Posts Tagged ‘artículos’

¡Te daba así! (Fernando Savater)

2 April 2017

twitter: @eugenio_fouz

Helen Keller y Ana Sullivan,

“El milagro de Ana Sullivan”, Arthur Penn, 1962]

**

Te daba así

FERNANDO SAVATER

ElPaís.-23 OCT 2005

“La más impresionante y modélica hazaña educativa que conozco empieza con un buen cachete dado en su preciso y precioso momento. La joven Ana Sullivan llega a casa de Helen Keller, ciega y sorda (en apariencia también muda a sus siete años), para afrontar una tarea imposible, la instrucción de la niña, que, en opinión de todos, ni puede ni quiere comunicarse con los demás. En realidad, los padres de Helen no la contratan para que “eduque” a su hija -objetivo que consideran de todo punto inalcanzable-, sino para que se encargue de ella y la soporte, porque ellos ya no pueden aguantar más. El primer día de su nuevo trabajo comienza como una pesadilla para Ana Sullivan. A la hora del almuerzo familiar, Helen se niega a sentarse a la mesa, tira la servilleta, arroja la comida por el suelo y hostiliza de todas las maneras imaginables a la nueva institutriz. Los padres ruegan a Ana comprensión y tolerancia, resignación, ¡la pobre niña sufre tanto con sus limitaciones! Hay que dejarla a su aire…

Si la señorita Sullivan hubiera sido una mujer acomodaticia, una simple empleada consciente de lo que se esperaba de ella y dispuesta a cumplir su parte del contrato, a cobrar y no meterse en líos, Helen no se hubiera sentado a la mesa ese día y hubiera muerto salvaje, incluso retrasada mental, como la suponían sus amorosos deudos. Pero Ana Sullivan era esa cosa heroica e insobornable, realmente inesperada: una auténtica maestra. De modo que ante el horror de los políticamente correctos padres, le soltó a la minusválida un fenomenal bofetón. Y Helen se sentó a la mesa, malcomió entre gruñidos y comenzó el arduo camino de su educación que la llevó muchos años después a poseer una envidiable cultura y a escribir un libro en el que agradecía aquel cachete valeroso de su maestra como el golpe de gracia que le salvó intelectualmente la vida.

Quede claro: no hay que maltratar a los niños ni se debe recurrir habitualmente por frustración o histeria -cuando no por sadismo- a los castigos corporales contra ellos. En circunstancias favorables (no digo “normales”, porque lo realmente favorable rara vez es normal), los encargados de su buena crianza pueden enseñarles las pautas de convivencia a base de la persuasión y del ejemplo. Pero los educadores son humanos y precisamente esa humanidad es lo que deben transmitir a sus pupilos. Es importante que el niño conozca que hay límites que no se deben transgredir porque entonces puede perderse la relación amistosa incluso con quienes más nos quieren. Cuando uno se salta las luces rojas tropieza con un cachete como quien va sin frenos y con los ojos vendados puede chocar contra un muro.

También en el terreno educativo existe a su modo el habeas corpus: somos de carne y hueso, y detrás de nuestras normas, de las pautas de respeto y cortesía, de las leyes de la civilización, están los empellones y garrotazos, cuando no algo peor. Los niños pequeños están recibiendo el mundo de sus mayores, mientras la propia naturaleza (con sus golpetazos, chapuzones y quemaduras) les va enseñando que no todo gesto queda sencillamente impune.

Como cantaba Georges Brassens con ocasión de una señora de trasero voluminoso que se lanzó a bailar con frenesí y acabó dolorosamente sentada sobre la pista: “La ley de la gravedad, madame, es dura pero es la ley”. También detrás de las leyes humanas hay un topetazo físico que pretendemos evitar: el cachete puede ser en ocasiones un atisbo aleccionador que vacune contra futuras transgresiones que desembocarán en reconciliaciones más difíciles. Pasada la indignación rebelde del momento, cualquier niño sano puede comprender la diferencia entre unos padres exasperados hasta el límite de su paciencia (pero dispuestos inmediatamente a perdonar y acariciar) de otros predispuestos por incapacidad o vicio a la agresión. Precisamente porque sabe que sus mayores no son propensos a la violencia, el neófito es capaz de comprender al reflexionar sobre lo ocurrido que ciertos comportamientos despiertan la violencia allí donde no la había ni tenía por qué haberla. Ninguna bofetada sustituye a la persuasión, pero alguna -en la ocasión y el momento adecuados- puede servir de aldabonazo para que las razones persuasivas sean mejor atendidas.

