Posts Tagged ‘buenos modales’

Diez reglas de oro para comportarse en sociedad (protocolo.org)

13 April 2019

twitter: @eugenio_fouz

Extracto de PROTOCOLO y ETIQUETA 

(@protocolo_org en Twitter)

10 reglas de oro para comportase en sociedad
“Es posible que diez reglas no sean suficientes para ver de forma exhaustiva todo lo que abarca el tema de la etiqueta social y los buenos modales. Pero son una importante base en la que situarse para quedar como una persona bien educada.

1. Saber saludar. El saludo es un gesto de cortesía que debe hacerse a todo el mundo, con independencia del grado de cercanía que se tenga. El saludo puede variar en función de esta “relación” de cercanía.

2. Saber presentar. Social o laboralmente es preciso hacer presentaciones de personas que no se conocen entre sí, bien sea en una fiesta o celebración, o bien sea en una reunión de trabajo.

3. Saber hablar. Las conversaciones son un eje importante en la relaciones sociales o laborales. Hay que saber cómo y de qué hablar.

4. Saber escuchar. Si es importante saber hablar, es tanto o más importante saber escuchar. Estar atento a lo que dicen los demás. Remarcamos, saber escuchar que no es lo mismo que oír.

5. Saber vestir adecuadamente. El vestuario es la mejor tarjeta de presentación de una persona. Cambiar un mala primera impresión es bastante difícil. Hay que saber vestir de forma correcta en función del qué, cómo, cuándo y dónde.

6. Ser puntual. La puntualidad dicen “es la cortesía de los reyes”. Ser impuntual significa hacer esperar a otras personas, hacerlas perder un tiempo que no deberían malgastar en esa espera. Es una gran falta de cortesía y de educación.”

(…)

http://tinyurl.com/y4a74wm2

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PDF:

http://tinyurl.com/y4zf98fc

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Cuatro errores cometidos por un mal conversador

28 April 2018

twitter: @eugenio_fouz

Descubro en la red un breve tratado de urbanidad firmado por Benjamín Martín Sánchez, canónigo de la Catedral de Zamora. Copio el extracto dedicado a los errores evitables en la conversación.

Del libro Cortesía y buenos modales (Benjamín Martín Sánchez)

-vía apostoladomariano.com-

“Defectos que suelen aparecer en el hablar

1/ monopolizar la conversación de tal modo, que si no se les interrumpe, a veces cansan y aburren a cuantos les escuchan

2/ hablar a gritos de tal manera que molestan a los oídos y es falta de educación

3/ emplear palabrotas o frases groseras, señal de poca cultura y educación. Nuestro lenguaje debe ser decente y respetuoso

4/ criticar o murmurar sin estar seguro de lo que se dice. Hay que hablar con sencillez y sinceridad”(…)

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Cediendo el paso, o no (Arturo Pérez Reverte)

26 March 2018

twitter: @eugenio_fouz

“Camino por el lado izquierdo de una calle de Lisboa, subiendo del Chiado al barrio Alto: una de ésas que tienen aceras estrechas que sólo permiten el paso de una persona a la vez. Me precede un individuo joven, sobre los treinta y pocos años. Un tipo normal, como cualquiera. Un fulano de infantería que camina con las manos en los bolsillos. Podría ser portugués, o inglés, o español; de cualquier sitio. Va razonablemente vestido. De frente, por la misma acera, camina hacia nosotros una señora mayor, casi anciana. Por reflejo automático, sin pensarlo siquiera, bajo de la acera a la calzada para dejar el paso libre, atento al tráfico, no sea que un coche me lleve por delante. Lo hago mientras supongo que el individuo que me precede hará lo mismo; pero éste sigue adelante, impasible, pegado a las fachadas, obligando a la señora a dejar la acera y exponerse al tráfico.” (…)

Lea aquí el artículo completo de Arturo Pérez Reverte:

http://www.xlsemanal.com/firmas/20180304/arturo-perez-reverte-patente-de-corso-cediendo-paso-no.html

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Maleducados

7 January 2018

twitter: @eugenio_fouz

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Texto íntegro de protocolo.org

Maleducado ¿Quién? ¿Yo?

