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5 January 2016

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{Egon Schiele, Austrian artist.- b.12061890 / d.31101918 }

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“Memento mori”

5 April 2012

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Cuando se va la persona a quien queremos, quedarse es morir del todo” (Sabino Fernandez Campo, conde de Latores)

Cada vez que el periodista dibuja el perfil de alguien en un informativo uno piensa que ojalá que se estropee la cinta o lo que quiera que sea donde se guardan las palabras para volver a escuchar el emotivo retrato de Carlos del Amor. El otro día casi de casualidad recogía la voz del murciano haciendo un “flashback” (o recorrido hacia atrás) de lo que fue la vida artística de José Luis López Vázquez.

Eran otros tiempos en los que sólo existían dos canales por televisión, la noche no dejaba un halo de cine ni había color en las pantallas. Y los espectadores en  Orense o en Cádiz veían la misma película a la vez.  Del actor madrileño vienen a la cabeza películas de terror como la del hombre atrapado en el interior de una cabina telefónica -“La cabina”-, comedias como “Atraco a las 3” o dramas como el narrado en  “Mi querida señorita”. Hubo muchas películas y muchos géneros.

Es curioso comprobar el modo en que la pérdida de un extraño hace posible el desconsuelo aunque quien sufra esa pena sea un perfecto desconocido. Parece como si entre ciertos hombres naciese un vínculo subterráneo de alguna clase con la facilidad de acercarlos en la distancia.

 “Recuerda que has de morir” es el mensaje. En un mes en el cual en su primer día se honra a quienes no están con nosotros, o eso creemos, uno piensa en la obra  cinematográfica de Christopher Nolan “Memento” que sigue la idea de “memento mori” a partir de un texto escrito por su hermano Jonathan Nolan. En la película de Nolan un hombre se encuentra en un instante del presente de una situación que no entiende y unos segundos después se borra todo lo que ha vivido. No es capaz de recordar nada. El protagonista necesita escribir lo que piensa a cada instante porque sabe que unos segundos después va a irse de su memoria. Es su agónica pelea contra el olvido, al igual que la escritura o el pensamiento. Intenta reconstruir su vida a partir de un momento y todo ocurre hacia atrás en el tiempo. Como Carlos del Amor la vida se rememora del presente al pasado. Somos lo que hemos vivido.

También somos el ahora, lo que estamos viviendo mientras tenemos este diario abierto junto al café caliente y decidimos leer este artículo o lo dejamos y pasamos a la página siguiente.

Seguramente usted habrá oído hablar de esa serie de televisión americana en la que el mundo entero sufre un colapso y todo se detiene por espacio de dos minutos. Las consecuencias del devenir de la vida seis meses después. En ese estado singular de consciencia la gente palpa su propio futuro en lo que se llama un “flash forward”. Viven con la certeza improbable de conocer lo que no ha sido todavía y probablemente no sea. Por eso, esta vida está llena de relojes, anotaciones, recuerdos, individuos y oxímoron tan bellos como el de la historia de Nolan “no me acuerdo de olvidarte”, “no me acuerdo de olvidarte”.

(publicado en LAVERDAD, 11.11.2009-http://www.laverdad.es/murcia/20091111/opinion/memento-mori-20091111.html )

Y luego filosofar

13 March 2012

twitter:@eugenio_fouz

(José Manuel Puebla, licenciado en Bellas Artes y humorista gráfico. LAVERDAD, 12.03.2012-lunes)

Imagino que Puebla no imagina lo que me ha hecho cavilar el otro día por culpa de una viñeta suya publicada en LAVERDAD en la sección de opinión del diario. En ese cuadro el autor colocaba a dos hombres de pie, uno al lado del otro y sosteniendo cada uno un cartel con un mensaje. Los dos pedían algo. El personaje de la izquierda pedía ayuda para poder subsistir y el de la derecha pedía mecenazgo. Uno de los dos retratados podría ser cualquier hombre en situación crítica de desempleo o futuro incierto y el otro resultaba familiar o al menos guardaba un parecido físico con un representante popular o conocido de la cultura regional.

Uno haría siempre caso al hombre de la izquierda por muchas razones. La primera razón sería que todo el mundo debería tener satisfechas sus necesidades primarias y la situación de desempleo o futuro incierto no es grata. Como hemos aprendido en la escuela “primero vivir, luego filosofar”. Sin embargo, también es verdad que la cultura es un bien necesario y el cartel de la derecha está justificado. En la vida tiene que haber algo por lo que luchar además de la supervivencia.