En todos los continentes, especialmente en los países del llamado Tercer Mundo, millones de niños padecen maltrato. Nunca ven acercarse a ellos a los adultos más que con malas intenciones: no para jugar o instruirles, sino para esclavizarles como trabajadores a destajo, objetos sexuales o minúsculos soldados de guerras que no pueden ni deben comprender. Es el peor de los pecados, el motivo que justificaría otra lluvia de fuego sobre nuestra civilización en tantos aspectos desalmada. También en los países democráticos y desarrollados a menudo los más pequeños pagan en la intimidad del hogar agobios y frustraciones de quienes deberían cuidarles con la alegría que hace madurar. Pero no menos dañino a la larga es que crezcan en la falsa tolerancia de quienes no saben o no quieren enseñarles las restricciones que impone -sí: impone- la convivencia civilizada. De tal modo que luego, en la adolescencia, se conviertan en perturbadores asilvestrados que ni estudian ni permiten el estudio de los demás en las escuelas o que pasen su tiempo persiguiendo en jauría a sus compañeros o maltratando a las chicas, como entrenamiento de lo que mañana harán con sus parejas.

Les cuento un caso vivido: sesión de tarde en un cine de estreno, en San Sebastián. Un machito de unos doce años martiriza groseramente a la niña que le acompaña, a la que entre bromas y veras le está dando una auténtica paliza. Los adultos circunstantes miran con embarazo y comentan con desagrado, pero no mueven un dedo. Hasta que una señora joven y bien plantada se levanta y le arrea un sopapo al botarate, diciendo enérgicamente: “Eso, para que aprendas que siempre habrá alguien más fuerte que tú”. A partir de ese momento, paz en la platea. No, claro que no se debe pegar a los críos. Casi nunca.”

*

artículo de opinión de Fernando Savater

Advertisements

P.A.S

8 January 2017

twitter: @eugenio_fouz

tumblr_oj09g6tazy1sf36lbo1_540

*

artículo de Lindsay Holmes (Huff Post)

10 cosas que no tienen sentido para las personas altamente sensibles

El Huffington Post | Por Lindsay Holmes

6.10.16

Las personas sensibles a veces tienen mala reputación por llevar las emociones pintadas en la cara. Sin embargo, los que tienen este tipo de personalidad son algo más que un mar de lágrimas. Ser altamente sensible también implica tener unos niveles más elevados de intuición y empatía. Según los expertos, el 20% de la población es altamente sensible. Como pasa con la mayoría de las características relacionadas con la personalidad, al conocer las peculiaridades de una persona altamente sensible es más fácil entenderla (a ella, sus excentricidades y sus aversiones). Hay ciertas conductas y preferencias personales que no son para ellos. A continuación encontrarás algunas de las cosas que no tienen sentido para una persona altamente sensible:

  1. Mantener la compostura siempre.-Las personas altamente sensibles son propensas a llorar con frecuencia, pero no porque sean frágiles. Independientemente de si están contentas, tristes, enfadadas o conmovidas: si sienten una emoción, es probable que la exterioricen con lágrimas. Hay gente que no entiende este hábito, pero en realidad los hipersensibles no suelen ser capaces de controlarlo: según una investigación, este tipo de personas siente a un nivel más profundo y reacciona acorde a eso.
  1. Hacer mucho ruido al masticar.-Los ruidos estridentes o repetitivos son lo peor. Tal y como ha explicado al HuffPost en otra ocasión la investigadora Elaine Aron, las personas altamente sensibles captan muchos estímulos de su entorno; por lo tanto, este tipo de sonidos les resultan aún más frustrantes.
  1. La mala educación.-Según Aron, las personas altamente sensibles suelen ser muy diligentes. Pero eso implica algo más que decir “por favor” y “gracias”. Los individuos sensibles son más conscientes de que pueden estar molestando a alguien (no verás a una persona altamente sensible entrar al metro en vez de dejar salir a la gente primero). También es más probable que se den cuenta antes de cuándo alguien no está siendo educado.
  1. Ver una película de miedo por las risas.-¿Quieres ver una película de terror este fin de semana? Para las personas altamente sensibles es un plan duro porque son increíblemente empáticas, lo que quiere decir que no les cuesta nada ponerse en la piel de otra persona, según la investigación de Aron. Y, por esa misma razón, las películas violentas tampoco son sus preferidas.
  1. El concepto crítica constructiva.-Las personas sensibles reflexionan sobre las críticas o sobre un correo electrónico de un jefe durante más tiempo que las demás. Para este tipo de personas, las críticas son una fuente de angustia increíble y las interiorizan con más frecuencia que los que son menos sensibles.
  1. Tomar una decisión fácilmente.-Ya sea para escoger el restaurante en el que cenar o para tomar un nuevo rumbo en su vida laboral. Es como si cada decisión fuera cuestión de vida o muerte. Las personas altamente sensibles tienden a estresarse cuando tienen que tomar una decisión porque, según Aron, tienen miedo de equivocarse.
  1. Hacer ejercicio en grupo.-Por lo general, los individuos sensibles prefieren hacer ejercicio solos, de acuerdo con Ted Zeff, autor del libro The Highly Sensitive Person’s Survival Guide [Guía de supervivencia para las personas altamente sensibles]. Una clase de zumba no es precisamente pan comido para las personas hipersensibles porque tienen miedo de que cada uno de sus movimientos vaya a ser mirado con lupa.
  1. Decir que un tatuaje “no ha dolido nada”.-Un pinchazo o un análisis de sangre también es una especie de tortura para ellos. O un golpe en el meñique del pie, si nos ponemos. La investigación de Aron pone de manifiesto que a las personas altamente sensibles les afecta más el dolor que a las demás.
  1. Tener que recibir la noticia de que alguien está enfadado.-Los más sensibles son y están pendientes de los cambios, ya sea en el estado de ánimo de un amigo o en la decoración del salón del mismo. Esto se debe a que tienden a percibir más los cambios sutiles de su entorno y a que les afectan más las emociones de los demás. (En otras palabras, si pasas de usar un punto a un signo de exclamación al hablar con una persona altamente sensible por WhatsApp, se dará cuenta).
  1. El uso del término sensible como si fuera algo negativo.- A las personas altamente sensibles se les dicen un montón de cosas: que son demasiado intensas, demasiado débiles o, directamente, demasiado sensibles. Pero hay investigaciones que demuestran que no lo pueden evitar. Ciertos estudios señalan que las personas sensibles están biológicamente diseñadas para ser como son. Y, además, no lo cambiarían por nada del mundo.

*

Lea si quiere el texto original aquí:

http://www.huffingtonpost.es/2016/10/06/personas-sensisbles_n_12081732.html

En la tierra como en el cielo (Manuel Vicent)

19 August 2016

twitter: @eugenio_fouz

b suarez

(Blanca Suárez, actriz)

Así de bien escribe Manuel Vicent.

**

En la tierra como en el cielo

MANUEL VICENT

7 AGO 2016 – EL PAÍS

“Desde la cubierta de ese lujoso velero la chica del bikini rojo te mira a ti, solo a ti, pese a que eres un pobre diablo, un ciudadano anónimo, un ser sin atributos, una simple hormiga. A las ocho de la mañana, camino del trabajo, estás atascado en la autopista de entrada en la ciudad y Blanca Suárez te dedica una mirada exclusiva desde la valla publicitaria que se erige en medio de un basurero industrial entre sucios paredones llenos de grafitis. Su cuerpo de medidas áureas te produce una descarga entre el sueño de esa belleza inalcanzable y el impulso de atender a su reclamo. Podrías subir a bordo y embarcarte en ese velero si compraras el producto que la chica te ofrece, no importa que sea una crema solar, un coche, un viaje, un seguro de vida o un sujetador sin aros. Vuelves la cara y Blanca te sigue con los ojos hasta perderte de vista, pero en la ciudad la encuentras de nuevo en los paneles publicitarios en cualquier esquina, en las paradas del autobús, en el aeropuerto, en las estaciones del suburbano.