La buena educación no es una cuestión baladí. A diario podemos comprobar que no todo el mundo es tan educado y amable como debería serlo

Redacción Protocolo y Etiqueta

Todo el mundo es muy educado… pero de palabra.-Es curioso comprobar como casi todo el mundo habla de la mala educación, pero poca gente se fija en uno mismo. Siempre lo hace mal el vecino de enfrente, pero casi nadie “ve la paja en el ojo propio”. La mala educación no es un hecho aislado y puntual. Ser un maleducado es un comportamiento reiterado en el tiempo.

Hacer un experimento: tu vida en un día.-Un buen experimento sería grabar durante un día completo, desde que uno se levanta de la cama por la mañana hasta que vuelve a ella por la noche. Sería una forma objetiva de comprobar cómo es el comportamiento en casa, con los vecinos, en la calle, en el trabajo, etcétera. Puede ser una manera de descubrir muchas cosas que una persona ignora -o no quiere ver- sobre sí misma, pero que sí ve y critica cuando lo hacen los demás.

¿Te sientes identificado con alguno de estos comportamientos?.- Te levantas y gruñes, no das ni los buenos días. Tener un “mal despertar” o haber dormido mal no es una excusa para no tener un mínimo de cortesía con las personas con las que convives. No cuesta nada dar los buenos días con una sonrisa, o al menos con una cara agradable.

Llamadas a cualquier hora. Tomas el teléfono y te pones a llamar sin mirar la hora a la que haces esas llamadas. Como tú ya te has levantado para ir a trabajar o eres madrugador, piensas que el resto de amigos o familiares también tienen tu mismo horario. No reparas en “molestar” a los demás, aunque no sea para cosas importantes.

Llamar por teléfono.- ¡Viva el silencio! ¿Pones la televisión a todo volumen mientras desayunas? ¿Sintonizas la radio y la pones a “todo trapo” mientras te duchas para escuchar bien tus canciones favoritas? ¿Cantas -por decir cantar- a “grito pelado” en la ducha? Este comportamiento y otros similares causan muchas molestias a tus vecinos, sobre todo a horas intempestivas –muy temprano o muy tarde-.

Portazos y taconeos. Sales de casa y con toda tu fuerza cierras la puerta blindada haciendo temblar, prácticamente, todo el edificio. No contento con eso, vas taconeando, cual bailaor de flamenco, por todo el pasillo y escaleras sin el menor cuidado. No es cuestión de andar de puntillas, pero tampoco de ponerle ritmo flamenco a la mañana, o a la noche.

Hola, soy yo. Las visitas sorpresa están bien para un programa de televisión que busca “impactar” con su inesperada presencia. Visitan a una persona a la que quieren decir algo, o a la que quieren transmitir un mensaje. Pero una visita sorpresa no es nada agradecida cuando la haces tú. Presentarte en casa de unos amigos o familiares sin avisar es un verdadero incordio. Incluso, puedes poner en un compromiso a tus amigos o familiares. Las personas a las que visitas pueden tener unos planes que cumplir: salir de compras, ir al cine, salir de viaje, preparar una comida, estar atendiendo otra visita, estar trabajando, etcétera.

Te puede interesar: cómo utilizar el teléfono móvil de forma correcta.-“Radiar” las conversaciones. Suena tu teléfono móvil y da lo mismo que vayas en metro, en autobús que andando por la calle, tu conversación la escuchan muchas personas en cien metros a la redonda. No por gritar más, se escucha mejor. Si hay mala cobertura deja la llamada para más tarde. Si es importante, por favor, hablar un poco más bajito. A nadie, o casi nadie, le interesa tu vida sentimental, tus problemas en el trabajo o el aviso de que puedes pasar por la tintorería a recoger esa prenda de ropa que dejaste a limpiar hace dos días.

Ser puntual.-Bueno, total por media hora. La puntualidad no es tu fuerte, y te crees que el tiempo de los demás no es valioso. Eres lo que hemos dado llamar un “ladrón del tiempo”. “Robas” el tiempo de los demás llegando tarde a tus citas. La puntualidad no solo es “cortesía de reyes” sino una necesidad vital para no perder algo que es tan irrecuperable y valioso como el tiempo.

Pasota, pero con los demás. Eres de los que necesita una respuesta inmediata a una llamada, a un mensaje, a un whatsapp, etcétera. Tú eres el centro del mundo, pero las demás personas con las que te relacionas, no. Te importan bastante poco los demás. No contestas a las llamadas, a los whatsapps, etcétera.

