Posts Tagged ‘violencia de género’

“¿Te han tocado alguna vez el culo sin permiso?”

5 July 2018

twitter: @eugenio_fouz

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Contra el machismo de recreo

Manuel Jabois

ELPAÍS, 17.02.18

“Las aulas españolas combaten la desigualdad de género desde la raíz. “Para ellos, las chicas son un producto, como los móviles”, dice la socióloga Carmen Ruiz Repullo

El psicólogo César de la Hoz da una charla a 150 niños en un colegio de Salinas, un pueblo asturiano que se levanta frente al mar. Coloca imágenes de tres famosos: Cristiano Ronaldo, Albert Einstein y Barack Obama. Entonces una niña levanta la mano: “¿Por qué son todos hombres?”. César de la Hoz ni lo había pensado. Pero una niña de seis años sí. Y su profesora, Leticia Secall, también. “No le di importancia”, dice al acabar la charla. La niña de seis años, sin embargo, se la dio.

El colegio se llama Manuel Álvarez Iglesias y lleva desde 2010 promocionando la igualdad de género gracias a la profesora Secall. Hace cinco años ganó el Premio Nacional de Educación por un proyecto llamado ‘Genero(sa)mente’. Durante el curso se han proyectado, por ejemplo, montajes audiovisuales sobre las mujeres afganas y otro acerca de la tradición del vendaje de los pies a las niñas chinas, como símbolo de belleza y sumisión. Otro día, para dar a conocer el teléfono de ayuda a las víctimas de la violencia de género, los escolares se dibujaron unos a otros en la mano el número 016 para que esa información, explica Secall, llegase a todos los hogares. También hay en el colegio un libro de firmas contra el maltrato en el que cualquiera pueda dejar su testimonio, mensaje de apoyo o consejo.” (…) 

 

Lea aquí el texto completo:

https://politica.elpais.com/politica/2018/02/17/actualidad/1518890847_686037.html

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Versión PDF

https://tinyurl.com/y8jwhepx

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No es amor -contra la violencia de género-(vía @guardiacivil)

1 June 2017

twitter: @eugenio_fouz

 

@guardiacivil [España]

El tuit original:

https://twitter.com/guardiacivil/status/870006984795332608

“Lo que falta es Dios” por Itxu Díaz

22 August 2015

twitter: @eugenio_fouz

2015-08-14 09.56.49

Me ha gustado este artículo tan rotundo de Itxu Díaz que apareció publicado en el diario gallego “La Región”. El articulista habla de la violencia de género, la falta de valores morales y la necesidad, quizá, de creer en algo que nos haga mejores. De unos cuantos textos que he leído del director de @TheObjective_es, este es ahora mismo mi favorito. Itxu Díaz es  periodista, columnista y escritor satírico.

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ITXU DÍAZ

[@itxudiaz]

Lo que falta es Dios

“Cuando suben los calores los periódicos se llenan de noticias que nos dejan helados. Se nos terminan los adjetivos. Los etiquetadores oficiales no encuentran ya más pegatinas que pegar a tanto crimen: ‘violencia doméstica’, ‘violencia machista’, ‘violencia familiar’. Las respuestas son cada vez más vacías. Tanto como la posibilidad de encontrar justificación racional a un padre o una madre matando a su hijo. La razón, a menudo tan peligrosa, nos pide respuestas, anhela seguridades. Pero el corazón, a menudo tan certero, solo nos ofrece lágrimas. Rara vez se equivoca quien consigue escuchar su corazón.

Escribo y salta la terrible noticia. Una mujer acaba de degollar a su hijo en un cementerio. Tan solo hace unos minutos que se ha conocido el crimen atroz, pero ya hay tertulianos en televisión ofreciendo frías razones, siempre razones: que si la posible situación económica desfavorable, que si una hipotética venganza, que si todo apunta a un proceso de enajenación mental. Entonces la audiencia respira. “Ah, bueno, estaba loca”. O “era pobre”. Fin de la noticia. Todos satisfechos: es que estaba loca, o es que no tenía recursos. Por eso degüella a su bebé. Lo normal de los locos. Lo normal es que el mundo esté lleno de locos.

La locura es, ciertamente, un estado indeseable. Las causas, todo un universo, no siempre aleatorias. No es casual que este siglo sea una factoría de lunáticos. Porque cuando el corazón se retuerce al extremo del dolor, se abraza a la locura, para evadir la realidad. Y sin embargo, son excepciones. No creo en esta presunta oleada de locos agresivos, capaces de matar a sus hijos con una radial, o de ahorcar a sus padres, o de deshacerse de sus niños recién nacidos por el desagüe.

Antes de todo, este siglo problemático y traidor se ha encargado de despojar al hombre de cualquier atisbo de dignidad. No somos nada diferente a una roca, o a una planta. De hecho nuestra sangre ya no merece tanto ruido como el crimen contra un animal. Más tarde, aceptamos como derecho la terrible sinrazón del asesinato por razón de lugar: el asesinato en el vientre, no es infanticidio y no conmueve a nadie en los programas de media tarde; mientras que el asesinato del recién nacido, todavía hace temblar a la audiencia. La despreciable irracionalidad del racionalismo. La guillotina ensangrentada de quienes se dicen ilustrados. El esperado triunfo de la amoralidad. La ignominia silenciada de nuestro tiempo.

