Posts Tagged ‘opinión’

“Educación con pantallas, esa mentira” (Rafael Herrera Guillén)

2 September 2020

twitter: @eugenio_fouz

Educación con pantallas, esa mentira
Rafael Herrera Guillén
LA VERDAD, miércoles, 26 agosto 2020
“Llevo muchos años enseñando a distancia como profesor de la UNED, así que creo que puedo hablar con algún conocimiento acerca de la educación con pantallas. También soy padre de un niño en edad escolar.

Muchos profesores de todos los niveles educativos, por causa de la situación de emergencia sanitaria, se vieron forzados a convertirse de repente en docentes ‘online’. Dieron el paso con buena voluntad, heroicamente incluso, pero con un entusiasmo que no les dejaba ver la realidad en la que se adentraban. La urgencia del momento pudo justificar la gran obra teatral de la educación ‘online’ en la que todos hemos participado, pero creo que, por el bien de nuestros estudiantes, por la defensa de los derechos de nuestros hijos, no debemos permitir que la educación ‘online’ sea de nuevo una solución, porque, simplemente, no es educación: es una falacia.”

(…)

Siga leyendo en @laverdad_es:

https://www.laverdad.es/opinion/educacion-pantallas-mentira-20200826002428-ntvo.html

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“Disculpen las molestias” (Eva Abril)

28 August 2020

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-@tumblr-

Disculpen las molestias
EVA ABRIL
La Opinión, Murcia,
28.08.2020

“Estoy segura de que no soy la única a la que en más de una ocasión le hubiera gustado ser invisible. Llevo años luchando contra los prejuicios.

Trabajar en televisión y, por tanto, ser un personaje público en nuestra Región, no ha ayudado mucho. No lo cambio por nada, por supuesto. El cariño de la gente es el impulso que me hace ser feliz y me siento muy orgullosa de saber que saco más de una sonrisa y ayudo a todo tipo de causas benéficas, no podría ni contarlas.

Pero claro, lo que vemos en la pantalla o encima de un escenario no es lo que hay detrás. En fin, que no podía dejar de hablar del problema de la envidia en muchas mujeres. Sí, es algo de lo que no se habla, pero que todos sabemos que existe, y necesito decirlo porque me parece tan triste, tan estúpido… Detesto que en vez de apoyarnos nos intentemos destruir, me parece muy poco inteligente.”

(…)

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columna de opinión leída en @LinkedIn

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“No hay cielo para los payasos”… (Manuel Jabois)

2 July 2020

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Los payasos

No hay cielo para los payasos, salvo en la televisión
MANUEL JABOIS
El País; 21.6.2020

“Fue en junio de 1976, el día en que los niños acababan el curso. Los payasos de la tele, Gabi, Miliki y Fofito salieron al escenario, el gran circo televisado a millones de niños españoles, y entre chistes, bromas y risas, dieron una noticia “importante”: Fofó “está muy bien”, se encontraba en el cielo haciendo reír a muchos niños que le estaban esperando allí. Era fundamental recalcarlo: Fofó era feliz, se había ido al cielo, el espectáculo debía continuar. Alfonso Aragón, Fofó, fundador de Los payasos de la tele junto a sus hermanos Gabi y Miliki, había muerto a los 53 años por una hepatitis contraída debido a una transfusión sanguínea. Su muerte fue un trauma nacional (cerca de 25.000 personas asistieron a su entierro) y sus hermanos, y su hijo Fofito, tuvieron que explicarles entre risas a los niños que no volverían a ver nunca a Fofó. Hace cuatro años, TVE emitió las imágenes inéditas de la grabación de esa escena histórica; antes de dar el mensaje, con sus famosos monos rojos y bombines, Fofito enciende un cigarro y le da varias chupadas, Gabi aguanta el llanto y Miliki permanece con la mirada perdida. Los tres están arrasados. Se encienden las luces, se empieza a grabar, sonríen y comienzan a hacer el payaso para dar la noticia; cuando termina la escena, sus caras vuelven a hundirse en el estupor y la tristeza.”

(…)

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No hay cielo para los payasos (Jabois)

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“Wolframio” (Íñigo Domínguez)

22 July 2019

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El domingo 21 de julio leo esta columna de Íñigo Domínguez: “Wolframio“. Copio primer párrafo y enlace de El País. 