Un energúmeno al volante. Al entrar en el coche sufres esa transformación tan habitual en muchos conductores. Sacas todos tus “buenos modales” dedicando todo tipo de gritos, improperios y palabrotas –acompañados, en ocasiones, con algunos gestos obscenos y groseros- con cualquiera que se cruce en tu camino, bien sean unos peatones, o bien otros conductores que te están poniendo de los nervios.

Con la boca llena. Tienes poco tiempo para comer, lo sabemos. Pero no puede ser una excusa para ir chorreando salsa por los labios mientras corres a toda prisa camino de la oficina. O comes como si no hubiera un mañana, y dejas ver que masticas muy bien los alimentos con un abrir y cerrar de la boca que deja ver al resto de personas hasta las muelas del juicio.

Hora del cigarro o de un capricho. Terminas de tomar un café a media mañana o de comer, y abres tranquilamente tu paquete de tabaco, tu chocolatina, tu lata de refresco o tu paquete de chicles y todo el envoltorio al suelo. Funda de plástico, cartoncillo, envoltorio, etcétera, todo al suelo. Total, tenemos servicio público de limpieza, para que preocuparse si se ensucia un poco la calle. Por supuesto, al terminar de fumar el cigarrillo, también la colilla va al suelo. O cuando el chicle ya no tiene mucho sabor, también lo tiras al suelo.

A última hora. Aunque no sales tarde de trabajar tienes la “buena” costumbre de ir a las tiendas unos minutos antes de cerrar. El típico cliente de última hora. Y además, no solo vas a comprar una cosita de nada, ¡qué va!, estás un buen rato para hacer tu compra, sobre todo cuando se trata de un supermercado. Tu sales a tu hora; al resto de trabajadores también les gusta salir a su hora y terminar su jornada laboral a tiempo para disfrutar de su tiempo libre. ¡Un poco de consideración!

De vuelta a casa podríamos hacer un recorrido similar al que hemos relatado, seguramente, con unos comportamientos tan educados, amables y generosos. El día da para mucho cuando somos un ‘dechado’ de cortesía y buenas maneras.

Como hemos dicho al principio con mucha facilidad vemos los malos comportamientos y “errores” en los demás, pero no nos damos cuenta que muchos de ellos los cometemos nosotros. Quién no ha dicho alguna vez una frase parecida a esta: ¡Qué vecino tan maleducado! ¡Qué forma de gritar por el teléfono! ¡Qué asco, comiendo con la boca abierta! ¡Vaya carácter que tiene ese conductor! ¡Será cerdo, tirando esos envoltorios al suelo!, etcétera.

Cuidado, porque a lo mejor lo dicen de nosotros, aunque no lo podamos escuchar, en más de una ocasión. No todo lo malo lo hace siempre “el vecino de enfrente”.

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https://www.protocolo.org/social/etiqueta-social/maleducado-quien-yo.html

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Sobre educación y buenos modales

27 August 2017

twitter: @eugenio_fouz

 Cqe2udbXEAAS3YK

[visto en TL de Raquel Martínez, periodista y presentadora de televisión (@RaquelMtnez_tv)]

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“No era una señora” (Arturo Pérez Reverte)

28 July 2016

twitter: @eugenio_fouz

Esta mañana he leído otro artículo de Pérez Reverte sobre urbanidad y buenos modales. El escritor murciano cuenta una anécdota a la puerta de una librería con una mujer a la que cedió el paso y lo que pasó a continuación. No solo lo que pasó, sino también su larga reflexión personal sobre el incidente.

caballerosidad

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No era una señora

ARTURO PÉREZ-REVERTE

Ayer me quedé de pasta de boniato. Estaba a punto de entrar en una librería y coincidí en la puerta con una señora. Al menos, creí que lo era. Una mujer sobre los cuarenta años, normalmente vestida, quizá con un punto demasiado juvenil para su edad. Por lo demás, de aspecto agradable. Ni elegante ni ordinaria. Ni guapa ni fea. Coincidimos en la puerta, como digo, viniendo ella de un lado de la calle y yo de la dirección contraria. Y en el umbral mismo, por reflejo automático, me detuve para cederle el paso. Desde hace casi sesenta años –su trabajo les costó a mis padres, en su momento– eso es algo que hago ante cualquiera: mujer, hombre, niño; incluso ante los que van por el centro de Madrid en calzoncillos y chanclas, torso desnudo y camiseta al hombro, impregnando el aire de aroma veraniego; tan desahogados, ellos y la madre que los parió, como si estuvieran en el paseo marítimo de una playa o vinieran de chapotear en la alberca del pueblo.