En China, las miles de madres que cada año tiran a sus bebés recién nacidos por el váter no están locas. Memorícenlo de una vez por todas: no están locas. Se les ha arrebatado toda conciencia, se les ha inoculado el miedo, y se le ha clavado el dogma único del comunismo en la frente. La prohibición de traer hijos, la condena a la maternidad. No hay otra forma de hacerlo. Muerta la individualidad, elevada la peor igualdad a verdad suprema indiscutible, solo quedan un montón de números, como matrículas en un cementerio de coches. Ya están las flores dispuestas para el sacrificio pagano del dios Estado. Y así caen, en China, como moscas. Y sin embargo, no existe la excepción China: todo Occidente está, en mayor o menor medida, intoxicado con el mismo veneno que expolia la dignidad humana y elimina todo resorte de la conciencia. Es el más devastador cóctel de la muerte.

Sé que algunos querréis jugar ahora a la batalla política de cada día. Queréis ganar y sacar las consignas del partido. Esa basura que ciega y antepone siglas a vidas. Queréis reabrir viejas fosas y peligrosas disputas. Y queréis esgrimir cadáveres de otro tiempo. De acuerdo, no contéis conmigo. A mi, hoy, tan solo, una reflexión serena para quien quiera escuchar: eliminados los resortes de la conciencia y la ley natural, los dos grandes faros que iluminan el bien y el mal en esta tiniebla, abrazado con pasión el veneno del relativismo, los hombres quedan expuestos a su estado más primitivo, y el más nauseabundo de los crímenes se presenta en cualquier rincón de la tierra como si se tratara de un vulgar “fallo del sistema”.

La falta total de corazón, de conciencia, apesta de forma muy característica en la lenta premeditación de nuestras crónicas negras. Los asesinos ya no matan al reflejo de un impulso, en una discusión, ni siquiera a cambio de un bien preciado. No. Lo hacen lentamente. Como la joven de 25 años que hace dos semanas asesinó a su hija y a su ex marido, los metió en bolsas de basura, y cuatro días después los llevó a un cobertizo; todo ello inspirándose en un capítulo de la serie ‘Mentes criminales’. Todo lentamente planeado y ejecutado con un solo objetivo: quitarse de en medio a quien podía interferir en la relación con su nueva pareja. Qué locura tan cuerda. Qué lógica asesina tan casualmente ligada a las apetencias del peor de los instintos humanos. Y qué extraño que la violencia extrema televisada machaconamente termine, tarde o temprano, engendrando violencia.

Disfrazado de derechos, de amor universal, de progreso, llega la apisonadora que allana las últimas referencias morales de nuestra sociedad, sin preguntarse siquiera las consecuencias más elementales, y con la dolorosa complicidad de los que creen que nada es para tanto. Y queda el terreno abonado para el odio: el corazón no ha matado a nadie, es la razón el monstruo que, engreído, arrastra un enorme reguero de sangre a través de los siglos.

Se celebra que las enseñanzas morales abandonen las escuelas, y se borran los crucifijos de todos aquellos lugares donde se pueden borrar –de momento, en los públicos-, como si eso fuera a hacernos más libres, más pacíficos, o más iguales. Pero esa trampa solo esconde una verdad: menos Dios, menos moral, equivale a menos ideales a los que agarrarse para luchar por el bien. Equivale, al final, a un sociedad de masa, incapaz de pensar por libre, que vive lo bastante atada a una bandera como para atreverse a encerrarse a solas con su conciencia. Una sociedad inevitablemente peor que se cree inevitablemente mejor.

http://www.laregion.es/opinion/itxu-diaz/falta-dios/20150816090259561978.html

[artículo de opinión publicado en @LaRegion, 16.08.2015]

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“No estamos solas, dice” por @Barbijaputa

21 August 2015

twitter: @eugenio_fouz

2015-08-11 12.36.44

Nos hace falta a todos, sobre todo a los hombres, educación. Nos hace falta una educación en todos los ámbitos: instrucción académica en general, buenos modales, respeto por la cultura, hablar bien y escribir bien, aprender a escuchar, sensibilidad hacia el otro, valor para cuestionarnos principios morales y valor para defender en lo que creemos de verdad. Nos hace falta desde hace tiempo una educación sexual que rompa tabúes sobre las relaciones sexuales, la libertad sexual, etcétera. La higiene femenina, el carácter femenino, el derecho a quedarse sola o solo, el derecho a la fidelidad y al desengaño. Esta activista que firma @Barbijaputa escribe un artículo en @eldiarioes retomando un tuit del presidente de gobierno que dice “no estáis solas” aludiendo a las dos víctimas de violencia de género en Cuenca, Laura y Marina. Es preciso cambiar y mejorar muchas cosas para que lo que sucedió el 5 de agosto de 2015 no tenga cabida en nuestra sociedad, en ninguna sociedad.

