Posts Tagged ‘Manuel Vicent’

“No lo dudes” (MANUEL VICENT)

15 February 2019

twitter: @eugenio_fouz

No lo dudes

MANUEL VICENT

El País, 27.01.2019

“Si buscas la verdad y quieres salir de dudas, existe un remedio infalible. Cómprate una pistola y realiza prácticas de tiro. Cuando aciertes en el blanco, que es tu propio seso, habrás alcanzado la verdad con absoluta certeza. Existe otra solución menos dramática para demostrar que estás en posesión de la verdad: pon cara de asno cabreado, expresa tu razón con una frase corta muy ruda y úsala como arma con la mirada puesta en las estrellas. En el Discurso del método, el filósofo Descartes, afirma que al pensamiento se llega a través de la duda metódica. Dudar equivale a pensar. Y a la vez el pensamiento es la única prueba de que uno existe en realidad. Pienso, luego existo. Pero este discurso es pura falacia, porque hoy si dudas estás muerto, ya que en la opinión pública ahora mandan los fulanos que están siempre en lo cierto” (…)

Lea aquí la columna completa de Manuel Vicent

https://elpais.com/elpais/2019/01/25/opinion/1548436263_453917.html

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#PDF

https://tinyurl.com/y2frhan3

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“En el Prado” (Manuel Vicent)

9 December 2018

twitter: @eugenio_fouz

En el Prado

Manuel Vicent (@manuel_vicent) *

El País, 2.12.2018

“Detrás de la banderita que enarbolaba el guía, un caudaloso grupo de turistas chinos se adentró en la sala donde se expone la severa pintura religiosa de Bartolomé Bermejo en el Museo del Prado. Todos llevaban instalada en el rostro la sonrisa que en ellos es consustancial. A simple vista parece que siempre sonríen de la misma forma, pero no es así. Los chinos tienen sonrisas de agrado, de desprecio, de reproche, de odio, de felicidad, de admiración y también de terror. Se trata de una expresión milenaria llena de matices que solo ellos saben interpretar. El grupo de turistas chinos, todos con la sonrisa puesta, penetraron en la penumbra de la sala en cuyas paredes colgaban los cuadros terroríficos de Bartolomé Bermejo, pintados para escarmiento de los fieles.” (…)

Lea la columna completa de Manuel Vicent aquí:

https://elpais.com/elpais/2018/11/30/opinion/1543601548_321448.html

 

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* No sé si la cuenta de twitter @manuel_vicent es auténtica

Erudición (Manuel Vicent)

5 February 2017

twitter: @eugenio_fouz

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Erudición 

por

MANUEL VICENT

EL PAÍS (5 FEB 2017)

En las tertulias de antaño siempre había un erudito que lo sabía todo. Recordaba nombres, fechas y datos con absoluta precisión gracias a su privilegiada memoria alimentada por múltiples, diversas y a veces inútiles lecturas. Ante cualquier discusión se recurría a él en última estancia para que ejerciera de tribunal de casación. Hoy el prestigio de esta clase de sabios, ganado a pulso después de quemarse las pestañas leyendo montones de libros, ha desaparecido. La erudición ya no sirve de nada. Ahora en cualquier debate en que las partes se obstinan por tener razón, mientras la disputa se alarga y adquiere una elevada temperatura, tal vez el más tonto del grupo que ha permanecido callado picotea discretamente en el iPhone y cuando la discusión alcanza un encono sin salida, exhibe el veredicto inapelable que dicta la pantalla del móvil como si fuera el ojo de halcón. He aquí la verdad sacada con la punta de los dedos del légamo digital. El prestigio está en manos de cualquier garrulo que sepa manejar mejor y más rápidas las cinco yemas para extraer la razón del Google. El inicio de la Edad Moderna lo marcó el invento de la imprenta. La edición masiva de libros terminó con el argumento de autoridad, que estaba en manos hasta entonces de clérigos, leguleyos y sanadores, como una fuente de poder frente a la ignorancia de la gente. Una revolución semejante se produce ahora en medio del bosque digital donde el alumno puede sacarle el ojo de halcón al profesor, el paciente al médico, el analfabeto al filólogo, el idiota al científico y el reo al juez. La cultura es hoy una enloquecida barra de bar que circunda el planeta y la política mundial está presidida por un venado con una cornamenta de 14 puntas, toda de oro, un Calígula que gobierna el imperio con los dedos movidos por el odio, la ignorancia y la estupidez.