Hay otra parte en el mensaje del mecenazgo cultural y es la defensa de la defensa de la cultura venga de donde venga. La iniciativa privada es una opción más a la cultura. Sin los mecenas no habríamos conocido probablemente las pinturas de Velázquez o Da Vinci.

De las historias que uno ve en televisión ha habido una brillante y excepcional que no se olvida. En esa serie se contaba la vida de los supervivientes de un accidente aéreo que llegaban a una isla perdida llena de energía y misterio. Cuando todos se ocupaban de buscar alimentos y refugio, un personaje llamado Hugo encontró un claro entre los árboles y organizó una partida de golf con parte del equipaje recuperado del avión y cambió algo en la vida de todos los que jugaron.

(Gracias, Puebla)

Reginald habla de su adicción en “The Wire”

28 February 2012

twitter: @eugenio_fouz

Reginald-Bubs- el drogadicto de la célebre serie televisiva americana THE WIRE habla de su adicción a las drogas y su vida tras la muerte de un amigo. Este extracto tomado de YouTube forma parte del último episodio de la serie. Bubs, confidente de la policía, se enfrenta a su adicción contando su pena delante de un grupo de drogadictos.

El artículo “Gracias por compartir” (LAVERDAD, 22.02.2012) se refiere a esta escena.

http://mividacomoescritor.wordpress.com/2012/02/23/gracias-por-compartir/

 

 

“En el monólogo, Reginald se presenta al grupo de Narcóticos Anónimos con la frase que iniciaron los grupos de Alcohólicos Anónimos “Me llamo Reginald y soy drogadicto”… Dice que ese día celebra un año sin tomar una dosis y recuerda a gente a la que perdió en el camino de resistencia. Hace unos días sintió muchas ganas de volverse a pinchar y llamó a su “sponsor” pero estaba en una reunión de amigos y no pudo atenderle, y luego echó mano a la hoja con unos números de teléfono de exdrogadictos sin tener ninguna respuesta. Y, en fin, que superó las ganas y no se pinchó. Luego habla de la muerte  de su amigo Sherrod que le pesa y que cree que no debe sentir vergüenza de la pena de la ausencia. Termina agradeciendo al grupo su atención” (“Thanks for listening. thanks for let me share”) 

¡Sal,quillo y tuitea!

11 February 2012

twitter: @eugenio_fouz

(James Dean, actor)

https://twitter.com/eugenio_fouz/statuses/168405644150456320

[#salzilloandtweets Rendibú 2012 vía @laverdad_es ]

Aquellos maravillosos años

8 December 2011

twitter: @eugenio_fouz

(The Wonder Years, ABC canal de televisión estadounidense en antena de 1988-1993; Josh Saviano y Fred Savage)

EUGENIO FOUZ

Eran tiempos en los que uno era casi adolescente y creía en los cuentos. Solía pasar que en diciembre de todos los años era Navidad. La familia se reunía al completo. Uno no se olvida de aquellos momentos en que nuestra tía del sur hacía teatro para contarnos y hacernos ver a unos niños de ojos grandes los cuentos clásicos de Caperucita, la Cenicienta, y Hansel & Gretel. En aquella galería donde hilaban las mujeres de Velázquez aprendíamos que no había que fiarse de los desconocidos, que los ricos no eran los más felices o que la astucia y el atrevimiento podrían ser desencadenantes de una salida heroica en ocasiones. En esas fechas había muchos reencuentros con amigos y familiares.

Los mayores de 18 jugaban en una mesa de salón al Palé (aún no se conocía el Monopoly), los pequeños corríamos de habitación en habitación y éramos felices, mientras los adultos hablaban y nos llamaban la atención de vez en cuando, y acababan hablando de política. Eso era lo normal y lo esperado en estas fechas. Habría sido raro que no ocurriese de esa manera. Las fiestas se amontonaban, y las ilusiones también. La lotería cantada en la radio y en televisión señalaba el inicio de las vacaciones. Los anuncios de juguetes aparecían en televisión sólo una semana o dos antes del día 22, no como ahora.

