Posts Tagged ‘Educación’

Qué no hacer en un examen (16 consejos)

4 May 2017

twitter: @eugenio_fouz

Examen de la asignatura de Lengua castellana y literatura

1.Copiar o hacer trampa

2.No estudiar nada

3.Estudiar muy poco

4.Dejarlo todo para el día anterior a la prueba

5.Escribir con mala letra o con prisa

6.Una vez hecho el examen, no repasarlo es la estupidez más grande del mundo (después de copiar, claro)

7.Cometer faltas de ortografía

8.Carecer de la utilísima habilidad de “vista de pájaro” (no para lo que está pensando, sino para ordenar las ideas y dominar sin dudas las fechas, los lugares, las obras, los autores, el contexto social e histórico, las características, etcétera)

9.Escribir una fecha sin la seguridad de que es la fecha correcta, por ejemplo, escribir que La Celestina apareció en 1492 (el año del descubrimiento de América). Se cree que aparecía en 1499 o alrededor del año 1500, esto es el siglo XVI. El alumno no debería escribir una fecha disparatada como 1984 o cualquier otra alejada de la época en que aparece una obra. 

10.No leer

11.No tener curiosidad

12.No ordenar las ideas antes de empezar a escribir

13.Contestar de manera excesivamente breve a las preguntas  

14.Emplear lenguaje inadecuado en el ámbito académico y poner, por ejemplo, que “Calisto estaba coladito por Melibea” o que “la Celestina parecía cabreada con Sempronio“. Podría escribir que Calisto estaba enamorado de Melibea y que la Celestina parecía molesta con Sempronio

15.Escribir el título aproximado, de forma inexacta y pensar que no tiene importancia cambiar “La vida es sueño” de Calderón de la Barca por “Todo era un sueño en la vida

16.Olvidar lo aprendido

 

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https://www.pdf-archive.com/2017/05/05/que-no-hacer-en-un-examen-ef/

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Un blog, un profesor, una clase

17 December 2016

twitter: @eugenio_fouz

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Hay un profesor de Formación Profesional a quien he empezado a tratar en redes sociales. Escribe un blog: eFePeando. El profesor se llama Óscar Boluda Ivars. Estoy hojeando su blog ahora mismo. Copio y guardo una carta abierta a sus alumnos fechada el 14 de febrero de 2015. Actualmente, Óscar imparte clases de Formación Profesional de Logística y Márketing.

Sigo leyendo cosas de su blog que me dejan pensando. He compartido un decálogo motivador para los alumnos escrito por él en mi página de mediumhttps://medium.com/@eugenio_fouz/decálogo-molón-para-motivar-a-tus-alumnos-óscar-boluda-ivars-oscarboluda-a07b9b38acd9#.itxr3p37h

La carta abierta que escribió este profesor a sus alumnos es una de esas que a muchos nos gustaría haber escrito alguna vez. Me veo reflejado en su escrito. Dentro de su blog eFePeando encuentro una reflexión que nos propone a todos los profesores. Boluda Ivars la titula así: 10 preguntas para ti, profesor.

http://www.efepeando.com/2014/01/10-preguntas-para-ti-profesor.html

Ahora mismo ya estoy manteniendo correspondencia con Óscar a través del correo electrónico y en el Bosque Sagrado.

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Del blog eFePeando :

http://www.efepeando.com/2015/02/carta-abierta-mis-alumnos.html

Tal vez no sea este el espacio más adecuado para comunicar algo a mis alumnos. Quizás me resulta más cómodo escribir estas palabras que expresarme verbalmente. De todos modos, quiero con esta carta abierta, mostrar mi agradecimiento a un curso de alumnos que ya han terminado sus clases en mi escuela y están a punto de continuar su formación en la empresa.

“Quiero agradeceros públicamente vuestro saber estar, vuestro cariño, vuestro buen humor, vuestra buena convivencia, vuestra flexibilidad y vuestro esfuerzo. Todos y cada uno de vosotros, en mayor o menor medida, habéis mostrado buen carácter para sacar los módulos adelante. Habéis sabido solucionar los problemas cotidianos sin injerencias del profesorado.