No sabes su nombre e incluso sospechas que esa chica no es real, sino elaborada de forma digital por la mente del publicista. Pero un día, durante la espera en la antesala del dentista, hojeas una revista rosa y ahí está ella. En efecto, se llama Blanca Suárez y en un reportaje de varias páginas se cuentan sus amores fracasados, sus cambios de pareja, los pormenores de su vida privada. Vaya, resulta que existe de verdad, que es una actriz y no una extraterrestre y parece que tiene problemas como los demás e incluso puede que alguna vez vaya también al dentista. Se la ve con un maromo desconocido en un aeropuerto tirando del carrito cargado de maletas y los paparazis le preguntan si es feliz con su nuevo novio y tratan de arrancar una respuesta metiéndole el micrófono en la boca como si fueran a extraerle la muela del juicio, sí, sí, soy muy feliz, exclama la chica y tú, pobre diablo, piensas que ella también podría tener alguna caries que rompiera el sortilegio de su belleza, pero sonríe con una dentadura perfecta.

Blanca Suárez es una excelente actriz; ha realizado papeles importantes en películas de Almodóvar, de Alex de la Iglesia, de Imanol Uribe; ha sido nominada a un premio Goya; ha trabajado en series de éxito en televisión; ha ganado sobre todo ese premio que le regala cada día la adoración que sienten por ella sus compañeros de trabajo, sus enamorados, el millón de seguidores en las redes sociales. Nació en Madrid en 1988, hizo teatro infantil en el colegio Montserrat, estudió en la Universidad rey Juan Carlos la disciplina de Comunicación Audiovisual y a los 17 años decidió dedicarse al cine. Unos la comparan a Penélope Cruz, otros a Claudia Cardinale, pero Blanca Suárez es una de esas chicas que ya viene muy educada de casa, que nunca equivocaría la forma de usar los cubiertos en la mesa, de modo que su perfil se corresponde mejor con la belleza fría de Grace Kelly, aquella distinguida señorita de Filadelfia, que después de pasarse por la piedra a medio Hollywood se paseaba como un cisne nevado por los platós. Debajo de la elegancia natural y buenas maneras de Blanca Suárez también se puede adivinar un punto de ignición capaz de desencadenar algunas tormentas muy tórridas. 

La publicidad puede convertir el basurero industrial del suburbio en un mar azul de dulzura si lo navega un velero de dos palos con Blanca Suárez a bordo; el erotismo explosivo que emana su anuncio de prendas íntimas de Women secret o de Intimissimi no se sabe si contamina el aire de la ciudad o lo purifica con su belleza abrasiva, porque a estas alturas la filosofía consiste en no saber distinguir entre el cuerpo y la talla, entre la vida y la marca, entre ver y ser visto. La belleza es ese misterio natural que existe antes y después del maquillaje, así en el cielo como en la tierra. El éxito de Blanca Suárez está en esa encrucijada. De ella tiran de cada lado los mejores directores de cine, los publicitarios más creativos y los consumidores insaciables de chismes en la antesala del dentista y bajo el secador de la peluquería. Obligar al hormiguero humano, que discurre por la ciudad, a que la prefiera más por dentro que por fuera, más en la pantalla que en el panel publicitario, más por su talento que por las prendas íntimas que exhibe, esta es la cuestión. Blanca Suárez es una buena actriz sometida al desafío de ser o posar. En el fondo a ese dilema se reduce hoy la cultura.”

[artículo escrito por Manuel Vicent]

*

Una especie de porfolio singular y personal

30 July 2016

twitter: eugenio_fouz

9443c9d702f2b1af892e918666ef8d7f

De casualidad entré a la dirección de medium.com. El profesor navarro José Luis Orihuela (@jlori) se refería a ese medio textual de manera elogiosa. Hablaba de la sencillez y la comodidad para escribir en esa plataforma virtual y yo quise probarla.