Me detuve en el umbral, como digo. Para cederle el paso a la señora, igual que se lo habría cedido al lucero del alba. Incluso a mi peor enemigo. Hasta a un inspector de Hacienda se lo habría cedido. Pero mi error fue considerar señora a la que sólo era presunta; porque al ver que me detenía ante ella, en vez de decir «gracias» o no decir nada y pasar adelante, me miró con una expresión extraña, entre arrogante y agresiva, como si acabara de dirigirle un insulto atroz, y me soltó en la cara: «Eso es machista».

Oigan. Tengo sesenta y cuatro tacos de almanaque a la espalda, y entre lo que lees, y lo que viajas, y lo que sea, he visto un poco de todo; pero esto de la señora, o la individua, en la puerta, no me había ocurrido nunca. En mi vida. Así que háganse cargo del estupor. Calculen el puntazo de que eso le pase a un fulano de mis años y generación, educado, entre otros, por un abuelo que nació en el siglo XIX, y del que aprendí, a temprana edad, cosas como que a las mujeres se las precede cuando bajan por una escalera y se les va detrás cuando la suben, por si les tropiezan los tacones, que cuando es posible se les abre la puerta de los automóviles, que uno se levanta del asiento cuando ellas llegan o se marchan, que se camina a su lado por el lado exterior de las aceras –«Que no digan que la llevas fuera», bromeaba mi padre con una sonrisa– y cosas así. Calculen todo eso, o imagínenlo si su educación familiar dejó de incluirlo en el paquete, y pónganse en mi lugar, parado ante la puerta de la librería, mirando la cara de aquella prójima.

Habría querido disponer de tiempo, por mi parte, y de paciencia, por la de ella, para decir lo que me hubiera gustado decirle. Algo así como se equivoca usted, señora o lo que sea. Cederle el paso en la puerta, o en cualquier sitio, no es un acto machista en absoluto, como tampoco lo es el hecho de no sentarme nunca en un transporte público, porque al final acabo avergonzándome cuando veo a una embarazada o a alguien de más edad que la mía, de pie y sin asiento que ocupar. Como no lo es ceder el lugar en la cola o el primer taxi disponible a quien viene agobiado y con prisa, o quitarte el sombrero –porque algunos, señora o lo que usted sea, usamos a veces panamá en verano y fieltro en invierno– cuando saludas a alguien, del mismo modo que te lo quitas –que para eso también lo llevas, para quitártelo– cuando entras en una casa o un lugar público. Así que entérate, cretina de concurso. Cederte el paso no tiene nada de especial porque es un reflejo instintivo, natural, que a la gente de buena crianza, y de ésa todavía hay mucha, le surge espontánea ante varones, hembras, ancianos, niños, e incluso políticos y admiradores de Almodóvar. Ni siquiera es por ti. Ni siquiera porque seas mujer, que también, sino porque la buena educación, desde decir buenos días a ceder el paso o quitarte la puta gorra de rapero, si la llevas, facilita la vida y crea lazos solidarios entre los desconocidos que la practican.

Y, bueno. Me habría gustado decir todo eso de golpe, allí mismo; pero no hubo tiempo. Tampoco sé si lo iba a entender. Así que permanecí inmóvil, mirándola con una sonrisa que, por supuesto, le resbaló por encima como si llevara un impermeable; porque al ver que me quedaba quieto y sin decir nada, cruzó el umbral con aire de estar gravemente ofendida. «Lo he hecho polvo», debía de pensar. Y yo la vi entrar mientras pensaba, a mi vez: No es por ti, boba. Sé de sobra que no lo mereces. Es por mí. Por la idea que algunos procuramos mantener de nosotros mismos. Algo que, mientras te veo entrar en esa librería que de tan poca utilidad parece serte, me hace sonreír con absoluto desprecio.”