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http://elpais.com/elpais/2017/02/03/vinetas/1486124713_689827.html

33 ways to stay creative & the woman runner (slideshare)

14 October 2016

twitter: @eugenio_fouz

girl-runner

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En la tierra como en el cielo (Manuel Vicent)

19 August 2016

twitter: @eugenio_fouz

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(Blanca Suárez, actriz)

Así de bien escribe Manuel Vicent.

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En la tierra como en el cielo

MANUEL VICENT

7 AGO 2016 – EL PAÍS

“Desde la cubierta de ese lujoso velero la chica del bikini rojo te mira a ti, solo a ti, pese a que eres un pobre diablo, un ciudadano anónimo, un ser sin atributos, una simple hormiga. A las ocho de la mañana, camino del trabajo, estás atascado en la autopista de entrada en la ciudad y Blanca Suárez te dedica una mirada exclusiva desde la valla publicitaria que se erige en medio de un basurero industrial entre sucios paredones llenos de grafitis. Su cuerpo de medidas áureas te produce una descarga entre el sueño de esa belleza inalcanzable y el impulso de atender a su reclamo. Podrías subir a bordo y embarcarte en ese velero si compraras el producto que la chica te ofrece, no importa que sea una crema solar, un coche, un viaje, un seguro de vida o un sujetador sin aros. Vuelves la cara y Blanca te sigue con los ojos hasta perderte de vista, pero en la ciudad la encuentras de nuevo en los paneles publicitarios en cualquier esquina, en las paradas del autobús, en el aeropuerto, en las estaciones del suburbano.

No sabes su nombre e incluso sospechas que esa chica no es real, sino elaborada de forma digital por la mente del publicista. Pero un día, durante la espera en la antesala del dentista, hojeas una revista rosa y ahí está ella. En efecto, se llama Blanca Suárez y en un reportaje de varias páginas se cuentan sus amores fracasados, sus cambios de pareja, los pormenores de su vida privada. Vaya, resulta que existe de verdad, que es una actriz y no una extraterrestre y parece que tiene problemas como los demás e incluso puede que alguna vez vaya también al dentista. Se la ve con un maromo desconocido en un aeropuerto tirando del carrito cargado de maletas y los paparazis le preguntan si es feliz con su nuevo novio y tratan de arrancar una respuesta metiéndole el micrófono en la boca como si fueran a extraerle la muela del juicio, sí, sí, soy muy feliz, exclama la chica y tú, pobre diablo, piensas que ella también podría tener alguna caries que rompiera el sortilegio de su belleza, pero sonríe con una dentadura perfecta.

Blanca Suárez es una excelente actriz; ha realizado papeles importantes en películas de Almodóvar, de Alex de la Iglesia, de Imanol Uribe; ha sido nominada a un premio Goya; ha trabajado en series de éxito en televisión; ha ganado sobre todo ese premio que le regala cada día la adoración que sienten por ella sus compañeros de trabajo, sus enamorados, el millón de seguidores en las redes sociales. Nació en Madrid en 1988, hizo teatro infantil en el colegio Montserrat, estudió en la Universidad rey Juan Carlos la disciplina de Comunicación Audiovisual y a los 17 años decidió dedicarse al cine. Unos la comparan a Penélope Cruz, otros a Claudia Cardinale, pero Blanca Suárez es una de esas chicas que ya viene muy educada de casa, que nunca equivocaría la forma de usar los cubiertos en la mesa, de modo que su perfil se corresponde mejor con la belleza fría de Grace Kelly, aquella distinguida señorita de Filadelfia, que después de pasarse por la piedra a medio Hollywood se paseaba como un cisne nevado por los platós. Debajo de la elegancia natural y buenas maneras de Blanca Suárez también se puede adivinar un punto de ignición capaz de desencadenar algunas tormentas muy tórridas. 

