Posts Tagged ‘Gary Cooper’

A veces no podemos evitar que nos pasen cosas así

15 September 2018

twitter: @eugenio_fouz

Gary Cooper, actor

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Gary Cooper

Me ponga como me ponga, oyes. Sé lo que es eso, Elías ;-))

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Se va a reír, a veces hasta veo a Clara Bow conmigo

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Que todos queden atrás (Arturo Pérez Reverte)

26 August 2018

twitter: @eugenio_fouz

[Gary Cooper, High Noon (Solo ante el peligro).

Dir. Fred Zinemann, 1952]

El escritor Arturo Pérez Reverte (@perezreverte en Twitter) escribe sobre la mediocridad y el olvido de valores en la escuela como el individualismo y la honradez.

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Que todos queden atrás.-Arturo Pérez-Reverte

XLSemanal; 19.08.2018, domingo

“Me lo comenta Javier Marías después de cenar, cuando se fuma el segundo cigarrillo en la terraza del bar Torre del Oro, en la Plaza Mayor de Madrid. Estamos sentados, disfrutando de la noche, cuando me habla del artículo que tiene previsto escribir uno de estos días. ¿Te has dado cuenta –dice– de que en los últimos tiempos está de moda destruir la imagen de cuantos hombres ilustres tenemos en la memoria? Pienso un poco en ello y le doy la razón. Pero no sólo en España, respondo. Ocurre en toda Europa, o más bien en lo que aún llamamos Occidente. Destruir a quienes fueron respetables o respetados. Derribar estatuas y bailar sobre los escombros. Es como una necesidad reciente. Como una urgencia.” (…)

Lea aquí el texto completo:

https://www.xlsemanal.com/firmas/20180819/perez-reverte-todos-queden-atras.html

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#PDF:

https://tinyurl.com/y9jf4c88

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#EstoyenlaBiblio 171017 “Nulla dies sine linea” (@observalibro & @brmu)

22 October 2017

twitter: @eugenio_fouz

(Gary Cooper and Fay Wray, “The Legion of the Condemned”)

“Las campanas de Hemingway”, por Ignacio Camacho

19 November 2015

twitter: @eugenio_fouz

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El pasado domingo alguien tuiteó este artículo de Ignacio Camacho. Una vez leído quise guardarlo. Fue publicado en el diario @abc_es

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Las campanas de Hemingway

Ignacio Camacho

“En enero, recuerdas, eras «Charlie Hebdo». Eso pusiste en las redes sociales: je suis Charlie. Pero no, tú no eras Charlie. Porque tú estabas vivo y Charlie, los charlies, estaban muertos, como los guardias y los judíos del supermercado de los que nadie se acordó en la solidaridad plañidera del pensamiento débil. Muertos como los del viernes, tirados en la calle mientras tú corrías a cambiar la foto del perfil de Twitter y de Facebook. ¿Y ahora qué nombre vas a poner? ¿Bernard, Marion, Lucien, Françoise, Phillipe? Tienes 130, elige. Ah, bien, je suis Paris, qué hermoso; qué bonita esa torre Eiffel enmarcada en el símbolo hippie de la paz. Sólo que no estamos en paz. Y que tú tampoco eres París.

 Tú eres el que ayer por la mañana, la luminosa mañana de este cálido noviembre, hacías jogging en el Retiro. La que se compraba un bolso y unos zapatos en la Gran Vía. La que paseaba el perrito por la plaza soleada. El que se iba a comer con la familia en el chalé de los suegros. La que se quedó viendo el programa de telebasura en la noche de la masacre. Tú eres uno cualquiera de los que se sentían, nos sentíamos, provisionalmente a salvo. Uno de los que descargaron su conciencia con una frase bonita en internet, amor y fraternidad, #portesouvertes, justo cuando allá en París la Policía ordenaba, pistola en mano, cerrar las ventanas.