Wolframio

ÍÑIGO DOMÍNGUEZ

EL PAÍS, 21 de julio de 2019, domingo

“Hay una antigua zona minera en el monte Neme, en A Coruña, donde han quedado unas lagunas raras. Son de un sospechoso azul turquesa y a algunos les ha dado por bañarse ahí y ponerlo en Instagram. Pero es una antigua mina de wolframio y se han intoxicado varios influencers en el trance de ejercer su influencia. Aun así ha podido más la tontería que el sentido común, qué novedad, y han acudido más. Un chico puso una foto suya zambulléndose con esta reflexión: “Bañito mañanero en el monte Neme. Disfrutón. Me la pelan las bacterias”. Vi clarísimo un artículo diciendo qué barbaridad, qué mal está la juventud, por favor las redes sociales… hasta que me di cuenta de que perfectamente podía haber sido una de mis chorradas adolescentes de verano. En una tarde de aburrimiento habría bastado un comentario así: hay una laguna de wolframio, no hay pelotas de ir a bañarse. La sola palabra wolframio incita a hacer algo distinto. El verano está para esas cosas.” (…)

 

Siga leyendo aquÍ:

https://elpais.com/elpais/2019/07/19/ideas/1563553901_411243.html

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Decálogo de un infeliz, creo

30 June 2019

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Decálogo de un infeliz, creo

EUGENIO FOUZ

26.02.2018; EL NACIONAL

Conócete a ti mismo” (HERÁCLITO)

He estado pensando en mí mismo. Esta mañana me he dedicado a meditar en cosas serias. Quería saber quién era yo. Quería saber quién soy. Vamos que me puse chulito con el adagio latino “primum vivere, deinde philosophari” y empecé por el final. Usted ya me entiende. Soy incapaz de aplicar el orden natural de la joya latina. No sabría vivir y luego filosofar, aunque sí podría filosofar y vivir a la vez. Pero solo vivir, sin nada más, no creo que pudiese.

De hecho, estoy tan loco que me he visto obligado a poner en orden ciertos pensamientos sobre la infelicidad en la que vivo.

Lo mejor que se puede hacer para ser infeliz es pararse a reflexionar sobre uno mismo. Lo primero y más importante de esta aventura es vivir la vida loca, dejarse arrastrar y, por supuesto, evitar pensar acerca del yo, del tú ni del usted. Hágame caso, no dedique nada de su tiempo a preguntarse si le gusta lo que hace, lo que piensa o lo que sueña. No se cuestione nunca en la vida si está satisfecho con las ganas de levantarse de la cama el lunes por la mañana. Siga con los amigos de siempre, no cambie las cosas y deje que todo fluya de modo natural ¿De qué vale hacerse preguntas raras? Nadie en su sano juicio se mira en el espejo y exclama “¿merece esto la pena?

Ya que estoy elaborando un decálogo, la segunda idea que me viene a la cabeza para ser un tipo infeliz es fijarse en los demás, en lo bien que les va todo. Compárese con ellos y tardará poco en recorrer el mapa de Alaska con los dedos haciéndose el equipaje de solitario para dos años en la cabeza.

En tercer lugar, no olvide el malestar vivido el día de hoy. Cuente el día como uno perdido, don Pesimista, y si no lo ha hecho todavía, tómese unas pastillas para conciliar el sueño y llegar abatido, inconsciente y atontado a los brazos de Morfeo.

Suelte lo que le venga en gana en todo momento y en todo lugar. Hable sin parar. Hable utilizando lenguaje desagradable y soez. Diga palabrotas, insulte al prójimo, genere mal rollo. Sea vulgar. Despeje la cabeza esa loca que tiene de una vez por todas. Dos por dos son cuatro. Enrédese con el ovillo del gato.

Si ha sufrido un tropiezo con la mala fe de un conocido, recuérdeselo continuamente a sí mismo. Dele vueltas y más vueltas al maldito asunto. Amárguese. Este debe de ser el punto número 5.

Entre tomar el camino lento y hermoso y el otro camino rápido y con atajos, no sea idiota y elija el más corto porque tempus fugit que dijo el poeta.