[artículo de opinión de @perezreverte publicado el 17/07/2016 en XLSemanal]

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Educación para la Ciudadanía

25 June 2016

twitter: @eugenio_fouz

uy, pues perdón

 

Trabajo de recuperación de la asignatura:

 

1/ redacción de un diario personal a lo largo de 3 días de julio en el que se relaten impresiones de carácter ético o moral. Debe estar escrito a mano y fechado día a día. Extensión mínima: 500 palabras

2/ copia escrita de los 10 primeros artículos de la Constitución española de 1978 y comentario (opinión personal justificada de uno de esos diez artículos)

3/ fotocopia de una noticia de la prensa impresa de un suceso ocurrido en España

4/ comentario sobre esa noticia. Razón de la elección de esa noticia

5/ selección de al menos 8 puntos que debería saber un alumno acerca de Educación para la Ciudadanía de 2º de ESO

6/ documento escrito a máquina o fotocopia de 30 artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

7/ cuente un caso ficticio de “bullying”. Póngase en el lugar de la víctima. Explique qué se siente

8/ redacte un decálogo de “BUENOS MODALES” en clase

 

El profesor,

 

Eugenio Fouz

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Descargue e imprima el texto en #PDF

#mypublicfiles

https://document.li/x7Xp

 

Uso de don y doña (vía @Wikipedia)

7 November 2015

twitter: @eugenio_fouz

don juan depp

[Don Juan DeMarco, Johnny Depp]

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URBANIDAD

-Good manners- 

vía @Wikipedia

[extracto de la enciclopedia]

“Uso de don y doña Según el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española, el tratamiento don proviene del latín domĭnus (propietario o señor), término que también dio origen a la palabra dueño. Atribuirle la abreviatura de de origen noble, es un error proveniente de la interpretación literal de una chanza.

Uso de don y doña En su uso original se anteponía solamente al nombre de pila o al nombre de pila seguido del apellido. Así, al distinguido Juan Domínguez se le daba indistintamente el tratamiento de don Juan o don Juan Domínguez. En el caso de usar sólo el apellido, el tratamiento correcto era el señor Domínguez. Se consideraba entonces vulgar (denotando el origen plebeyo del que hacía la referencia) o poco cortés (con intención de denigrar a la persona a quien se le aplicaba) darle el tratamiento de don Domínguez, o el Sr. Juan.

En la actualidad, aunque la forma de uso de don/doña es más libre, según el lugar y la clase social del que lo aplica o lo recibe puede tener connotaciones muy diferentes:

*Respeto, sea por estatus social, edad, experiencia o logros personales.

*Afabilidad y buena crianza.

*Buena voluntad hacia la persona a quien se aplica, especialmente si quien lo hace es una de mayor estatus social.

*Desprecio cuando se usa sin el nombre, como en “esa doña” o en “es un don nadie” (alguien sin importancia).

*Trato condescendiente a personas de avanzada edad.

Su uso actual El tratamiento de don y de doña solo se da a personas que pertenecen al mundo hispano, sea por su nacimiento o por matrimonio. Así lo confirma el que se pueda decir por ejemplo, el presidente de Venezuela don Nicolás Maduro, pero nunca el presidente de Rusia don Vladímir Putin. De la misma manera; la española Fabiola de Mora y Aragón fue tratada de doña hasta el día de su matrimonio, pero desde entonces solo se refiere a ella como la reina Fabiola de Bélgica. Por su parte, Sofía de Grecia y su hermana Irene, nacidas princesas de Grecia; no eran doñas. Por el matrimonio de la primera con un príncipe español; ésta se convirtió en doña Sofía, pero su hermana nunca es tratada de doña Irene.

En España En España, el uso de don y doña está cada vez más limitado a los escritos, al trato dado a los maestros de escuela y a los sacerdotes católicos. Se suele emplear también en eventos públicos, para presentar a personas de edad avanzada y trayectoria personal o profesional destacada, siempre como una muestra de afecto y reconocimiento del interlocutor o de la comunidad en general.”

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Urbanidad, cortesía y buenos modales vía @aulafacil

22 November 2014

twitter: @eugenio_fouz

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Dentro de la asignatura de Educación ético-cívica no estaría de más dedicar un espacio a la observación de modelos de urbanidad, cortesía y buenos modales ¿Y a usted, amable lector, qué le parecería? ¿No cree que deberían impartirse este tipo de enseñanzas en los centros educativos?

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vía @aulafacil

LAS BUENAS MANERAS, LA BUENA EDUCACION, LA CORTESIA Y LA URBANIDAD:

SALUDOS, PRESENTACIONES Y DESPEDIDAS:

El saludo:

Los saludos constituyen el principio y el fin de un encuentro, conforman la primera impresión, que es fundamental, y la última, que es la que se llevará la persona que nos ha conocido de manera más nítida, por ser más reciente.