Sin vosotros no habría podido disfrutar de mi profesión. Sin vuestro ánimo y buenas palabras no habría ido cada día a trabajar con ganas de entrar en el aula. Sin vosotros me hubiera resultado ingrato el tiempo dedicado a preparar las clases. Porque con vosotros he podido experimentar, con mayor o menor éxito, otra forma de enseñar y aprender más memorable. Os debo igualmente disculpas por soportar posibles impertinencias, faltas de paciencia o por los sufridos cortes en la red wifi…

Uno a uno, sois todos unos tipos fantásticos. Cada uno de vosotros sobresale en algo: bondad, idiomas, memoria, ironía, tesón, viveza, sacrificio, competencias digitales, inquietud, agudeza, constancia, comprensión, cariño, experiencia personal, empatía, sensibilidad, buen carácter, discreción, tolerancia, resolución, ingenio, etc. Pese a ciertas obligaciones ministeriales, que me obligan a calificaros numéricamente, no sois una cifra para mi. Cada uno de vosotros sois únicos. Ojalá os siguiera disfrutando en mis clases. Aún así, confío en vuestros compañeros que vienen detrás. Estoy seguro, pese a los que no confían en la juventud actual, que seréis buen ejemplo a los que os preceden.

Tras casi dos cursos con vosotros, podéis estar seguros de haber alcanzado todos los objetivos necesarios en buen profesional: conocimientos técnicos y competencias personales. Digan lo que os digan, sois excelentes. Aún así, esto acaba de empezar, y vale la pena recordar que siempre podemos seguir aprendiendo para crecer como personas; que debemos hacer nuestro trabajo lo mejor posible. ¡Qué no sea por falta de ganas! Que no vale la pena la comparación constante. Que sí compensa el esfuerzo por aquello que es justo o favorable a otros.

Muchas gracias de nuevo por acompañarme en mi trabajo. Un trabajo que, ciertamente, es una parte importante de mi vida. Os echaré de menos. Me habéis hecho feliz.”

Óscar Boluda [@oscarboluda]

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El blog:

http://www.efepeando.com

Descargo de responsabilidad de un profesor en clase (disclaimer)

20 November 2016

twitter: @eugenio_fouz

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Descargo de responsabilidad 

Copyright © 2016

Desde el momento en que usted se encuentra en un aula entiende y acepta que debe cumplir unas normas elementales de comportamiento. En un centro educativo en el que se instruye a los alumnos hay asignaturas con las que tratar conceptos teóricos y prácticos, hay alumnos como usted y profesores como yo que quiere desempeñar su trabajo de la mejor manera posible. Si se fija un poco, a lo mejor descubre a profesores apasionados por la enseñanza de su asignatura que pretenden además convertirla en algo atractivo para usted. Note cómo el alumnado respetuoso y participativo logra obtener clases interesantes y amenas, aprende cosas y está cómodo en el aula.

No debería creer, por otro lado, que el profesor viene a clase a entretenerle, a pasar el rato o a caerle simpático. La tarea del profesor es enseñar su asignatura a un alumno que atiende, aprende y estudia.

Cuente con momentos en los que preferiría estar en otro lado porque tendrá que copiar una tarea, hacer ejercicios, leer un texto, o simplemente estar en silencio. Cuente también con momentos en que no cambiaría estar en clase por nada. Un buen estudiante dedica su esfuerzo a los libros y el estudio dentro y fuera del centro educativo.

*

Recuerde lo que NO DEBE hacer en clase:

1/hablar cuando alguien habla (profesor o compañero)

2/usar o exhibir objetos ajenos al objetivo de la escuela (teléfonos móviles, naipes, bebidas alcohólicas, tabaco, diccionarios, drogas, tamagotchis, cámaras de fotos, jirafas, manuales de gramática, cómics, postales, muñecos de vudú, periódicos, revistas, aparatos de radio, reproductores de mp3, etcétera)

3/gritar

4/mirar el reloj constantemente

5/copiar en un examen

6/olvidar (o decir que ha olvidado) el libro de texto, el cuaderno, o cualquier otro material necesario en el aula

7/desoír las indicaciones del profesor

8/contestar de malas formas

9/mentir

10/ser deshonesto

[Si se le ocurren otras, por favor, comuníqueselas al profesor.]

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SUGERENCIAS:

Sea amable con sus compañeros y el profesor.

Propóngase aprender algo cada día.

Intente escribir con caligrafía clara.

