Posts Tagged ‘Periodismo’

Mar Abad (Yorokobu) gana el Colombine de Periodismo

24 June 2018

twitter: @eugenio_fouz

La periodista Mar Abad (@MarAbad en Twitter) galardonada con el Premio Internacional de Periodismo Colombine en su séptima edición por un texto publicado en Yorokobu.

Esta es la noticia:

http://www.europapress.es/andalucia/almeria-00350/noticia-periodista-mar-abad-gana-vii-premio-internacional-periodismo-colombine-20180524104317.html

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Este es el artículo de Mar Abad:

Flâneuse: las mujeres aún tienen que conquistar las ciudades

MAR ABAD

YOROKOBU, 18 octubre 2017

 

Hay tantos letreros, tanto ruido, tal velocidad que no vemos las ideas que gobiernan las plazas y las avenidas. La calle es, desde hace siglos, un lugar para hombres. No es de las mujeres que tienen que caminar detrás de sus maridos, como ocurre en Japón; ni de las saudíes porque no les dejan conducir. Tampoco les pertenece a las mujeres de los países en los que las miran mal si van solas por las aceras. La ciudad no estará bajo sus dominios mientras tengan que andar en guardia para evitar que un agresor las asalte en una callejuela

[Virginia Woolf]

Esta realidad aplastante, a menudo, se ve reforzada por la fantasía. A las niñas, desde muy pequeñas, les enseñan a tener miedo a los pasadizos y a los peligros de la ciudad.

A los seis años, Atxu Amann aprendió a estar alerta. En la calle estaba obligada a ir de la mano de su abuela; si no, le advirtió ella, vendría el hombre del saco y se la llevaría para siempre. Ocurría también que en aquellos años 70, al llegar a casa, de noche, en un barrio de Madrid, su padre empezaba a vociferar: «Serenooo, serenooo», mientras daba palmadas y, de pronto, aparecía entre la penumbra un hombre con un manojo de llaves. El poder de entrar y salir —reparó Amann— estaba en manos de un desconocido.” (…)

Lea el artículo completo aquí:

https://www.yorokobu.es/flaneuse/

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Si lo prefiere en versión PDF:

https://tinyurl.com/ybgde49g

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Los noventa de Alcántara (elreverso)

11 January 2018

twitter: @eugenio_fouz

Manuel Alcántara

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Los noventa años de Alcántara (Jorge Pedrosa)

“Manuel Alcántara nació hace 90 años en el malagueño barrio de La Victoria, cerca de la Plaza de la Merced por la que pasaba a diario para ir al colegio de San Agustín en el que se fraguó su pasión por las letras. Y de ahí a ser Premio Nacional de Literatura, Premio Luca de Tena, Premio Mariano de Cavia y Premio González-Ruano por su trabajo en “cosas que se pueden hacer en menos de un día”, como él mismo dijo recientemente.

Ha firmado más de 18.000 artículos durante toda su vida, los últimos en la contraportada del grupo Vocento, gracias a lo que le sentían paisano de todas las ciudades que pisaba. Desde San Sebastián a Mérida llegando a Málaga, la única ciudad a la que nunca ha querido dar la espalda. Es Hijo Predilecto de la provincia y le concedieron la Medalla de oro de Andalucía. Con todo esto, él se define como un holgazán que ha trabajado todos los días de su vida, ya que sólo goza de tres días de vacaciones al año. Vive pegado a una vieja máquina de escribir en la que tiene que pulsar dos veces sobre la ‘e’ para marcarla. Se alimenta de la pasión por la literatura que le brota desde que era un niño con más preguntas que certezas. Cuenta que su profesor de Química intentó encauzarlo hacia el mundo de las cifras, pero todos sus intentos desembocaron en fracaso. Su sueño desde esos días era vivir escribiendo y de escribir y a día de hoy se enorgullece de haberlo conseguido.” (…)

Siga leyendo aquí:

http://elreverso.es/metaperiodismo/los-noventa-anos-de-alcantara/8379

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Carta de Leonardo Haberkorn

18 September 2016

twitter: @eugenio_fouz

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A través de un tuit de José L. Orihuela (@jlori) conocí la carta de un profesor de Periodismo que se ha vuelto viral en las redes sociales estos días. Este escrito ha sido publicada en el blog “El informante”. El profesor muestra su desencanto con los estudiantes que prestan atención a sus dispositivos electrónicos ignorando su clase. La carta contiene otras muchas cuestiones de interés.