Las ciudades estaban llenas de luz, frío y alegría. Estaba el día de los Santos Inocentes y las postales navideñas que pegábamos con cinta adhesiva en la puerta verde del comedor y al finalizar la Navidad las repartíamos y hacíamos colección. La televisión era el centro de operaciones nacional desde donde se anunciaban oficialmente los actos y los rituales propiamente dichos. Veíamos a Jesús Hermida en televisión y los ballets de Giorgio Aresu. No conocíamos aún los reportajes de Carlos del Amor ni creíamos que nuestro mejor amigo era Lorenzo Milá.

La Nochebuena y el turrón, la misa del Gallo, los villancicos frente al Ayuntamiento con los amigos y los planes y las historias, la Nochevieja y los bailes, las doce uvas, los programas de televisión, los regalos y la cabalgata, la noche del 5 y los Reyes Magos. No se daban regalos en Nochebuena, ni se mencionaba tanto a Papá Noel. Nadie recibía juguetes antes del día 6 de enero, y uno había aprendido a esperar y a aguantarse la impaciencia, a pesar de que no quedaba mucho tiempo después de Reyes para jugar.

Uno de aquellos años, una mañana del día 6, un niño se quedaba pasmado por el regalo que recibía uno de sus hermanos. Mientras él jugaba con coches de pilas y los Madelman, su hermano desenvolvía un paquete de color amarillo con cuatro libros de pasta dura. Recuerda la portada de los libros, también amarillos, con el retrato de un chico detective llamado Jan. Esos libros sin dibujos no eran como los libros de Mortadelo y Filemón o las Joyas Literarias Juveniles que traían a Verne en los mares o en globo, a Wells, a los Robinsones suizos o a Los Hijos del capitán Grant con ilustraciones a color y diseño de cómic clásico. Eran diferentes. Aquellos cuatro libros prometían, sin embargo, períodos de soledad y aventura, seguro que algo serio. Y era agradable cogerlos al peso, su tacto, dejar que las hojas nuevas y sin tacha fuesen estrenadas por los dedos de uno. Envidiaba lo que aquel mundo desconocido suponía. Curiosidad, admiración y sana envidia por el ritual. Fue ese hermano quien trajo a casa a los poetas franceses Rimbaud y Baudelaire, a los raros como Kafka. A los americanos y los ingleses, a Kerouac, a Whitman y a Shelley. Era y es un cazador solitario. Todos los lectores acaban siendo eso, cazadores solitarios.

Los juguetes duraban meses y algunos incluso años. Jugábamos con ellos y no nos cansábamos nunca. No se oían palabrotas en la calle, excepto en contadas ocasiones algún adulto y por alguna razón.

La prensa era muy distinta y poco atrevida, las fotografías escasas y en blanco y negro. No había tanta prensa como ahora y no se leían cosas de las que escribe Pérez Reverte que dan ganas a uno de ser escritor, o de no intentarlo siquiera, como el episodio de los presos de la Cárcel Real publicado en el semanal de este diario el 9/12/07.

Aquellos maravillosos años, como sabe el lector, era el título de una conocida serie de televisión americana. Aquellos años son parte de uno mismo y no se olvidan. Todos los años uno desearía recuperar alguno de aquellos momentos, de aquel hogar, de la familia y volver a sentir que, a pesar de los años, volvemos a estar juntos como antes, juntos como antes.

 

 (Publicado en LAVERDAD el día 28 de diciembre de 2007)

http://www.laverdad.es/albacete/20071228/opinion/aquellos-maravillosos-anos-20071228.html

 

Tienes un email

6 November 2011

twitter: @eugenio_fouz

(Fotografía: LA VERDAD. – Vicente Vicens )

«Tenemos un alma para perderla»

(Emil M. Cioran)

Casi no sé cómo empezar a escribir un artículo que no debería tener errores. Este de hoy tenía que haberlo escrito hace mucho tiempo en un cuaderno personal y leerlo dos veces antes de enviar el próximo artículo a la Redacción de ‘La Verdad‘. En los diarios pasan muchas cosas que el lector ignora.

Seguramente no sabrá, amable lector, que alguna vez -y en mi caso ocurrió unas cuantas veces- el mismo texto contiene fallos o letras olvidadas, un plural equivocado, una palabra repetida o faltas de estilo. El lector desconoce la paciencia de los redactores del periódico que ahora sostiene en sus manos. Lo normal en una sección de Opinión suele ser recibir el texto y responder «OK, gracias», sin esperar otro correo electrónico del autor, salvo excepciones.