Lea despacio, separe las palabras mientras lee y trate de vocalizar bien.

Si es consciente de que algo va mal o no funciona, cambie de actitud, es decir, cállese, preste atención al profesor y aproveche el tiempo. Tome apuntes, concéntrese, lea.

Si eso no funciona, cámbiese voluntariamente de sitio.

No espere aprender algo sin hacer nada.

Eugenio Fouz.-21112016

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5 páginas (asistencia, decálogo de exámenes, disclaimer)

https://document.li/x0n4

El sentido de la educación

17 November 2016

twitter: @eugenio_fouz

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EXILIO INTERIOR

 

“Insist on yourself; never imitate” (RALPH WALDO EMERSON)

Un amigo me hizo reír el otro día al contarme que cuando era pequeño mientras veía la televisión sus hermanos le hicieron creer que no era él el único espectador, es decir, que la gente del otro lado de la pantalla podía verle si el aparato estaba encendido. Tal cual. Como si se tratase de una pantalla de esas de doble sentido de la célebre novela 1984 de Orwell. Me confesaba que desde entonces le preocupaba sentarse a ver la tele de cualquier manera y que dejó de hurgarse la nariz y hacer gestos raros. Se ponía serio cada vez que salía en la pantalla una chica que le gustaba. Me río, pero yo habría hecho lo mismo.

Hoy, ese amigo y yo nos hemos vuelto a encontrar y hablamos de cómo pasamos de aquella extrañeza que nos produjo la televisión a la cotidianeidad de la realidad virtual. En fin, como decía, hablamos de la inocencia que vivimos los dos. Recordamos el respeto que sentíamos entonces por todo. Obedecíamos a nuestros padres y a los profesores y no éramos tontos ni ilusos. Teníamos miedos que eran reales. Había cosas que pasaban de verdad y te dejaban aturdido unos días o durante semanas. No teníamos prisa por ser mayores.

Ahora, los chavales no quieren eso. Aparentemente, los adolescentes quieren vivir lo que no les corresponde. Ellos prefieren saltarse etapas y pretender ser lo que no pueden ser todavía. Los adolescentes hablan como adultos, fuman y beben, salen sin límite, disponen de un teléfono propio con saldo, un perfil en las redes sociales y sueñan con ser famosos. Y que sea rápido. La verdad es que lo tienen fácil.

Esto viene a cuento de la noticia de la muerte de una chica, el pasado 1 de noviembre, a consecuencia del consumo desmedido de alcohol en una salida clásica de botelleo. Lo triste del caso es que los chicos conocen el daño que ocasiona la bebida sin control, saben que no tienen edad ni razones para beber, que las fiestas clandestinas con alcohol no están permitidas y, con todo, burlan a la policía y se refugian en lugares cada vez más escondidos para seguir la fiesta. La chica no quería morirse esa noche. Nadie quería esto. Y sin embargo, sucedió. Uno se pregunta para qué sirve la educación o qué significa hoy en día ser padre. Nos falta vivir la vida más despacio.

Es cierto que en otro tiempo, mi amigo y yo queríamos divertirnos y ser amigos toda la vida. Teníamos miedos, por supuesto, y sabíamos que si hacíamos algo mal nos tocaría pagarlo. Teníamos miedo al fracaso en la escuela, a caer mal, a no aprender nada; pero había una clase de obediencia, una idea clara de principios y valores que traíamos aprendidos de casa. Si había algo que nos asustaba de verdad era la posibilidad de que no nos quisieran nuestros padres. Queríamos ser queridos, que se preocupasen por nosotros. Queríamos ser buena gente, dicho de otro modo, ser educados.

 [artículo de opinión publicado en @laverdad_es el día 16 de noviembre de 2016]

 

La buena educación a través de la ortografía

8 November 2016

twitter: @eugenio_fouz

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  [visto y leído en el TL -timeline o curso del río de la vida-

de El patio ortográfico, @PatiOrtografico]

Peor que carecer de educación…

3 November 2016

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urbanidad

La respuesta de un profesor español indignado al experto en educación Marc Prensky

21 October 2016

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atticus

Gregory Peck (Matar a un ruiseñor, Harper Lee)

