Posts Tagged ‘Elvira Lindo’

“La burla que mata” (Elvira Lindo)

2 June 2019

twitter: @eugenio_fouz

La burla que mata

ELVIRA LINDO (@ElviraLindo)

El País, 2.06.2019

“El linchamiento no es una invención surgida en las redes sociales, se apresuran a decir aquellos que temen que pueda ponerse en duda su existencia. Pero lo cierto es que han generado una suerte de desconexión con la realidad, que nos libera de la responsabilidad personal: al mismo tiempo que nos ofrecen mecanismos más sofisticados para amplificar un linchamiento nos inducen a creer que lo que vemos en una pantalla o lo que reenviamos depende de la voluntad de un yo virtual que no ha de responder a las mismas obligaciones que el real. Que antes de las redes éramos maledicentes, cotillas o crueles, capaces de hacer daño y también de acusarlo, está claro, pero todo iba más despacio, la burla se materializaba, se daba en mano, en un VHS, por ejemplo, que algunos entusiastas estaban locos por compartir. Ahora, la burla se viraliza en un segundo, y costará que entendamos que el ataque virtual provoca un daño verdadero. Es lamentable que reparemos en eso cuando ocurre una desgracia, pero estamos obligados a reflexionar sobre nuestro comportamiento digital.

Si compartir unas escenas íntimas sin permiso de quien en ellas aparece se puede cobrar una vida, también debiera tener consecuencias legales, laborales y sociales. Las legales están en marcha. Las laborales, no sé.” (…)

Lea el artículo de Elvira Lindo completo aquí:

https://tinyurl.com/yxg6ghtl

El País, 2.06.2019

@el_pais

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#PDF G-Drive

https://tinyurl.com/yygshoe5

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¿Quién ha de hacer los deberes? (Elvira Lindo)

18 December 2016

twitter: @eugenio_fouz

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[Risa Hirako, modelo]

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artículo escrito por Elvira Lindo

El País.-17122016

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¿Quién ha de hacer los deberes?

ELVIRA LINDO

 17 DIC 2016

El País (@el_pais)

“La leyenda, más que urbana, doméstica, existe: los deberes los hacen los padres. No los míos, desde luego. Ni tampoco los suyos, si compartimos generación. Cuando nosotros éramos niños, las madres, que eran las que solían estar en casa, no estaban muy pendientes de ese asunto. De vez en cuando, se oía la célebre frase “¿no tienes deberes?” en un tono rutinario. Éramos, para bien o para mal, más independientes; para bien o para mal, nuestra primordial misión en la vida como niños era no dar guerra. Y aprobar.

Una vez que nos tocó ser padres y madres, en ocasiones, divorciados, vivíamos nuestro papel con culpabilidad, y sí, les hicimos algunos deberes a nuestros niños. Que tire la primera piedra el que no lo hiciera. En mi caso, como mis cualidades pedagógicas son nulas era como que terminaba antes si lo remataba yo. No siempre me pusieron buena nota, la verdad sea dicha.

Ahora me cuentan amigos más jóvenes que las criaturas andan agobiadas por el volumen de deberes a los que han de enfrentarse cada tarde. A eso se suma que con los disparatados horarios españoles, las madres o los padres ya no están en casa para aliviarles el trabajo. Dado que el asunto ha llegado al Congreso de los Diputados, de lo cual me alegro (es urgente que los políticos hablen de asuntos como la educación y dejen de embarullarnos con sus polémicas banales), se me ocurre que hay una sociedad que tiene una serie de deberes pendientes y más aún con los resultados aún calientes de la evaluación Pisa.

Apunto algunos: Los padres tienen el deber de educar a sus hijos en la medida de lo posible, para que el profesor pierda menos tiempo en corregir unos modales que dificultan la enseñanza; la sociedad en sí misma tiene el deber de entender que la buena educación diaria, en la calle o en el trabajo, es formativa, que la cortesía es tan contagiosa como la zafiedad; si antes aceptábamos que la educación de los niños correspondía a la sociedad en general y no solo a papá o a mamá, ahora debería comprenderse que el aumento de la grosería y la violencia verbal contribuyen a cómo se comportan los niños; el Gobierno y la oposición tienen el deber de racionalizar los horarios para favorecer la convivencia familiar; los padres tienen el deber de no sobrecargar a sus hijos con un exceso de actividades extraescolares que a cualquiera de nosotros agotaría; los niños tienen el derecho inapelable a jugar; los adultos tienen el deber de favorecer el juego en la calle; los niños tienen el deber de aburrirse, y los padres, de no provocar en sus hijos una necesidad constante de novedades; los padres tienen el deber de no sobreestimular a los niños favoreciendo un carácter ansioso e impaciente; los profesores deben serlo por vocación, no es un oficio que tolere las medias tintas; el Gobierno no debe sobrecargar a la educación pública con las necesidades provenientes de la inmigración, es un asunto que concierne a toda la comunidad educativa, privada, concertada o pública; el Gobierno debe entender que es urgente y necesaria una asignatura que aborde los derechos y deberes de la ciudadanía; los centros no deben tolerar las faltas de respeto a los profesores por parte de los alumnos; los padres no deben tolerar que sus hijos ofendan a sus profesores; los padres no deben hablar de manera displicente de los profesores delante de sus hijos; las tutorías, más en estos tiempos, deben considerarse parte fundamental de la actividad escolar; las asignaturas creativas, como la música o las artes plásticas, no deben relegarse al horario extraescolar como si no sirvieran para nada; los niños tienen el derecho a ir bien desayunados al colegio; los padres, los profesores y los médicos deben entender que hay niños que sufren ansiedad y la ansiedad no precisa medicación sino un ritmo social distinto; el estado debe asumir que la escuela tiene que seguir siendo el mayor mecanismo de igualdad social; el sistema educativo debe insistir en que los niños aprendan a expresarse con claridad y a comprender un texto, de ahí depende en gran parte su futuro; la educación debiera ser uno de los temas prioritarios del discurso político; los profesores deberían de tener más tiempo para desarrollar sus clases y no vivir esclavos de la burocracia.

Todos deberíamos entender que un niño no se educa solamente en el colegio y que los resultados académicos son un reflejo de lo que está ocurriendo en un país: el nivel de educación en la calle, en los medios, la ansiedad que provoca la falta de expectativas, la agresividad, los malos modos, las palabras gruesas. Eso importa. Cargar sobre las espaldas del profesorado el deber de que los niños sean excelentes es injusto. Los cachorros se educan en la manada, así que usted y yo, como parte de ella, también tenemos un montón de deberes que hacer.”

artículo escrito por Elvira Lindo (@ElviraLindo), 171216 

Lea, si lo prefiere el artículo en versión original @el_pais:

http://cultura.elpais.com/cultura/2016/12/16/actualidad/1481904945_360479.html?id_externo_rsoc=TW_CM

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