La publicidad puede convertir el basurero industrial del suburbio en un mar azul de dulzura si lo navega un velero de dos palos con Blanca Suárez a bordo; el erotismo explosivo que emana su anuncio de prendas íntimas de Women secret o de Intimissimi no se sabe si contamina el aire de la ciudad o lo purifica con su belleza abrasiva, porque a estas alturas la filosofía consiste en no saber distinguir entre el cuerpo y la talla, entre la vida y la marca, entre ver y ser visto. La belleza es ese misterio natural que existe antes y después del maquillaje, así en el cielo como en la tierra. El éxito de Blanca Suárez está en esa encrucijada. De ella tiran de cada lado los mejores directores de cine, los publicitarios más creativos y los consumidores insaciables de chismes en la antesala del dentista y bajo el secador de la peluquería. Obligar al hormiguero humano, que discurre por la ciudad, a que la prefiera más por dentro que por fuera, más en la pantalla que en el panel publicitario, más por su talento que por las prendas íntimas que exhibe, esta es la cuestión. Blanca Suárez es una buena actriz sometida al desafío de ser o posar. En el fondo a ese dilema se reduce hoy la cultura.”

[artículo escrito por Manuel Vicent]

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El periódico de papel

17 March 2012

twitter: @eugenio_fouz

*Buenos días. Creo que Manuel Vicent me ha retratado muy bien en “Inactual” je je  (enlace) vía @el_pais

*Ojalá no lleguemos a perder ese accesorio en el atuendo que es el periódico, esa promesa de reflexión y calma bajo en brazo o en la mano

*Un lector no puede ser peligroso. Según se mire, claro. Supuestamente ese individuo va a darle una oportunidad al punto de vista del otro

Inactual

 por Manuel Vicent

El periódico que el ciudadano compra en el quiosco es un gesto ideológico que lo delata. No sucede así con la tableta digital

 11 MAR 2012

 

Cualquiera que lleve hoy un periódico bajo el brazo no es que esté mal informado, pero da la sensación de estar viviendo la realidad del día anterior. Simplemente se trata de un ciudadano que parece andar fuera tiempo, como si usara un reloj de marca, un poco anticuado, que se retrasa varias horas cada noche. Aparte de eso, el periódico que uno lleva bajo el brazo define ideológicamente al lector. Uno se delata en el quiosco cada mañana. Así sucedía también cuando en la República cada diario era el estandarte de una bandería política, de la lucha de clases, incluso de un pensamiento religioso o anticlerical. Durante la larga ceniza de la postguerra el periódico llegaba al pueblo en el renqueante autobús de línea o en el correo ordinario, solo unos pocos ejemplares, que leía gente muy significada, el farmacéutico, el médico, algún señor propietario, el clásico liberal autodidacta represaliado, un empleado de banco, el secretario del ayuntamiento. Sobre un velador del café y en la barbería quedaba el diario deportivo un poco grasiento después de haber pasado de mano en mano. Durante el franquismo no se leía el periódico para enterarse de algo. Con el acto reflejo de pasar las hojas mojando con saliva la yema del índice, se echaba la vista encima de una consigna patriótica, de la inauguración de un pantano, del discurso de cualquier jerarca del Movimiento, de los baches del municipio, todo molido por la censura, uniforme, tedioso y empastado de tinta. Al llegar la democracia la prensa escrita se adaptó a la libertad y cada diario de acomodó de nuevo a la manera de ser y de pensar de sus lectores. Pero con la revolución digital hoy la prensa de papel siempre es la de ayer y encima el periódico progresista, conservador, reaccionario o amarillo que el ciudadano compra en el quiosco es un gesto ideológico que lo delata. No sucede así con la tableta digital. Picoteando en el teclado del portátil con los dedos en el metro, en el tren, en una terraza al sol, nadie a tu lado puede saber si eres de derechas o de izquierdas. Leer el periódico de papel se va a convertir en el futuro en una exquisitez para estetas. Mientras todas las noticias en el digital son ya las de mañana, tampoco está tan mal ser un ciudadano elegantemente inactual.”

[Manuel Vicent]


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