Leo un artículo de prensa fechado hace dos años que no me deja para nada indiferente. Lo firma Alberto Royo. Busco en google su nombre pretendiendo llegar a él a través del Bosque Sagrado que es Twitter. Lo encuentro con una cuenta bajo el nombre de Profesor Atticus. Tiene pocos seguidores en la red ratificando la idea profética de Rubén Caviedes (autor en Jot Down magazine) que evoca la figura del filósofo Sócrates en el mundo de hoy, poco popular y casi anónimo en redes sociales. Ya había ocurrido algo parecido con otro articulista, Gonzalo Ugidos  (@kalminari). En fin, el profesor de música es @profesoratticus en Twitter. Dejo el texto íntegro escrito por Alberto Royo a continuación:

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Alberto Royo

Uno intenta ser siempre moderado en sus valoraciones, pero cada vez es más difícil analizar con seriedad y mesura, evitando la causticidad como válvula de escape, las ocurrencias de quienes se dicen (y a quienes se denomina) «expertos educativos». Y son legión. Abundan, proliferan y se multiplican de forma exponencial. Y lo peor es que sus vacuas pero seductoras suposiciones son tenidas en cuenta y amplificadas por los medios de comunicación. Este y no otro es el motivo por el que, una vez más, me veo obligado, por responsabilidad cívica y dignidad profesional, a salir al paso de los dislates proferidos (y recogidos en ABC) por Marc Prensky, consultor, «experto educativo» reconocido mundialmente como tal.

En una entrevista publicada en la edición digital de ABC, el «experto» Prensky lo daba todo, comenzando por el soberbio (y no va con segundas) titular: «Los profesores de hoy deberían eliminar las clases magistrales». No quiero extenderme demasiado en esto de la magistralidad despreciada, todo un mantra de la neoexpertología educativa, pero sí quiero recordar que una clase magistral es aquella en la que el docente demuestra al discente su maestría (su pericia, su oficio, su sapiencia, su conocimiento…). La palabra «magistra» hace referencia al propio ejercicio del magisterio, esto es, de la enseñanza.

Otra cosa es que Prensky, como muchos de los que participan de esta moda de reprobar al profesor y explicarle cómo debe trabajar, se empecine en asociar la autoridad intelectual de quien atesora el conocimiento con oscuras intenciones humillar y/o atormentar a quienes no saben, precisamente porque requieren de alguien que les enseñe (si todos supieran, no sería necesaria la trasmisión de estos conocimientos), como si saber más (y, en principio, como digo, debemos admitir que entre profesor y alumno el primero sabe más que el segundo) conllevara la voluntad de afear la inferioridad del otro.

Así, se impone una igualdad ficticia entre ambos que evita que el «pobre» alumno pueda sentirse afligido, se desdeña la capacidad del profesor y se caricaturiza su labor, tanto más cuanto mayor sea la competencia de este y sus deseos de formar a un nivel de excelencia. Y llegamos de esta manera a la unión, más que forzada pero ya habitual, entre la idea de clase magistral y la de degradación, doblegamiento, vejación del alumno. No exagero. Según Prensky, «la realidad en la que viven los niños y jóvenes es cada vez más cambiante, incierta, compleja y ambigua» (infortunados pequeñuelos), «su capacidad de atención no ha cambiado» (la perspicacia no parece caracterizar a Mr. Prensky). «Pero», continúa, «sí» han cambiado «su tolerancia y sus necesidades». «No quieren charlas teóricas», sigue. «Quieren que se les respete, se confíe en ellos, y que sus opiniones se valoren y se tengan en cuenta».

O sea, que los chicos no quieren teoría. Y, si no quieren, ¿quiénes somos nosotros para aburrirlos con nuestras batallitas? Quieren que se les respete, se confíe en ellos y se valoren sus opiniones. Bien, no conozco profesores que entren en clase con deseos irreprimibles de faltar al respeto al alumno de la cuarta fila (en todo caso de que no se lo falten a él, si no es abusar). En cuanto a la confianza en los alumnos, me resulta una reclamación ciertamente sui generis. ¿Debo confiar en mis alumnos? No lo sé. ¿En todos? ¿Por qué? ¿Confiar en qué sentido?