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 Leonardo Haberkorn: 

Con mi música y la Fallaci a otra parte

“Después de muchos, muchos años, hoy di clase en la universidad por última vez.

No dictaré clases allí el semestre que viene y no sé si volveré algún día a dictar clases en una licenciatura en comunicación.

Me cansé de pelear contra los celulares, contra WhatsApp y Facebook. Me ganaron. Me rindo. Tiro la toalla.

Me cansé de estar hablando de asuntos que a mí me apasionan ante muchachos que no pueden despegar la vista de un teléfono que no cesa de recibir selfies.

Claro, es cierto, no todos son así.

Pero cada vez son más.

Hasta hace tres o cuatro años la exhortación a dejar el teléfono de lado durante 90 minutos -aunque más no fuera para no ser maleducados- todavía tenía algún efecto. Ya no. Puede ser que sea yo, que me haya desgastado demasiado en el combate. O que esté haciendo algo mal. Pero hay algo cierto: muchos de estos chicos no tienen conciencia de lo ofensivo e hiriente que es lo que hacen.

Además, cada vez es más difícil explicar cómo funciona el periodismo ante gente que no lo consume ni le ve sentido a estar informado.

Esta semana en clase salió el tema Venezuela. Solo una estudiante en 20 pudo decir lo básico del conflicto. Lo muy básico. El resto no tenía ni la más mínima idea. Les pregunté si sabían qué uruguayo estaba en medio de esa tormenta. Obviamente, ninguno sabía. Les pregunté si conocían quién es Almagro. Silencio. A las cansadas, desde el fondo del salón, una única chica balbuceó: ¿no era el canciller?

Así con todo.

¿Qué es lo que pasa en Siria? Silencio.

¿De qué partido tradicionalmente es aliado el PIT-CNT? Silencio.

¿Qué partido es más liberal, o está más a la “izquierda” en Estados Unidos, los demócratas o los republicanos? Silencio.

¿Saben quién es Vargas Llosa? ¡Sí!

¿Alguno leyó alguno de sus libros? No, ninguno.

Conectar a gente tan desinformada con el periodismo es complicado. Es como enseñar botánica a alguien que viene de un planeta donde no existen los vegetales.

En un ejercicio en el que debían salir a buscar una noticia a la calle, una estudiante regresó con esta noticia: todavía existen kioscos que venden diarios y revistas.

En la Naranja Mecánica, al protagonista le mantenían los ojos abiertos con unas pinzas, para que viera una sucesión interminable de imágenes, veloces, rápidas, violentas.

Con la nueva generación no se necesitan las pinzas.

Una sucesión interminable de imágenes de amigos sonrientes les bombardea el cerebro. El tiempo se les va en eso. Una clase se dispersaba por un video que uno le iba mostrando a otro. Pregunté de qué se trataba, con la esperanza de que sirviera como aporte o disparador de algo. Era un video en Facebook de un cachorrito de león que jugaba.

El resultado de producir así, al menos en los trabajos que yo recibo, es muy pobre. La atención tiene que estar muy dispersa para que escriban mal hasta su propio nombre, como pasa.

Llega un momento en que ser periodista te juega en contra. Porque uno está entrenado en ponerse en los zapatos del otro, cultiva la empatía como herramienta básica de trabajo. Y entonces ve que a estos muchachos -que siguen teniendo la inteligencia, la simpatía y la calidez de siempre- los estafaron, que la culpa no es solo de ellos. Que la incultura, el desinterés y la ajenidad no les nacieron solos. Que les fueron matando la curiosidad y que, con cada maestra que dejó de corregirles las faltas de ortografía, les enseñaron que todo da más o menos lo mismo.

Entonces, cuando uno comprende que ellos también son víctimas, casi sin darse cuenta va bajando la guardia.