El saludo constituye el primer contacto con los demás, es una norma social básica y elemental que, en formas diversas, está presente en todas las culturas.

Las más elementales reglas de educación exigen su respeto y le otorgan un lugar de privilegio.

El modo de saludar define a las personas y un observador agudo podrá extraer de ese gesto una serie de datos y pistas.

Antiguamente se estilaba saludar a las damas besando el dorso de su mano, esto era conocido como el besamanos.

Hoy en día esta modalidad prácticamente ha desaparecido pero en ocasiones muy especiales sigue conservando su vigencia.

Se debe iniciar el saludo con una inclinación y sostener delicadamente la mano de la dama, posar los labios sobre el dorso de la mano de la dama sin producir ningún sonido, sin transmitir humedad, sin demorarse y sin mirar a los ojos mientras se lo hace, luego se debe soltar la mano y retomar la posición erguida; en la actualidad tiende a simplificarse, se produce la misma situación pero sin concretarse el beso, sin que haya roce.

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En Occidente existen dos formas fundamentales de saludo: el apretón de manos y el beso.

En el caso de los dignatarios eclesiásticos, al saludarlos se les besa el anillo que llevan en su mano derecha.

A la hora de saludar o presentar se deben conocer los tratamientos protocolares respectivos (señor/a, don/doña y los tratamientos que corresponden de acuerdo a los cargos oficiales).

La primera vez que se toma contacto con una persona desconocida se saluda mediante el apretón de manos, si luego de eso se mantiene una conversación grata se pueden despedir con un beso.

A la hora de saludar se deben evitar las demostraciones excesivas; cuanto más superficial sea la vinculación con la persona, más correcto y cortés será el saludo.

Debemos procurar ser siempre los primeros en saludar.

No se debe tener la mano en el bolsillo ni tampoco un cigarrillo.

No debe estrecharse ni besar la mano enguantada, a excepción de las soberanas reinantes y las princesas de sangre real que todavía conservan el privilegio.

El apretón de manos:

Es el saludo protocolar por excelencia. Se utiliza si el vínculo es convencional o recién se inicia.

Comprende un acto físico y una serie de miradas, palabras y actitudes que aclaran y complementan su función.

Es muy importante extender correctamente la mano para saludar (estirar la mano, saludar y soltar), mirar a los ojos a la persona que se esta saludando y tener una actitud de sonrisa en el momento del saludo.

Se acostumbra a dar la mano derecha y a acompañar el gesto con una frase de cortesía

(encantado de conocerla, como esta usted).

Este tipo de saludo entre hombres debe ser enérgico y breve.

En el caso de las damas no tan enérgico pero tampoco débil, ya que una mano blanda, flácida o un apretón sin fuerza revelan un carácter flojo y poco confiable.

Si hay confianza con la persona que se esta saludando, se puede reforzar el gesto sujetando con fuerza el antebrazo del interlocutor.

Los caballeros no darán la mano con los guantes puestos, las damas si pueden hacerlo.

El beso:

Se practica con personas a las que ya se conoce con anterioridad o se mantiene una relación de cierto grado de confianza.

Saludaremos con un beso cuando estemos seguros de que se nos devolverá el saludo y que será recibido como algo natural.

Consiste en dar un beso en la mejilla (posar suavemente los labios o juntar las mejillas) y, según los países y culturas, se reduce a un solo beso o a dos, alternados en cada una de las mejillas.

Se debe evitar lanzar sonoros besos al aire.

Cómo presentar a alguien (educación y buenos modales)

3 April 2012

twitter: @eugenio_fouz

(Rudolf Nureyev, bailarín)

Como dice el subtítulo de este blog – “crear siempre, aprender y guardar la llama“- hoy copio aquí un post de protocolo y etiqueta de forma literal. Creo que uno no deja de aprender nunca y uno de los aspectos irrenunciables en Educación es precisamente esto, la educación y los buenos modales. En estos tiempos de páginas web y conexión online hay que visitar y consultar espacios como estos.

[Cronis On line, vía twitter: @protocolo_org .-página enlazada en columna lateral de #efnotebloc blogroll.- ]

Formas de presentar. Las relaciones sociales y las presentaciones. Cómo presentar y saludar.

Cómo saludar y tipos de saludo.

Cualquier tipo de relación social conlleva el trato con otras personas que no conocemos y por lo tanto, nos lleva a tener que realizar “encuentros” que dan lugar a presentaciones. Como encontramos en el diccionario de la Real Academia Española, presentar es dar el nombre de una persona a otra en presencia de ambas para que se conozcan.