Esto me recuerda a una señora muy educada, fan de la Educación Waldorf, con la que coincidí en un debate, que me preguntaba, fuera de cámara, si «quería» a mis alumnos. «Querer, querer…», le dije yo, «…más que nada los respeto…» ¿Y sus opiniones? Pues no tengo especial interés en no valorarlas, pero tampoco en hacerlo a toda costa. No creo que sea esa mi función como docente. ¿Son relevantes las opiniones de mis alumnos? ¿Respecto a qué? ¿Tengo que escucharlos antes de presentar una actividad, plantear unos contenidos o corregir un examen?

Sinceramente, no creo que el alumno deba ser, de ninguna manera, el centro de la educación sino exclusivamente el beneficiario. Es esta una concepción de la enseñanza de consecuencias, no imprevisibles, porque ya estamos comprobando el resultado de la pedagogía chachi, sino nefastas, y que convierten a nuestros alumnos en ignaros narcisistas que encima creen tener derecho a decidir cómo debemos los docentes ejercer nuestra profesión. Es decir, lo mismo que los expertos.

Opina Mr Persky que «el nuevo modelo de pedagogía» debe ser «intuitivo» (admirable estrategia para cargarse de un plumazo todo intento de instrucción rigurosa). Pero esto no acaba aquí. «El profesor», asegura nuestro experto, no debe tener respuestas sino preguntas («preguntas-guía», las llama; también «co-asociación») «que facilitar a los alumnos» y, en algunos casos, sugerencias de posibles herramientas y lugares para empezar y proceder.

De forma que el que antaño era depositario del conocimiento pasa a ser una especie de pringadete que media entre el alumno y lo que sea que quieran estos tipos que aprenda, sea en la internete (las nuevas tecnologías, ¡cómo no!) o en la mismidad de la vida, que, ya se sabe, es «la mejor Universidad». Y encima se permite el hombre exigir al profesor que «diseñe el proceso de aprendizaje» (¿Mande? ¿Que diseñe qué? ¿Las preguntas que deben hacerse los alumnos? Y de manera intuitiva, por descontado) y que “garantice la calidad” (esto ya es directamente grosero).

Aquí queda pues esta humilde semblanza (espero haberle hecho justicia) de «uno de los pensadores más influyentes en el ámbito de la educación internacional».

Así nos luce el pelo.”

Alberto Royo es licenciado en Historia y Ciencias de la Música y profesor de Secundaria, además de presidente de la Asociación de Profesores de Secundaria de Navarra y Secretario General de la Federación de Sindicatos de Profesores de Secundaria SPES.

[Escrito por Alberto Royo y publicado en  ABC, 23-11-2014. ]

 

“Panfleto Antipedagógico” (Ricardo Moreno Castillo)

30 September 2016

twitter: @eugenio_fouz

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He vuelto a leer el panfleto de Ricardo Moreno. Sigue teniendo vigencia en muchos aspectos. Lectura recomendable para profesores inquietos. Contiene dosis de sentido común y mucha filosofía.

Copio literalmente (ad pedem litterae) un extracto del libro que trata sobre la motivación del alumnado:

“la inteligencia para aprender es muy temprana, pero la madurez necesaria para comprender lo importante que es aprender es muy tardía. Si esperamos a que tenga esa madurez para enseñarle, los mecanismos de aprendizaje se habrán deteriorado tanto como el estómago de un niño a quien se ha dejado comer lo que le apetecía cuando le apetecía. Por eso siempre es difícil enseñar”

En el texto se habla del conocido caso de Helen Keller y su institutriz Anne Sullivan, de la disciplina, la pedagogía, Kant, los griegos, la filosofía, Savater y Unamuno, pedagogía y educación. El panfleto antipedagógico de Ricardo merece relecturas. Fue publicado por la editorial “El lector universal” en 2006.

Los grandes maestros, los que de verdad enseñan cosas a sus alumnos y dejan huella en ellos, son los exigentes, porque para contentarlos no solo hay que trabajar, sino que hay que hacerlo bien.” …

si un dentista me hace un estropicio en la boca, pero es una buena persona y vecino de mi barrio, puede ser que no lo denuncie, y me limite a buscar otro. Ahora bien, un profesional no puede confiar indefinidamente en la paciencia de sus clientes, y resulta que los alumnos de hoy están tan mal acostumbrado que casi consideran un derecho que la última asignatura se les tiene que aprobar por la cara

Circula en la red una edición imprimible en PDF. Puede descargarla desde aquí:

https://document.li/Fh62

#mypublicfiles #PDF

Visite y lea la página web si siente curiosidad:

http://www.antipedagogico.com

 

El énfatico “carpe diem”de John Keating

29 September 2016

twitter: @eugenio_fouz

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(El club de los poetas muertos, 1989.-Dir. Peter Weir)

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Ah, esta escena, esta película, este profesor

*

To the Virgins, to Make Much of Time

Robert Herrick1591 – 1674

"Gather ye rosebuds while ye may,
   Old Time is still a-flying;
And this same flower that smiles today
   Tomorrow will be dying.