Y lo malo termina siendo aprobado como mediocre; lo mediocre pasa por bueno; y lo bueno, las pocas veces que llega, se celebra como si fuera brillante.

No quiero ser parte de ese círculo perverso.

Nunca fui así y no lo seré.

Lo que hago, siempre me gustó hacerlo bien. Lo mejor posible.

Justamente, porque creo en la excelencia, todos los años llevo a clase grandes ejemplos del periodismo, esos que le encienden el alma incluso a un témpano. Este año, proyectando la película El Informante, sobre dos héroes del periodismo y de la vida, vi a gente dormirse en el salón y a otros chateando en WhatsApp o Facebook.

¡Yo la vi más de 200 veces y todavía hay escenas donde tengo que aguantarme las lágrimas!

También les llevé la entrevista de Oriana Fallaci a Galtieri. Toda la vida resultó. Ahora se te va una clase entera en preparar el ambiente: primero tenés que contarles quién era Galtieri, qué fue la guerra de las Malvinas, en qué momento histórico la corajuda periodista italiana se sentó frente al dictador.

Les expliqué todo. Les pasé el video de la Plaza de Mayo repleta de una multitud enloquecida vivando a Galtieri, cuando dijo: “¡Si quieren venir, que vengan! ¡Les presentaremos batalla!”.

Normalmente, a esta altura, todos los años ya había conseguido que la mayor parte de la clase siguiera el asunto con fascinación.

Este año no. Caras absortas. Desinterés. Un pibe despatarrado mirando su Facebook. Todo el año estuvo igual.

Llegamos a la entrevista. Leímos los fragmentos más duros e inolvidables.

Silencio.

Silencio.

Silencio.

Ellos querían que terminara la clase.

Yo también.”

3.12.2015 por Leonardo Haberkorn (@leohaberkorn en Twitter)

http://leonardohaberkorn.blogspot.com.es/?m=1

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El texto intemporal de Leonardo Haberkorn en versión original:

Cómo contar palabras en un texto escrito sin parecer un idiota

22 November 2013

twitter: @eugenio_fouz

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(Universidad de Salamanca)

Era algo muy normal que a uno le pidiesen redacciones en clase de Lengua Española, creo que durante la EGB o el bachillerato, no recuerdo bien. La extensión de los textos solía medirse por el número de líneas escritas en el papel. Este tipo de medición no era fiable del todo teniendo en cuenta el tamaño de letra del autor, la separación de las palabras o el interlineado y uno descubrió al comenzar los estudios de Filología Inglesa que había otras fórmulas. Entre otras cosas, allí nos animaron a leer y leer mucho para escribir decentemente y nos inculcaron un principio básico en la redacción que consistía en que al escribir algo, lo que fuera, no dejásemos impasible al lector.

En la universidad nos enseñaron a escribir contando el número de palabras y eso fue un cambio radical. Muchos nos parábamos, en medio de la escritura, a contar palabras una a una. Esta no era la mejor forma de hacerlo. En realidad aquella nueva manera de medir la extensión de un escrito se parecía al trabajo de los periodistas que cuentan con un espacio limitado y medido en la página impresa del periódico.

Los profesores nos hablaron de anotar ideas sueltas en un boceto en sucio a modo de brainstorming; nos explicaron cómo organizar la estructura de un texto en introducción, cuerpo y conclusión. Aprendimos a ordenar las líneas y agruparlas en párrafos homogéneos y nos recordaron que no debíamos olvidar hacer un repaso del resultado del primer borrador.

Un profesor nos enseñó un modo de contar palabras sin parecer un idiota. Nos dijo que escribiésemos nuestro texto sin pensar demasiado en la extensión del mismo. Luego nos explicó que cuando creyésemos que habíamos acabado la redacción, contásemos las palabras de la primera línea y otra línea cualquiera al azar. Suponiendo que en la primera línea hubiese solo 7 palabras y en la otra línea (la 5ª línea, por ejemplo) hubiese 9 palabras, redondearíamos el número de palabras por línea a unas 8 palabras. A continuación debíamos contar las líneas escritas (por ejemplo, 9 líneas) y multiplicar el número de palabras estimado como media (recuerde, 8 palabras) por el número de líneas obteniendo así el total aproximado de palabras (8 x 9 = 72 palabras).

