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Normas de urbanidad (extracto de Juan Carlos López)

10 October 2015

twitter: @eugenio_fouz

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Las normas de urbanidad pretenden hacer real la convivencia entre todos nosotros, individuos tan diferentes. Ahora me viene a la cabeza un tuit de Lorenzo Silva citando a Kafka: “el mal conoce el bien, pero el bien no conoce el mal“. Dejo un extracto de un escrito de Juan Carlos López sobre normas de urbanidad. Léalas despacio

***

Normas de urbanidad. Recetas para educar. (protocolo.org)

En la escuela o en la familia se debería recordar cada día una forma de buen comportamiento.

Juan Carlos López.

Recuerdo siempre con cariño, los consejos de mi madre en la infancia, y cómo me contaba que cuando ella iba a la escuela tenían un tiempo en clase dedicado a “las normas de urbanidad”. Al analizar cuadernos antiguos veo cómo en las cabeceras de cada día siempre tenían una norma que se les enseñaba en el colegio.

Hoy hay un vago intento de trabajar estas normas a través de la tan criticada asignatura de “Educación para la Ciudadanía”, pero de poco puede servir cuando se trata de una asignatura que se empieza a trabajar a partir de quinto de Primaria ¿Quiere decir que hasta que los niños no tienen 10 años no debemos tener educación en normas?

En las familias y en las escuelas cada día deberíamos trabajar o recordar una norma de urbanidad.

Tengo que reconocer que me molestan los carteles de “No romper las plantas” o “Prohibido orinar en las paredes” que encontramos en algunos pueblos y ciudades, me parece inconcebible que sean necesarios -y lo serán, ya que si los ponen es porque pasa-. ¿Habría que añadir el de no robar, o prohibido matar?

Hoy me voy a ocupar de algunas normas de carácter general, teniendo en cuenta que el guardar normas de urbanidad en nuestra propia casa, creará un hábito, que hará que se realicen en cualquier lugar y momento de forma natural.

  1. Si hay una persona mayor, una embarazada o una persona con muletas, se le deja pasar delante y se le facilita el paso. Si vamos en el autobús a estas personas se le deja el asiento.
  2. Si vamos por la acera con la abuela la dejamos la parte más cercana a la pared. Al subir o bajar una escalera deberemos ceder el balaustre a las personas mayores, ancianos, señoras, etc.; si no existiera o habiendo de los dos lados se cederá la derecha.
  3. Se ayuda a las personas mayores a cruzar la carretera, a llevar la compra, o al menos, ofrecemos nuestra ayuda.
  4. No se escupe al suelo ni se tira papeles ni pipas al suelo.
  5. Si veo un cristal en la calle se recoge ya que nos podemos caer y cortar, o podría pasarle a algún amigo (si somos muy pequeños para recogerlo, se dice a nuestros padres que lo hagan).
  6. Cuando alguien habla se escucha, y nunca se interrumpe a un adulto.
  7. Se obedece a los padres y otros adultos encargados a nuestro cuidado y no se les contesta ni grita en público.
  8. Se piden las cosas “por favor”, y se dan las “gracias”.
  1. “En la mesa y en el juego se conoce al caballero”, ya hemos hablado en otro articulo de cómo nos debemos comportar en eljuego y en posteriores nos centraremos en cómo hacerlo en la mesa.
  2. El pueblo es de todos, debemos cuidarlo como una prolongación de nuestra casa. Se debe cuidar el mobiliario urbano (papeleras, farolas, contenedores, etc.). En los recintos cerrados y en los abiertos se utilizan las papeleras y los ceniceros.
  3. Se entra y se sale de los sitos sin correr. Para entrar en cualquier despacho, llamaremos con delicadeza a la puerta si estuviera cerrada y solicitaremos permiso para entrar (la consulta del médico, una habitación cerrada en una casa…).
  4. Guarda silencio en misa, en los hospitales, en museos.
  5. Por mucha confianza que tengamos en una casa ajena, no diremos ni haremos nada que pueda desagradar, incomodar, molestar a quien nos escuche o vea.