The glorious lamp of heaven, the sun, 
   The higher he’s a-getting,
The sooner will his race be run,
   And nearer he’s to setting.

That age is best which is the first,
   When youth and blood are warmer;
But being spent, the worse, and worst
   Times still succeed the former. 

Then be not coy, but use your time,
   And while ye may, go marry;
For having lost but once your prime,
   You may forever tarry."

*

“Sobre ignorantes e ignorantas” (carta de una profesora)

9 July 2016

twitter: @eugenio_fouz

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He leído esta carta de una profesora a través de un enlace compartido en RRSS por El Club de los Libros Perdidos. 

*

Está escrito por una profesora de un instituto público. 

“Yo no soy víctima de la Ley Nacional de Educación. Tengo 60 años y he tenido la suerte de estudiar bajo unos planes educativos buenos, que primaban el esfuerzo y la formación de los alumnos por encima de las estadísticas de aprobados y de la propaganda política. En jardín (así se llamaba entonces lo que hoy es “educación infantil”, mire usted) empecé a estudiar con una cartilla que todavía recuerdo perfectamente: la A de “araña”, la E de “elefante”, la I de “iglesia” la O de “ojo” y la U de “uña”.

Luego, cuando eras un poco mayor, llegaba “Semillitas”, un librito con poco más de 100 páginas y un montón de lecturas, no como ahora, que pagas por tres tomos llenos de dibujos que apenas traen texto. Eso sí, en el Semillitas, no había que colorear ninguna página, que para eso teníamos cuadernos. En Primaria estudiábamos Lengua , Matemáticas , Ciencias, no teníamos Educación Física.

En 6º de Primaria, si en un examen tenías una falta de ortografía del tipo de “b en vez de v” o cinco faltas de acentos, te bajaban y bien bajada la nota. En Bachillerato, estudié Historia de España, Latín, Literatura y Filosofía.

Leí El Quijote y el Lazarillo de Tormes; leí las “Coplas a la Muerte de su Padre” de Jorge Manrique, a Garcilaso, a Góngora, a Lope de Vega o a Espronceda…

Pero, sobre todo, aprendí a hablar y a escribir con corrección. Aprendí a amar nuestra lengua, nuestra historia y nuestra cultura. Y.. vamos con la Gramática. En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar es “atacante”; el de salir es “saliente”; el de cantar es “cantante” y el de existir,”existente”.

¿Cuál es el del verbo ser? Es “ente”, que significa “el que tiene identidad”, en definitiva “el que es”. Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación “ente”. Así, al que preside, se le llama “presidente” y nunca “presidenta”,independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción.

De manera análoga, se dice “capilla ardiente”, no “ardienta”; se dice”estudiante”, no “estudianta”; se dice “independiente” y no “independienta”; “paciente”, no “pacienta”; “dirigente”, no dirigenta”; “residente”, no “residenta”. 

Y ahora, la pregunta: nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son”periodistos”), ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española ? Creo que por las dos razones. Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hace más ignorantes (a ellos y a sus seguidores).

Les propongo que pasen el mensaje a vuestros amigos y conocidos, en la esperanza de que llegue finalmente a esos ignorantes semovientes (no “ignorantas semovientas”, aunque ocupen carteras ministeriales). Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto. Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto! 

SI ESTE ASUNTO “NO TE DA IGUAL”, PÁSALO, POR AHÍ, CON SUERTE, TERMINA HACIENDO BIEN HASTA EN LOS MINISTERIOS. Porque no es lo mismo tener “UN CARGO PÚBLICO” que ser “UNA CARGA PÚBLICA”. 

**

Lea, si lo prefiere, el enlace original aquí:

http://tinyurl.com/h6fslp3


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