Releyendo “El país que queremos” de Cebrián

13 July 2012

twitter: @eugenio_fouz

(Edward Hopper)

Un país libre y justo en el que los individuos estén informados y compartan opiniones y debates sin gritos ni estridencias; este país es el que yo quiero.

Ayer, después de escuchar y leer la despedida de un periodista de radio me vino a la cabeza este artículo de Juan Luis Cebrián que podría leer todos los años y seguir siendo actual. Gracias por esto, Cebrián.

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TRIBUNA:TRIBUNA LIBRE

El país que queremos

JUAN LUIS CEBRIÁN .-4 MAY 1976

“Desde las fechas ya lejanas en que a un grupo de periodistas e intelectuales españoles se les ocurriera la idea de fundar EL PAIS, éste se ha soñado siempre a sí mismo como un periódico independiente, capaz de rechazar las presiones que el poder político y el del dinero ejercen de continuo sobre el mundo de la información. Nuestro país no tiene tradición reciente en el uso de ningún tipo de libertades, y nuestra experiencia al respecto, en el terreno de la Prensa, es absolutamente pobre. Los diarios y los periodistas españoles hemos vivido -incluso los que somos todavía jóvenes- años de una censura y un dirigismo tan férreos que sus frutos merecerían los honores de un museo celtibérico de muchas plantas si no fuera porque han constituido un daño irreparable para la cultura, el pensamiento y la política de nuestra nación. La realidad es que hasta 1966 la Prensa española no consistió sino en un aparato de propaganda del régimen y sus beneficiarios, en una actitud de desprecio total hacia el lector y sus derechos. A partir de la publicación de la actual Ley de Prensa e Imprenta los diarios pudieron soltar, tímidamente primero, más cómodos después, algunas de las amarras que les ataron durante tanto tiempo. Pero se han mantenido hábitos y vicios difíciles de borrar. La veneración al poder que el franquismo enquistó entre nosotros es todo lo contrario de lo que una Prensa libre necesita si quiere convertirse en un instrumento de participación y diálogo al servicio de los ciudadanos.Durante cuarenta años los lectores españoles han sido convenientemente amaestrados para la llamada crítica constructiva, adjetivo éste inventado por la clase dirigente a fin de evitar toda crítica a secas que perjudique o ponga en peligro sus intereses. El poder político nos está inundando desde hace algún tiempo con argumentaciones y promesas sobre la reforma democrática, pero se olvida con frecuencia que esta reforma es imposible si los mismos detentadores del poder no están sinceramente dispuestos a dejarlo.

Los niveles de libertad de Prensa en nuestro país, al margen de innegables avances obtenidos en el pasado reciente, siguen siendo muy bajos para lo que la democracia tradicional exige. La información sobre las actividades de los ministros o los directores generales copa en gran parte los espacios de “política” de los periódicos, que dedican páginas y páginas a discursos oficiales que nadie lee pero cuya publicación aplaca -teóricamente al menos- otras iras desatadas. Sería una petulancia que hoy mismo viniéramos nosotros a decir cómo es preciso hacer las cosas. No, pensamos que somos mejores que los demás, aunque aspiramos a ser distintos en algo y desde luego a que al cabo de unos meses se pueda reconocer que no lo hacemos mal del todo. Pero la actitud y el tono de la Prensa diaria tienen que cambiar si se quiere ayudar a la construcción de una democracia en nuestro país. En la medida de nuestras posibilidades, nosotros trataremos de hacerlo.

Este periódico ha sido posible porque hay muchos miles -yo diría que cientos de miles- de españoles que piensan efectivamente esto que decimos. No son de derechas ni de izquierdas o mejor dicho, y precisamente, son de derechas y de izquierdas, pero ninguno opta por expender patentes de patriotismo, ni piensa que la mejor manera de convivir sea la que desgraciadamente se nos ha querido enseñar en el pasado: la supresión del adversario. Porque nacemos con talante y concepción liberales de la vida -en lo que de actual y permanente tiene la palabra y en lo que significa elrespeto a la libertad de los hombres- la tribuna libre de EL PAIS estará abierta a cuantas gentes e ideologías quieran expresarse en ella, con la sola condición de que sus propuestas, por dicutibles que sean, sean también respetuosas con el contrario y propugnen solucciones deconvivencia entre los españoles.