Siempre se nombra a la persona de menor edad o categoría a la persona de mayor edad o categoría. Es decir, se presenta de menos a más. La persona más joven es presentada a la de mayor edad. El hombre es presentado a la mujer. En caso de coincidencia de mujer y persona mayor, prevalece la persona mayor como elemento decisorio.

La mujer se presenta a la persona mayor; teniendo en cuenta que la persona sea bastante mayor.

Una cuestión que convive con el saludo, es quien dirige la palabra primero a quien. En la mayor parte de los casos, se sigue un orden inverso al de las presentaciones, es decir: el mayor se dirige al más joven, la mujer al hombre, el jefe a sus empleados … y así en orden inverso al de las presentaciones.

Una vez hechas las presentaciones vienen los saludos y las conversaciones.

Si se encuentra con algún conocido que va acompañado se saluda primero al conocido y luego a sus acompañantes. En el caso de que el conocido no sea íntimo o cercano, debe optar por tratarle de usted (al menos hasta que esta persona le indique lo contrario).

En caso de un encuentro múltiple se aplica la misma regla que para las presentaciones: los más jóvenes saludan a los más mayores, los hombres saludan a las mujeres y los de menor rango a los de mayor rango.

Pero el saludo, ¿cómo se hace? Hay muchos tipos de saludo, sobre todo si tenemos en cuenta a otras culturas.

Pero en la cultura occidental, hay varios tipos de saludos a destacar:

1. Dar la mano. Es el saludo más universal y el que puede servir de puente para dos culturas diferentes, que saludan de forma diferente. Un corto y ligero apretón de manos es más que suficiente.

2. El abrazo. Es un saludo más cercano reservado para ambientes informales, entre amistades y familiares.

3. El beso. Muy utilizado entre mujeres y para saludar un hombre a una mujer. Muy extendido incluso en actos oficiales. Da sensación de cordialidad y cercanía. En el caso de besar la mano (besamanos) ya no se lleva. Se puede hacer el gesto (la intención de besar la mano), pero sin llegar a besarla.

4. Otros saludos. Hay muchos tipos de saludos, o variantes de los anteriores. La palmada en la espalda, el apretón de manos con ambas manos, el apretón de manos agarrando el codo, las reverencias o pequeñas inclinaciones de cabeza, etc., incluso el beso en los labios (como los rusos). Salvo por cuestiones culturales, como el saludo ruso u otros similares, los saludos muy “familiares” no deben ejercerse en ámbitos demasiado formales. El saludo tiene un marcado carácter cultural, por lo que puede variar de un país a otro (e incluso de una región o zona a otra).

El saludo se inicia de la misma manera que la conversación, de más a menos. O de forma inversa a las presentaciones si así queremos decirlo.

La mujer da la mano el hombre, el mayor da la mano al más joven, el superior da la mano al subordinado.

Siempre que se saluda se debe mantener una postura correcta. Las piernas rectas, los pies juntos y la mirada al frente, nunca al suelo.

Los caballeros no pueden saludar cubiertos (con un sombrero, gorro, etc. en la cabeza), con los guantes puestos o fumando. Las señoras no deben saludar con los guantes puestos, aunque pueden, al igual que pueden saludar cubiertas, tanto en lugares abiertos como cerrados. Hoy en día se besa a todo el mundo sin importar su estado (antaño no se besaba a las solteras).

Otra forma de presentación además del saludo, es la tarjeta de visita (a la cual hemos dedicado varios capítulos en la web).

Sus diseños varían si son para uso personal o profesional. Las profesionales llevan todos los datos completos de su empresa o profesión. Las personales pueden llevar solamente los nombres de los titulares, sin más datos o bien poner su dirección, pero nada de cargos o profesiones. Si posee un título nobiliario se puede reflejar en la tarjeta, acompañado del nombre. Y suele lucir una corona en la parte superior de la tarjeta, bien centrada o bien en una de sus esquinas.

Hablando de nobleza, si el saludo es a Reyes, Príncipes u otros miembros de la Familia Real, se suele hacer una pequeña inclinación de cabeza como señal de respeto los caballeros, y las señoras suelen hacer una pequeña reverencia. Pero como podemos ver en muchas recepciones, solo lo suelen hacer  aquellos que lo consideran oportuno.”

www.protocolo.org 


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