Si el punto anterior fue el seis, este punto debería ser el siete que trata de lo clásico y lo vintage. Renuncie a las cosas que están pasadas de moda. No se atreva a vestir unos vaqueros nuevos. Hoy se llevan rotos y descosidos. Deje atrás la música clásica, Beethoven, Bach, el periódico y el jazz. Olvídese de la camisa blanca, los buenos modales y el latín.

Ocho, el comedor de bizcocho. Sea antipático. No salude al entrar en un café y tampoco diga adiós. No devuelva el saludo a un extraño.

Número nueve. Si escribir una columna de opinión es un placer, un arte y un grato menester, considérela una tarea ingrata, una atadura, una molestia. Convierta el acto creativo de las letras en un deber, un trabajo con fecha de entrega, un malvivir, una pelea silenciosa por un par de comas o una tilde mal puesta.

Siga escuchando poco. No se coloque por encima de la mala educación de quien grita. Grite más fuerte, pierda los nervios. Este es el último punto de todos, pardiez.

Para no seguir siendo un infeliz rebélese contra este decálogo y lleve la contraria a los diez puntos, desgraciado.

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La versión original ha sido publicada en “El Nacional” (Venezuela)

http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/decalogo-infeliz-creo_224533

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“Tenéis la educación que merecéis” (Arístides Mínguez)

9 March 2019

twitter: @eugenio_fouz

 

Tenéis la educación que merecéis

Arístides Mínguez

“Recientemente toda la prensa se ha hecho eco de que en los últimos exámenes para ser profesor de enseñanza secundaria un elevado porcentaje de aspirantes suspendió por acumular una inadmisible cantidad de faltas de ortografía. ¿De qué os extrañáis? Habéis transigido con que os roben la cultura, la convicción de que hay que esforzarse, estudiando, a veces, cosas que no te tienen que gustar del todo.

Recibí mi formación académica, primero, en una aldea de 300 habitantes, Peñarrubia, escondida en las estribaciones de la Sierra del Segura y, luego, en la cabecera de municipio, Elche de la Sierra, una población de unas 4.000 almas. Eran los años 70 y principios de los 80 cuando me ofrendaron la médula de mi aprendizaje. Al inicio, en una escuela unitaria, donde mi Maestro, fajándose como un héroe sin capa ni galones, nos enseñó a más de 30 niños, mezclados todos juntos desde los 6 hasta los 14 años. Él sembró mi amor por la lectura, por la lengua, por nuestra historia. Con su magisterio consiguió que, al trasladarse mi familia al pueblo y tener que ir yo al colegio público, no se notara que venía de una escuela de aldea. Fue él quien me inculcó el valor del esfuerzo y, junto con mi Magister Raimundo, inductor de mi pasión hacia lo grecolatino, el responsable de que decidiera dedicarme a la docencia.”

Lea el texto completo aquí:

https://www.zendalibros.com/teneis-la-educacion-mereceis/

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https://tinyurl.com/yxcspcx4

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“No lo dudes” (MANUEL VICENT)

15 February 2019

twitter: @eugenio_fouz

No lo dudes

MANUEL VICENT

El País, 27.01.2019

“Si buscas la verdad y quieres salir de dudas, existe un remedio infalible. Cómprate una pistola y realiza prácticas de tiro. Cuando aciertes en el blanco, que es tu propio seso, habrás alcanzado la verdad con absoluta certeza. Existe otra solución menos dramática para demostrar que estás en posesión de la verdad: pon cara de asno cabreado, expresa tu razón con una frase corta muy ruda y úsala como arma con la mirada puesta en las estrellas. En el Discurso del método, el filósofo Descartes, afirma que al pensamiento se llega a través de la duda metódica. Dudar equivale a pensar. Y a la vez el pensamiento es la única prueba de que uno existe en realidad. Pienso, luego existo. Pero este discurso es pura falacia, porque hoy si dudas estás muerto, ya que en la opinión pública ahora mandan los fulanos que están siempre en lo cierto” (…)

Lea aquí la columna completa de Manuel Vicent

https://elpais.com/elpais/2019/01/25/opinion/1548436263_453917.html

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https://tinyurl.com/y2frhan3

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“La joven del violín” (Arturo Pérez Reverte)

7 February 2019

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PATENTE DE CORSO

La joven del violín

Arturo Pérez Reverte

[@perezreverte]

-XL Semanal, 18.03.2018-

Sentado en la terraza del bar Laredo de Sevilla, con un libro en las manos –Memorias de un librero, de Héctor Yánover– y una copa de manzanilla sobre la mesa, levanto de vez en cuando la vista para mirar a la gente que pasa. De vez en cuando, grupos de turistas desembocan en la plaza de San Francisco viniendo por la calle Sierpes, camino de la Giralda y el Patio de los Naranjos; y otros, que van por libre, se pasean despacio mirando el edificio del Ayuntamiento. Es una mañana muy sevillana, luminosa y tranquila. Y para hacerla todavía más agradable, suena música de violín.