El pasado 14 de junio, con motivo del vigésimo quinto aniversario de la muerte de Borges, Carlos del Amor recordaba en el informativo de RTVE los consejos que el escritor argentino recibía de su padre: «Tienes que escribir mucho, corregir mucho, romper casi todo y, sobre todo, no apresurarte a publicar».

Esa advertencia final se ha convertido en el mayor problema de quien teme perder una idea, una palabra o una frase. En realidad, uno teme que se pierda todo entre redes y cables, emails o carpetas. Dándole vueltas y vueltas a ese miedo irracional el articulista escribe, lee, relee y retoca más de dos y tres veces. En un momento dado no ve errores en el texto escrito, no percibe aquella letra sobrante; no observa frío ya el título ni piensa corregirlo por otro impactante.

Si vuelve a releer el correo enviado, dudará quizás si estaría bien cambiar un adjetivo o perdonarlo, pensará si no sería mejor un infinitivo o un pasado.

Esta vez no puede ocurrir, esta vez no. Todo tiene un límite y la paciencia de un periodista también lo tiene, a pesar de que uno crea ciegamente en la maravillosa frase atribuída al más famoso compositor alemán de todos los tiempos, que sentenciaba acertado: «El único símbolo de superioridad que conozco es la bondad».

(Publicado en LA VERDAD el 24.09.2011)

http://www.laverdad.es/murcia/v/20110924/opinion/tienes-email-20110924.html

Una escala musical sin ‘do’ es una escala musical sin ‘si’

31 October 2011

twitter: @eugenio_fouz

(Daniel Day Lewis, actor)

EUGENIO FOUZ/

Y dice usted que no tiene mucho sentido el cero en las calificaciones escolares. Argumenta en contra del cero como nota numérica que es algo imposible, que no es normal que un alumno no haya aprendido nada con la mera asistencia a clase. Y sería cierto, si obviásemos el hecho de que todavía hoy se entregan exámenes en blanco. La calificación de cero es sólo el reflejo de lo que muestra el papel vacío.

Por otro lado, cuando uno corrige un ejercicio en que los fallos son cero, es decir, que no tiene errores, podríamos creer que (vamos, algo no debe de saber ese alumno) nadie es perfecto. Y una de dos, o le bajamos al nueve, o le mantenemos su calificación de diez en la prueba.

Supongamos que descendemos al nueve. Ahí ya no estaríamos ante un agravio comparativo para las notas de cero y estaríamos haciendo uso de la political correctness (seríamos políticamente correctos).

La gama de notas que va de cero a diez reconoce una escala de valoraciones objetivas de un profesor sobre un ejercicio realizado en clase sobre unos conocimientos adquiridos, nada más. Si respetamos la calificación más alta, consecuentemente debemos respetar la más baja.

Hoy en día no se decide la evaluación de un alumno en un único examen, sino que se toman en consideración además los procedimientos empleados en clase, el uso de diccionarios, sus estrategias de trabajo, su continuidad en las tareas, etcétera. Un alumno siempre es más que una calificación en una asignatura. Un alumno es un individuo siempre mejorable, y ésa es la tarea de la escuela, de los padres, pero también es la tarea del propio alumno.

Uno no puede ir a cenar a un restaurante, por ejemplo, y quedarse sentado sin cenar, y tal vez esperar que le den la cena o se la paguen.

No obstante, es un hecho que hay alumnos que pueden estar sentados en una clase sin hacer nada y sin aprender, porque no hacen el mínimo esfuerzo, a lo mejor porque no les interesa.

Y uno piensa que no, que la escuela es un lugar de estudio y aprendizaje. Todos aprenden. Y sí, a veces los alumnos también enseñan. La escuela es como un conservatorio de música, como un templo del intelecto.