El primer texto fue una defensa de los toros a la portuguesa con dos enlaces a dos periódicos nacionales posesionados en extremos opuestos. Luego seguí anotando cosas hasta que me di cuenta de que me gustaba la plataforma. No sé si la estoy utilizando correctamente, lo que sí entiendo es que se ha convertido en un porfolio singular y personal de una selección de escritos propios y algunos ajenos claramente diferenciados. Mis escritos están firmados al final del texto.

http://tinyurl.com/zxxx94k

Con el tiempo he ido guardando enlaces a páginas web, diccionarios, blogs y artículos que me han ayudado de algún modo o que me han gustado mucho. Recuerdo que pensé escribir un par de textos al mes, pero la transformación de la plataforma virtual en llave maestra de escritos, fotografías, enlaces y sentencias es ahora evidente.

*

Portfolio digital

Un portfolio digital, en términos generales, se refiere a una recopilación de documentos que pueden mostrar diferentes aspectos globales o parciales de una persona (personales, académicos, profesionales…) o de una organización (objetivos, organigrama, productos…) los cuales han estado seleccionados y organizados de forma reflexiva y deliberada y presentados en formato digital (texto, imágenes, animaciones, simulaciones, audio y vídeo); podríamos decir que es una manera de presentar una identidad en forma digital.

(@Wikipedia)

*

NOTA: portfolio o porfolio

“La palabra portfolio es una voz inglesa que en español se ha adaptado como porfolio, sin te, con el significado de ‘conjunto de fotografías o grabados de un volumen encuadernado’, tal como indica la vigésima tercera edición del Diccionario académico. Según el contexto, también pueden emplearse términos como portafolio, portafolios, historialdossier”

[fuente: @Fundeu]

*

El enlace a medium.com se encuentra en el blogroll de esta bitácora en la columna de la derecha. El enlace a medium.com/@eugenio_fouz está aquí:

https://medium.com/@eugenio_fouz

Un artículo sobre la vida escrito por Juan José Millás

25 October 2014

twitter: @eugenio_fouz

 la foto 2

**

Estadísticas

Juan José Millás

 

“De vez en cuando, a alguien se le ocurre hacer cálculos sobre esto o sobre lo otro. Acaba de publicarse uno según el cual los españoles permanecen al volante una de media de 11 días por año. Alguien que antes de fallecer hubiera conducido, pongamos por caso, 50 años, se iría al otro mundo con una experiencia notable. Podría sustituir a Caronte. Bien, hay asimismo cálculos acerca de cuántas horas de nuestra vida pasamos frente al televisor, en la cama, en el metro, en el mercado, en la cola del cine, en la sala de consulta del dentista, cocinando, cuidando el jardín, leyendo, haciendo un trabajo que detestamos, etc. Usted mismo puede buscar las estadísticas en google e ir haciendo sumas. Pero no se lo aconsejamos. Viene a ser como cuando calculamos nuestro presupuesto de gas, de electricidad, de agua, de transporte, de ocio? Jamás salen las cuentas. Siempre gasta uno más de lo que gana. Es mejor, en fin, no saber.

Si al final de la vida, en el lecho de muerte, se nos apareciera un ángel, con un libro de contabilidad en la mano y nos informara del tiempo que perdimos en afanes inútiles, nos quedaríamos tan horrorizados como si alguien nos dijera lo que gastamos al mes en tabaco y gin tonics. La vida es corta y tiene más relleno que una almohada. Entre todo ese relleno, aparecen grumos de sentido. ¿Cuántos? Pocos. Es verdad que un solo acto puede justificar una existencia, pero ha de tratarse de un acto algo heroico, ¿no?, de un acto verdaderamente digno. No tiene por qué ser grande, ni escandaloso, puede pertenecer al ámbito privado, incluso al íntimo, pero su calidad debe quedar fuera de toda duda. Que se te aparezca el diablo, por ejemplo, y te ofrezca la muerte de aquella persona que más odias a cambio de un pellizco de tu alma. Si tú le respondieras que aquellos a los que odias tienen todo el derecho a existir, habrías justificado seguramente tu vida entera, habrías dado sentido a las horas que pasaste frente al volante, frente a la tele, tirado de cualquier forma en el sofá, o rellenando los huecos de la bonoloto (en el caso de que la bonoloto tenga huecos). Pero el diablo se aparece poco y jamás te hace propuestas tan ventajosas. De aparecerse más, sería uno de los grandes proveedores de sentido.”