La violinista llegó hace un momento, dejó en el suelo el estuche abierto de su instrumento y empezó a tocar Fascinación. La tengo a unos cinco metros. Es joven, gordita y guapa, con el pelo recogido en dos trenzas cortas. Su aspecto es simpático. Tiene los ojos claros y al principio me parece extranjera, pero al rato pasan dos conocidos suyos, deja de tocar un momento y la oigo cambiar unas palabras en perfecto español. Después sigue tocando. Mientras desliza el arco sobre las cuerdas, su expresión se torna muy dulce. La observo detenidamente y concluyo que no está fingiendo. Con certeza ama la música que hace, es feliz con el violín encajado en el hueco del hombro y la mandíbula, tocándolo con elegante maestría. No sé casi nada de música, pero sí lo bastante para saber cuándo un intérprete es bueno o malo. Y ésta es muy buena. No de esos aguafiestas que estás hablando y se te sitúan al lado con un altavoz y un chundarata insoportable, amargándote el aperitivo; y luego, encima, pretenden que les pagues por ello. Nada de eso. La chica del violín es una artista de verdad. Una violinista seria.

Pese a todo, el estuche del suelo sigue vacío. Nadie de los que pasan, y son muchos, deja una moneda. Ocurre, además, algo que me desagrada siempre, y que observo a menudo en lugares semejantes: turistas equipados con cámaras o teléfonos móviles, que creen que quienes están en la calle haciendo pompas de jabón, o disfrazados de astronauta, o tocando el violín, están allí para que ellos puedan hacer fotos por la cara, completamente gratis. Que les paga el Ayuntamiento para que alegren el itinerario. Gente tacaña, o estúpida, que se acerca, hace la foto o, lo que es peor, pide que la fotografíen junto al artista o personaje de turno, y luego sigue su camino sin dejar nada a cambio.

Eso es lo que ocurre con la chica del violín. La miran, se paran a su lado, se hacen fotos con ella y nadie deja caer un euro. Es más: en la mesa contigua a la mía hay una pareja. Un hombre y una mujer negros, muy bien vestidos. Ella es grandota y abundante; y él, un tipo corpulento con un pesado reloj de oro en la muñeca y un teléfono pegado a la oreja, por el que habla en inglés, a grito pelado, sin importarle la música y quienes la escuchamos. Y yo miro a la violinista, su dulce expresión absorta en la música, los ojos claros que entorna a veces como si se sintiera transportada por ella, y me pregunto con tristeza cuántos sueños mueren aquí, frente a esta terraza de un bar de Sevilla, o frente a no importa qué bar del mundo. Cuántas horas de esfuerzo, de practicar, de confiar en poder dedicarse un día a vivir de lo que sin duda era una pasión, y que, tras vaya usted a saber cuántas decepciones, fracasos y amarguras, acaban en un estuche abierto en el suelo, en una melodía que apenas nadie atiende en serio, en una joven con trenzas y ojos claros que, absorta en la música que ama, la ofrece en la calle a fin de ganarse la vida con lo que sabe, como la dejan, como puede.

La chica toca ahora Moon River; y una vacaburra, acompañada por un animal varón de apariencia aún más grosera que ella, se acerca, se hace una foto al lado y sigue su camino sin mirar siquiera a la chica del violín, que cuando les sonríe lo hace ya al vacío. Entonces llego a ese pasaje del libro en el que Yánover habla del cliente que preguntó: «¿Tienen Crimen y castigo, de Doctor Jekyll?». Y me digo que ya es suficiente, que mi capacidad de tristeza se ha colmado de sobra esta mañana; así que cierro el libro, me levanto, y antes de irme dejo un billete en la funda vacía. Al incorporarme, encuentro un destello de agradecimiento en la mirada clara de la joven. Entonces le guiño un ojo y ella hace lo mismo, sin dejar de tocar. Y mientras me alejo, cuando dirijo una última mirada a la violinista cuya melodía va quedando a mi espalda, veo que la negra de la mesa se ha levantado y también deja algo en el estuche.