A una flauta no se le pueden quitar agujeros (notas), en una votación democrática existe el voto en blanco. Nadie debería ir a una escuela a no hacer nada ni a recibir notas inmerecidas. En palabras de Steven Wright, «hay una sutil diferencia entre pescar y estar de pie en la ribera como un idiota».


http://www.laverdad.es/murcia/prensa/20070429/cartas_murcia/escala-musical-escala-musical_20070429.html

Dejar de aprender, fumar inglés

19 October 2011

twitter: @eugenio_fouz

(James Dean, actor)

Si todos los años vamos a decir las mismas cosas y proponernos dejar de fumar, ver menos televisión o aprender idiomas, ya va siendo hora de parar de una vez por todas y hacer algo. Hacer algo en serio. Empecemos por la de romper la adicción al tabaco. No es fácil. Esta decisión se toma una vez para siempre o no se está decidiendo todos los años (por estas fechas, en enero) Para qué engañarse. No todo el mundo es igual. Unos dejan el tabaco y otros no.

Es bueno hablar las cosas, sacarlas a la luz. Por eso, no es desaconsejable tener charlas sobre el abandono del vicio. De hecho, en estas reuniones familiares en Navidad los fumadores que más hablan de dejarlo son los que más fuman.

Antes, hace años, uno fumaba rubio o negro y se escondía porque era adolescente y estaba mal visto. Más adelante, a medida que ese adolescente crecía, el mero hecho de fumar se convertía en algo positivo que daba facilidades sociales. A menudo en las fiestas, las chicas se acercaban a pedir fuego y la hora y ya no se iban.

Esto ha cambiado. Fumar hoy no es políticamente correcto. Fumar hoy es consecuencia de, una de dos, o un vicio mal curado o de franca rebeldía contra el sistema social actual. Los fumadores se reúnen clandestinamente, se apoyan unos a otros y se pasan cigarrillos. Fumar está penado y castigado. Y resulta agradable saberse parte de La Résistance. Si quiere fumar, fumará.

Sin embargo, hay quien preferiría no hacerlo. La gente habla de un buen libro de Allen Carr,The Easy Way To Stop Smoking. Consiga el libro en inglés y mataría dos pájaros de un tiro.

Lo de ver menos televisión va a ser más fácil ya que uno se ha dado cuenta de que el fluir de la vida no sigue las hojas del calendario. Empieza el mes de enero y piensa que la gente va a ser mejor, que alguien se ha propuesto no hacer el mal ni hacer daño al prójimo y ve que no, que no es así.

Comprueba que hay cosas que no cambian, como el abuso de los anuncios televisivos en momentos inapropiados. Y querría pedirle perdón al cronista de Jumilla por alusiones en algún escrito y concederle que no hay nada más cruel ni peor que recibir anuncios a discreción cuando una película está cerca del desenlace. Esos anuncios que, repetidos hasta tres y cuatro veces sin ton ni son, de colonia de mujer con silueta de jarrón de porcelana y vestido rosa salmón ralentizan ese momento final de la historia en que sólo escuchamos a Jack Sparrow en susurros decirle a la dama de boca diminuta : «It would never have worked between us, darling» («lo nuestro nunca resultaría, querida») y lanzarse de cabeza al mar.

La publicidad parece haber perdido toda lógica, aún habiendo comenzado un nuevo año, y no sigue su función primera de dar a conocer un producto al público para que lo adquiera, haciéndole ese producto atractivo y sugerente. La impresión que el espectador recibe es la de desagrado y hastío. Esta publicidad machacona va contra el séptimo arte, contra la salud pública, contra el espectador y el descanso y contra sí misma. Nada tiene que ver con aquella otra publicidad ingeniosa ofrecida en pequeñas dosis que nos hace sonreír en los intermedios de otro tipo de eventos televisivos.

Los anuncios son lo mejor de la programación si están bien hechos y se ponen en el momento preciso al igual que pasa con todo. Por ejemplo, las tarjetas navideñas o los villancicos. Parece que este año ha habido menos tarjetas de Navidad, ya sea por la influencia de las tradiciones anglosajonas (Halloween en octubre, Santa Claus o Papa Noel en diciembre) o debido al avance imparable de las nuevas tecnologías como la telefonía móvil o Internet y los correos electrónicos. Hay cosas que uno querría que no se perdiesen.

Una postal de felicitación se envía con tiempo, ni demasiado pronto ni demasiado tarde. Pues lo mismo debería suceder con los villancicos. Un coro de voces masculinas en armonía entona “Adeste fideles” a dos voces. El resultado puede ser conmovedor. A continuación se inventa otro que este oyente involuntario desconoce «son las cuatro menos diez» y lo repite el coro produciendo un bis «las cuatro menos diez». Las voces se difuminan en el silencio del insomnio hasta que, aproximadamente unos ocho segundos después, la sintonía del despertador desmiente este último canto y evidencia que son las «seis en punto» y que hay que levantarse para iniciar el madrugador viaje de regreso. Los chicos del coro no decían la verdad con la hora, habían perdido la noción del tiempo entre canto y canto y entre tanta camaradería. El nocturno de villancicos resultó agradable.