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No estamos solas, dice

por 

Barbijaputa

“Ayer aparecieron los cuerpos de Laura y Marina, las dos chicas desaparecidas en Cuenca el 5 de agosto. El principal sospechoso de los asesinatos es el ex de Marina. Ella le había pedido a Laura que la acompañara a casa de él para recoger algunas pertenencias y nadie volvió a verlas. La sociedad vuelve a horrorizarse por otro desenlace abominable, pero vuelve a ponerse la venda en los ojos ante el hecho, escandolosamente cotidiano, de que las mujeres necesitamos ir acompañadas a la que fue nuestra casa a recoger nuestras cosas, porque sabemos que quien nos espera tras la puerta, un día nos amó pero hoy es sólo un hombre y, como tal, puede hacerte daño. El clamor no es que Marina pidiera ayuda para no estar a solas con su expareja, y que esto sea una práctica habitual. No. Eso es lo normal, porque los hombres, pues ya se sabe, se ponen violentos, son así, lo llevan en los genes, pierden la cabeza, son muy pasionales. Así que todo vuelve a centrarse en el desenlace: el clamor es sólo que las mató.

Cuando una mujer rompe con su pareja de una forma no consensuada, también es habitual que alguien se ofrezca a acompañarla, casi siempre un hombre. No hace falta que en la relación haya habido malos tratos para que se tome esta y otras muchas precauciones. Un hombre que deja a su chica no necesita ir acompañado de un hombre –mucho menos de una mujer– para recoger sus cosas e irse para siempre.

Este miedo que sentimos se suma a muchos otros que nos hacen modificar comportamientos desde bien pequeñas, de hecho, nos enseñan a modificarlos. Ya desde la infancia nos aconsejan sutilmente cómo evitar ser agredidas sexualmente: no hables con extraños, no te quedes a solas nunca con este u otro hombre (con las mujeres podemos estar cuánto y cómo queramos), no te montes en el ascensor con desconocidos… y mientras crecemos, seguimos adaptándonos a la realidad del papel que tenemos asignados por nuestra propia seguridad: no andar sola por la calle de noche, elegir rutas hacia casa que sean más seguras aunque sean más largas, dar teléfonos falsos en discotecas, no dejar jamás nuestra copa sola, vestir sin enseñar “demasiado” y un lista de precauciones sin fin.

Además de medidas para no sufrir agresiones, tenemos que poner atención en no herirlos a ellos. Por ejemplo, en su orgullo: no coquetees con un chico si no piensas llegar hasta el final (siendo el final lo que él considere que es el final, no tú, que tú eres la mujer). Y también medidas para no herir su sensibilidad como, por ejemplo, desarrollar técnicas dignas de Mata Hari cuando estás con la regla y te quedas sin tampones; si hay hombres cerca, has de pedirle uno con todo el disimulo del mundo a tu amiga o compañera del trabajo, para que ninguno tenga que visualizarte menstruando, porque es muy desagradable. No deja de ser revelador que algo tan cotidiano como la menstruación nos dé tanto pudor, y ni siquiera nos damos cuenta de que este pudor está intimamente relacionado con la invisibilización de la mujer en la sociedad. No conozco a ninguna mujer que haya pedido una compresa a otra de una forma natural. El ritual para hacerlo es levantarse, acercarse a otra, pedírsela casi en un susurro, entonces ella sacará disimuladamente de su bolso un neceser, lo abrirá sin que nadie la vea y, como quien te está pasando droga, te dará la ansiada compresa, que tú meterás corriendo en el bolsillo del pantalón y no sacarás hasta que estés en el baño con la puerta cerrada.

Unas se adaptan de mejor grado a lo establecido y otras se rebelan todo lo que pueden, pero todas, absolutamente todas, crecemos con los mismos miedos y pudores en nuestra espalda. Quizás lo más peligroso es cómo la sociedad los normaliza porque, cuando algo es ‘lo normal’, no es necesario cambiar y se perpetúa. Nadie se horroriza porque las mujeres tengamos que poner cuidado hasta en decidir cuándo nos vamos a casa porque, a partir de según qué hora, vamos a pasar miedo. Ni siquiera muchas de nosotras nos damos cuenta de que son miedos que tenemos, simplemente, por ser mujeres.

El machismo es un problema político, además de cultural, y nos afecta a todas; incluso hasta la que esté leyendo estas líneas meneando la cabeza. Por eso, todas deberíamos tener en cuenta cuáles son las políticas de igualdad que programa y aplica el partido al que tenemos pensado votar. Y sin ningún género de dudas, debería ser imperdonable para cada mujer de este país, que mientras este Gobierno recorta en un 37% el presupuesto de políticas para promocionar la igualdad, el presidente del mismo tuitea esto cuando un hombre quema viva a su pareja en su lugar de trabajo:

 

https://twitter.com/marianorajoy/status/619837416988409856

Que no estamos solas, dice. No, claro. Nos acompaña siempre una amiga.”

[13/08/2015, publicado en @eldiarioes ]

http://www.eldiario.es/zonacritica/machismo-feminismo-feminicidios-barbijaputa-violencia_de_genero_6_419668048.html


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