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Lea la versión original en El Semanal (Vocento) aquí:

https://tinyurl.com/y7pj8ecc

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#PDF G-Drive

https://tinyurl.com/ybkwzlcf

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Qué hace a un buen columnista (Juanita León)

6 October 2018

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“La Silla Vacía”

Qué hace a un buen columnista

DE LA DIRECCIÓN · (Juanita León) 

25 DE NOVIEMBRE DE 2012 

“Cada vez que Héctor Riveros escribe una columna criticando a Gustavo Petro algún usuario pregunta por qué La Silla le da un espacio tan privilegiado. Cada semana, mi respuesta en la sección de comentarios suele ser la misma: porque es un excelente columnista.

Un buen columnista es una persona que tiene una opinión original sobre un asunto y argumentos sólidos para sustentarla. El columnista, por definición, no es ‘objetivo’ porque precisamente lo que busca una columna es persuadir a los lectores de un punto de vista particular y subjetivo. Nada peor que esos columnistas que tratan de satisfacer a todos los ‘lados’ y no pisar ningún callo.

Un buen columnista, en el mejor de los casos, cambia las opiniones de sus lectores. A veces, les ayuda a ver un ángulo de una situación que habían pasado por alto. Si no logra ninguna de las anteriores, por lo menos le ayuda a comprender a los usuarios cuáles son los argumentos de una persona que tiene una percepción radicalmente diferente a la de ellos.

Uno a veces lee columnista para odiarlos, pero los lee porque quiere saber qué es lo que piensan los que piensan diferente a uno. Una columna de opinión es buena si detona en los usuarios el deseo irreprimible de controvertirla con otros argumentos que al final permiten perfilar las diferentes visiones que están en juego.

Todo columnista tiene un pasado, tiene un oficio actual, pertenece a ciertos círculos, es amigo de unos y no de otros. Nada de eso debería importar si cuando estas circunstancias entran en conflicto con lo que se escribe se hace transparente el conflicto de intereses. Lo importante en un columnista es si sus argumentos son leales, no si ratifica los de los lectores (la tentación de complacerlos es gigantesca). El columnista es leal si hace un esfuerzo por basar sus ideas en información que es veraz. Si escribe lo que realmente cree y no lo que alguien le está pagando por escribir (así no sea con plata). Si no utiliza el espacio privilegiado de una columna para tramitar sus rencillas personales.

Un columnista es bueno si después de uno leer la columna alguna idea nueva le queda rondando en la cabeza. Hay pocas cosas en el periodismo más difíciles que tener una opinión seria todas las semanas. Y es un privilegio cuando un medio encuentra alguien que cumpla con todas estas condiciones.”

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[Juanita León]

Lea el texto en su versión original aquí:

https://lasillavacia.com/elblogueo/la-silla-vacia/37513/que-hace-un-buen-columnista

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“Pajares y las suecas, año 2018” (Juan Soto Ivars)

21 July 2018

twitter: @eugenio_fouz

Juan Soto Ivars (@juansotoivars) tuiteó que tenía preparado un comienzo de artículo cojonudo ya preparado y tenía razón. Luego lo que siguió fue cojonudo también.

El periodista murciano escribía sobre el abuso, la violencia y el consentimiento de la mujer.

Pajares y las suecas, año 2018.-JUAN SOTO IVARS

Voy a hablaros de consentimiento, y voy a hacerlo queráis o no. Primero tendremos que exclamar algo en voz alta y grabarlo a fuego en nuestras meninges: en Suecia, tras la reforma legal, no hace falta un sí explícito para follar.
—¡Pero esto es lo que ha dicho la prensa!
—Sí, señora, pero no es cierto.” (…)

Siga leyendo aquí:

https://blogs.elconfidencial.com/sociedad/espana-is-not-spain/2018-07-13/codigo-penal-consentimiento-agresion-sexual-pajares-suecas_1591950/

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Lea si lo prefiere en PDF:

https://tinyurl.com/ybqy2evu

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