Si usted ha leído el título de ahí arriba «Dejar de fumar, aprender inglés» en lugar de su versión original, y si hoy fuma y no quiere fumar más, a lo mejor ya ha dado un primer paso para lograrlo, ¿no le parece?

Aprender idiomas, y aprender inglés en concreto, es una cuenta pendiente que llevamos en la sangre. Como dice el chiste, si usted pregunta a un británico qué es un español, no le extrañe que le diga que se trata de un tipo bajito que se pasa toda la vida estudiando inglés.

Y algo habrá que hacer para cambiar esa idea de que somos unos tipos bajitos.

Publicado en LAVERDAD el 14 de enero de 2009

http://www.laverdad.es/alicante/prensa/20090114/opinion/dejar-aprender-fumar-ingles-20090114.html

#twittercliché16

19 August 2011

twitter: @eugenio_fouz

 (Mourinho agrede a Tito Vilanova en Final de la Supercopa, agosto 2011. Fíjese en el hombre de gesto impasible en el centro de la imagen: las redes sociales lo citan estos días como “el del bigote”)

twittercliché es una colección de “frases tipo” convertidas en lenguaje habitual o característico y seña de identidad de algunos netizens en Twitter

Como sabe, lector, empecé esta colección de tweets (tuits) sin saber adónde llegaría. Al principio, en el primer #twittercliché coloqué trece tuits originales que quería recordar. Poco a poco comprobé que había cada vez más y más frases memorables y me propuse llegar a trece series de trece tuits cada una. Esta serie es ya la número 16. Hay dos eventos que inundan la serie : la visita del Papa Benedicto XVI a Madrid (18-21 de agosto 2011) en las Jornadas Mundiales de la Juventud #JMJ y la Final de la Supercopa de fútbol en Barcelona entre el Realmadrid y el Barça. Estos dos actos han llenado de polémica y debate los medios de comunicación, la calle y las redes sociales.

Dejo una cita de Swindoll que recuerda en Twitter Andrés Schuschny (twitter alias @schuschny) :

@schuschny “Estoy convencido de que la vida es 10% lo que me sucede, y 90% cómo reacciono a ello” ~ Charles Swindoll

 Colección: número 16

-Léanse de abajo arriba.-

@oscmon “Corriendo por l calle (mientras twitteo, soy incorregible) madrugar para llegar tarde, que rabia!”

@putohelicoptero “ El #putohelicoptero.tacatacataca tacatacataca tacatacataca gane 😛 tacatacataca tacatacataca tacatacataca “ [había dicho que llegaría a los 3000 followers/seguidores cuando sólo llevaba 2000 y apostó que lo lograría, como sucedió]

@elbecario “Cada vez que suenan los Beach Boys en la redacción es que alguien se va de vacaciones…”

@cdelamorTVE “Y yo (con todo el reconocimiento a una figura capital de nuestra cultura, como es Lorca) q soy más de Miguel Hernández.

@Sinmiescudo “Voy a ducharme, ahora vengo. Ah no, joder, que esto no era para vosotros.”

@Garrafa “Esta noche donde más van a insultar a un Cristiano no es en Madrid es en Barcelona”

@Pachilarrosa #MICCIONARIO. “Alojamiento”: Acción de mentir alojando. Muy habitual en zonas turísticas “

@Calpur100 “666 followers! Soy el anticristo!”

@mtascon ❦ “Perder el N ↑ S ↓ E ← y O →”

@TwittBoy “O escribes Twitter y Google, o escribes Tuiter y Guguel… pero no me mezcles!! Cagoentó!”

@Sinmiescudo “Me ha picado una avispa esta mañana en el campo, ¿sabéis cuando empezarán a manifestarse los superpoderes?”

@paul_steele “Busy busy busy, happy happy happy 🙂 have a lovely Monday Y’all!”

@simpulso “Se sube un borracho en mi taxi y me pide que le lleve a Excalibur. Ya empezamos.”


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