Como decía el inspector Don Ángel Bueno: “la educación se transmite por contagio, y todos somos los responsables de extender esta epidemia”

  1. No deberemos entrar en lugares en donde se esté trabajando (talleres, oficinas, etc.) a distraer o interrumpir a los que trabajan, y cuando vayamos a realizar una gestión, no permaneceremos allí, más tiempo del preciso.
  2. Al entrar en los lugares se saluda y al irnos debemos despedirnos. Al cruzarnos con conocidos les saludaremos y siempre devolveremos el saludo, preferiblemente sonriendo. También por teléfono, se saluda y se sonríe.
  3. No permitiremos que un superior, anciano, señora, etc., se levante en nuestra presencia para tomar una silla, cerrar o abrir una ventana, recoger un objeto caído, o cualquier otra acción que cause molestia.
  4. Cuando una persona esté leyendo, no debemos colocarnos cerca para leer el papel o libro que tiene.
  5. Cuando nos nombremos en alguna conversación, nos contaremos los últimos (“Don José y yo”, nunca “yo y Don José”).
  6. No se molesta a la hora de la siesta, y si estamos en una casa y se acerca la hora de comer es el momento de irnos. Nunca se pide nada en otras casas
  7. Por supuesto nadie debe decir “palabrotas” pero nunca lo debería hacer un niño, es tan indecoroso como un niño fumando un puro en público.
  8. No se hablará al oído.

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La educación y el peso de la conciencia, Anastasia

17 April 2013


EXILIO INTERIOR

twitter: @eugenio_fouz

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No debemos tener miedo de la bondad, de la ternura” (Jorge Bergoglio, Papa Francisco)

Quise ponerle nombre a la alumna que firma con las iniciales A.H.J. una carta enviada a la sección “El bloc del cartero” de Lorenzo Silva (XL Semanal, 17.03.2013). Anastasia titula su carta “Querido profesor” y en ella relata la mala impresión causada por un profesor desencantado. Fue elegante, la alumna adolescente, al no citar el nombre del docente y proteger su identidad bajo el anonimato.

A pesar de que la carta no vaya dirigida a mí, ni yo sea ese profesor, me gustaría decirle que la he leído. Ya sea por lo que dice o la forma en que lo dice he querido responderle. Estoy de acuerdo con usted, Anastasia, en la idea de que un profesor ha de atender las preguntas y tratar de solucionar las dudas de sus alumnos. Creo que un trabajo, el que sea, debe hacerse con devoción, tanto por parte del profesor como por parte del alumno. Por lo que deja entrever, ese profesor suyo no tiene mucha vocación. Usted sí la tiene. Usted quiere aprender cosas. Muchos alumnos se comportan de forma ejemplar en la escuela. Es justo decir que no todos eligen las primeras mesas. Unos alumnos pretenden llamar la atención, en lugar de prestar ellos mismos la atención necesaria. Estoy convencido de que la pasión de un docente por su asignatura es contagiosa. No olvido a los profesores que me contagiaron esa enfermedad de las letras y por eso me gusta cuando en su carta habla bien de las bibliotecas.

Me gusta, Anastasia, cuando confiesa que no va a tirar la toalla, y que no dejará de estudiar. No me gusta, sin embargo, la amarga línea del final. Hoy le escribo yo, pero también habría que escuchar a su profesor, ¿no le parece?

Seguramente conocerá los versos de Martin Niemöller que dicen así: “primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista, luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío”(…) y finalmente no queda nadie porque nadie dice ni hace nada; pues bien, me parece a mí que soy un poco comunista y hasta donde llego con la memoria de mi árbol genealógico recuerdo tener antepasados judíos no muy lejanos. Y es que  tengo la rara tendencia a empatizar siempre con las víctimas, y a pedir perdón como consecuencia quizá de la educación católica recibida. Esta educación me ha inculcado valores y principios que me gustan y me disgustan. Llevo  grabado a fuego el sentido de culpa y de pecado, cargo con el peso de una conciencia seria y severa y creo conocer la diferencia entre la bondad y la indulgencia. La educación, Anastasia, debe de consistir en esto: renuncia, sacrificio y comedimiento; rebeldía, humildad y atrevimiento.

Querida alumna, yo soy ese profesor que no se rinde. Soy ese profesor a quien la escuela ha cambiado. Ese profesor,  Anastasia, que fue también alumno.

 

(artículo de OPINIÓN publicado en @laverdad_es de Murcia.-17.04.2013)

Dejo enlace de carta de Anastasia al profesor en #PDF-Archive.com a continuación. Solo tiene que hacer clic con el ratón sobre el enlace de abajo

https://document.li/zvuQ

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