Martes, 21 de octubre de 2014 .-

“Memento mori”

5 April 2012

twitter: @eugenio_fouz

 

Cuando se va la persona a quien queremos, quedarse es morir del todo” (Sabino Fernandez Campo, conde de Latores)

Cada vez que el periodista dibuja el perfil de alguien en un informativo uno piensa que ojalá que se estropee la cinta o lo que quiera que sea donde se guardan las palabras para volver a escuchar el emotivo retrato de Carlos del Amor. El otro día casi de casualidad recogía la voz del murciano haciendo un “flashback” (o recorrido hacia atrás) de lo que fue la vida artística de José Luis López Vázquez.

Eran otros tiempos en los que sólo existían dos canales por televisión, la noche no dejaba un halo de cine ni había color en las pantallas. Y los espectadores en  Orense o en Cádiz veían la misma película a la vez.  Del actor madrileño vienen a la cabeza películas de terror como la del hombre atrapado en el interior de una cabina telefónica -“La cabina”-, comedias como “Atraco a las 3” o dramas como el narrado en  “Mi querida señorita”. Hubo muchas películas y muchos géneros.

Es curioso comprobar el modo en que la pérdida de un extraño hace posible el desconsuelo aunque quien sufra esa pena sea un perfecto desconocido. Parece como si entre ciertos hombres naciese un vínculo subterráneo de alguna clase con la facilidad de acercarlos en la distancia.

 “Recuerda que has de morir” es el mensaje. En un mes en el cual en su primer día se honra a quienes no están con nosotros, o eso creemos, uno piensa en la obra  cinematográfica de Christopher Nolan “Memento” que sigue la idea de “memento mori” a partir de un texto escrito por su hermano Jonathan Nolan. En la película de Nolan un hombre se encuentra en un instante del presente de una situación que no entiende y unos segundos después se borra todo lo que ha vivido. No es capaz de recordar nada. El protagonista necesita escribir lo que piensa a cada instante porque sabe que unos segundos después va a irse de su memoria. Es su agónica pelea contra el olvido, al igual que la escritura o el pensamiento. Intenta reconstruir su vida a partir de un momento y todo ocurre hacia atrás en el tiempo. Como Carlos del Amor la vida se rememora del presente al pasado. Somos lo que hemos vivido.

También somos el ahora, lo que estamos viviendo mientras tenemos este diario abierto junto al café caliente y decidimos leer este artículo o lo dejamos y pasamos a la página siguiente.

Seguramente usted habrá oído hablar de esa serie de televisión americana en la que el mundo entero sufre un colapso y todo se detiene por espacio de dos minutos. Las consecuencias del devenir de la vida seis meses después. En ese estado singular de consciencia la gente palpa su propio futuro en lo que se llama un “flash forward”. Viven con la certeza improbable de conocer lo que no ha sido todavía y probablemente no sea. Por eso, esta vida está llena de relojes, anotaciones, recuerdos, individuos y oxímoron tan bellos como el de la historia de Nolan “no me acuerdo de olvidarte”, “no me acuerdo de olvidarte”.

(publicado en LAVERDAD, 11.11.2009-http://www.laverdad.es/murcia/20091111/opinion/memento-mori-20091111.html )


Journalism As Literature

A graduate seminar at the University of Florida

Suspendermen

Elements of True Gentlemen

Elloboestaaqui

Disentería literaria

Garrafablog

El primer blog de Garrafón en habla hispana

A Guy's Moleskine Notebook

Books. Reflections. Travel.

Cass in the Wilds

Stick your face in the schnoz of a dandelion

efnotebloc

crear siempre, aprender y guardar la llama