 Qué vas a ser París. París es esa ciudad donde la gente salió del estadio evacuado cantando el himno nacional, el que aquí abucheamos. París es esa ciudad donde los periódicos hablan de guerra sin tapujos, y donde el presidente socialista promete una respuesta sin piedad, «impitoyable». París es la capital de un país que considera su libertad y sus valores algo mucho más importante que su miedo.

 Y tú… tú eres parte de un pueblo que hace once años, en una situación similar, en unos días iguales de sangre y plomo, se amedrentó y echó la culpa a su propio Gobierno. Que duda de su modelo de sociedad y todavía hoy piensa que si nos vienen a matar es porque algo habremos hecho. Que no ha aprendido, basta ver cómo olvida a las víctimas, de su larga experiencia de sufrimiento. Tú eres un superviviente del terrorismo, pero no lo sabes porque te cuesta pensar que los asesinados murieron en tu nombre. Porque prefieres creer que basta con no odiar para defenderte del odio.

 Ese bonito emblema de la torre Eiffel no te va a proteger. Ni el pacifismo samaritano, ni las palabras emotivas, ni las cadenas de cibermensajes, ni el ritual de las firmas, las velas y las flores. Vienen a por nosotros, jesuis, y más vale que te vayas enterando. Te diré lo que eres: la próxima potencial víctima. Así que cuando subas a Facebook una velita por los muertos de París, sube otra por ti. Y acuérdate de por quién doblaban las campanas de Hemingway”

[artículo publicado en @abc_es; 15112015]

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El juez más estricto es uno mismo (o debería serlo)

18 March 2015

twitter: @eugenio_fouz

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(Gary Cooper, actor)

Descubro en las redes este documento tomado de la profesora Vicki Davies (alias @coolcatteacher en Twitter) y lo guardo para recordarme los errores que tal vez cometí o podría cometer algún día en mi trabajo de profesor. El texto está traducido, resumido y adaptado por la web escuela20 de la que dejo el enlace al final del extracto

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Enlace original / original link

Escrito por / written by Vicki Davies

http://coolcatteacher.blogspot.com.es/2011/10/10-ways-to-be-terrible-teacher.html

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¿Qué tienes que hacer para ser un/a mal/a profesor/a?

  1. Estar siempre pendiente de tu teléfono móvil

Tengo un iPhone 5 y estoy jugando al BubbleShotter en mi escritorio mientras mis alumnos y alumnas hacen sumas y restas. Lo bueno, es que cuando alguien me pregunte algo sobre esos ordenadores y tablets que han implantado en el colegio, sabré responder. Claro, que mis alumnos no lo saben. Con mi iPhone nuevo, resplandeciente, les digo a mis estudiantes que alguien, fuera del aula, es mucho más importante que ellas y ellos: pero, la verdad, cuando estoy en el aula nada debería estar entre el alumnado y yo

  1. Estoy siempre en el ordenador o no presto atención

La multitarea es mentira: no deberías usar el Facebook, Twitter (salvo para usos educativos, obviamente… aunque está más dirigido a mantener el contacto fuera del aula, porque para mantenerlo dentro ya está el trato personal), el correo electrónico… No. Tampoco durante los exámenes. Debes estar atento/a, alrededor de los y las estudiantes, ayudando y enseñando. Te pagan por enseñar; no eres un profesor virtual que tutoriza un curso de eLearning. La docencia es tu trabajo: incluye ese soporte TIC, pero también la enseñanza presencial

  1. Soy previsiblemente dramático/a y pierdo los estribos con facilidad

¿Pierdes la paciencia dos o tres veces al año y todo el mundo lo sabe porque eso es muy raro en ti o, por el contrario, pierdes los estribos dos o tres veces al día? Si te decantas por la segunda opción, deberías pedir ayuda y averiguar qué pasa. ¿Cansancio? ¿Estrés? Pero somos adultos: no podemos perder la calma continuamente. Los alumnos y las alumnas no respetan a los/as matones/as, y no deberíamos comportarnos como tal. Peor aun es mostrar dramatismo y desesperación… Los/as estudiantes se sorprenderán una o dos veces – las primeras – pero, entonces, comenzarán a conspirar… Se te irá la clase de las manos. ¡Mantén la calma!