Por lo demás sería injusto e inelegante terminar este breve saludó de cuatro de mayo sin recordar también que otras cosas, además de los deseos de libertad y democracia, han hecho posible que comenzara la aventura de EL PAIS: la constante paciencia de medio millar de accionistas que durante tres años soportaron sin deserciones las negativas del Gobierno a conceder el permiso de publicación, y el entusiasmo de doscientas personas, que robándole horas al sueño y trabajando contra reloj desde hace sólo tres meses pueden presumir sin reparos de haber puesto hoy un periódico en la calle. Estas cosas tienen que ser humilde y públicamente agradecidas. En catorce años de periodismo activo no había visto nunca un grupo humano tan entusiasmado con sacar adelante su tarea. Y no seremos nosotros, pero alguien sí debería escribir el relato de los protagonistas anónimos de la historia que hoy comienza y que quiere ser no una historia particular y concreta, sino símbolo real de algo más definitivo e importante: el,advenimiento de un régimen de libertad y unas formas de convivencia, modernas y civilizadas entre los españoles.”

(Publicado en EL PAÍS, martes 4 de mayo de 1976)

http://elpais.com/diario/1976/05/04/opinion/200008801_850215.html

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Pensando en el medio

14 July 2011

twitter: @eugenio_fouz

 

 

Carlos Fonseca escribe un artículo sobre el futuro del periodismo en el que, entre otras cosas critica el olvido del profesional periodista veterano y su función de enseñar al que no sabe. En el artículo titulado “News of the World y el incierto futuro del periodismo” Fonseca habla además sobre la superficialidad de la información a veces sacrificada en aras de una mayor cantidad de lectores.

Lo que me mueve a escribir este texto es la discutible idea de que lo que realmente importa es el contenido y no tanto el medio. Y creo que no es del todo verdad. El fondo sí, pero también la forma. Imagine, por ejemplo, cuando comenzaba todo, el gustazo de tener consigo un croquis, un recordatorio escrito con fotografías o gráficos en papel de toda la información. (Recuerde la frase de Thomas Hardylo escrito permanece”).

El medio o soporte de un periódico parece algo decisivo. La redacción meditada y pausada de un texto escrito en papel, el estilo y la calma de la relectura no sucede de igual manera en una pantalla digital.

Intente leer una novela breve en formato eBook. ¿Cree usted que la impresión de haber leído sería tan válida como leerla en papel? También es verdad que la información es información venga como venga; no obstante la impresión de esa lectura puede variar dependiendo del medio en que uno decida leer.

 

(Gracias a Agustín Rivera-twitter: @agustinrivera- por el enlace en Twitter)

 

 

 

Periodismo ciudadano de estudiantes murcianos

17 October 2009

garcia martinez y cecei

(Portada de edición de ELPAISDELOSESTUDIANTES, cecei. Murcia)

En el diario LAVERDAD se buscan estudiantes para editar un periódico digital.

A quien le guste hacer periodismo, la buena prensa y la fotografía y, siempre que cumpla las condiciones requeridas para participar en esta Primera Edición del diario, debería convencer a un profesor de su centro como tutor de su equipo.

Hoy aparece en LAVERDAD nuestro centro escolar y los dos equipos que se presentan en miperiódicodigital.com

centro-estudios-presenta-primeros-20091018.html

Inmediatamente después de la cabecera de la edición digital de la  edición digital de www.laverdad.es aparece un enlace con las bases del concurso periodístico. Cuenta con el apoyo de la Consejería de Educación, Formación y Empleo de la Comunidad de Murcia.

En una edición de elpaísdelosestudiantes entrevistábamos al conocido periodista García Martínez de LAVERDAD en Il caffé di Roma en la Plaza del cardenal Belluga. Entonces era el comienzo casi de nuestra afición al periódico.

Fue parte de la portada de aquella edición y dejó una magnífica impresión en los entrevistadores.


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