  1. Comparto información privada

Nunca digas las notas en voz alta, ni siquiera cuando es para halagar. Es vergonzoso: ¡NO lo hagas! ¡Es horrible! También es horrible cuando se reprende a un alumno o una alumna delante de sus compañeros [por no hablar de lo muchísimo que te puede perjudicar la presión de grupo si estás dando una reprimenda a un/a adolescente, que no querrá “quedar mal” delante de sus compañeros/as]. Tu aula no es un concurso. Tu aula no es una competición. Tu aula no es un reality show. Las cosas privadas, en privado

  1. Hablo sin parar durante más de 10 minutos… y, además, mi voz es monótona

Hasta tú estrías dormido/a después de estar 20 minutos escuchando a alguien hablar y hablar sin parar. Esas cosas son las que matan el amor por estudiar y aprender… Ahora te tocará a ti aprender a escuchar las señales que te envían, su lenguaje corporal y sus gestos. Pídeles que lean, haz preguntas, charla, pon ejemplos… pero dejarles dormir NO es una opción

  1. Cada maestrillo tiene su librillo

Pues mira, no. No necesariamente cada maestro y maestra, cada profesor y cada profesora, tienen su método y este es constreñido, rígido y cerrado. Y si así fuese, desde luego, no necesariamente va a ser el mejor… Lo que importa aquí NO es que el docente esté comodísimo/a dando clase, sino los alumnos y las alumnas: que cada individuo dentro del grupo de alumnos y alumnas aprende de una forma diferente. Imagínate que yo tengo un método y hay 5 niños o niñas que muestran un rendimiento bueno… entonces, ¿el resto, 20 alumnos/as, son malos estudiantes”?

  1. Yo me centro en los/a alumnos/as “buenos/as” y dejo a los/as “malos/as” que hagan lo suyo, lo que quieran.. total..

Una cosa: si tus estudiantes son tan buenos/as, no se para qué te necesitan. Un/a buen/a estudiante podría aprender, incluso, solo/a, en su habitación, con un libro (y una conexión a internet) sin necesitarte para nada [como en la Facultad… ¿recuerdas?]. Tú tienes la obligación de llegar a todo tu alumnado

  1. Siempre enseño lo mismo, todos los años, sin cambiar nada

Recuerdo un departamento de matemáticas que luchó lo incansable para conseguir un libro de texto nuevo y obligar a un profesor a cambiar de método y de pruebas… ¿por qué? Pues porque llevaba haciendo los mismos exámenes 15 años. Algunos/as estudiantes necesitan ayuda extra o necesitan trabajar a su aire. Algunas/os alumnas/os aprenden en dos días lo que otro aprende en siete. Y, por otro lado, aunque siempre nos quejamos del currículum y los Decretos – con razón – el mundo cambia y tenemos que tratar temas nuevos… ¿dónde? No esperemos que el Decreto lo incluya si, ni siquiera nosotras/os, somos capaces de incorporarlos

  1. Mis palabras no significan nada

Piensa lo que dices y di lo que piensas. No seas inconsistente. No mientras, no amenaces… no des discursitos grandilocuentes que no entiendes ni tú

  1. Odio a los/as alumnos/as

Ponte en su lugar… ¿o no te acuerdas ya? Cuando hables mal de tus alumnos y alumnas piensa si te hubiese gustado que te hicieran lo mismo. Se que hay muchos/as alumnos/as y familias que no te respetan, ni a ti ni a tu trabajo docente, pero (eres adulto/a) y no puedes iniciar una venganza particular: tengo que mantener mi nobleza y mi comportamiento honesto, y nadie puede quitarme estas dos cosas más que yo.

http://www.escuela20.com/mal-profesor-docente/articulos-y-actualidad/10-formas-de-ser-una-profesora-terrible_2732_42_4228_0_1_in.html

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