Posts Tagged ‘artículo’

El retrato más hermoso jamás pintado por una pluma

15 November 2017

twitter: @eugenio_fouz

(Arturo Pérez Reverte)

Al principio del revuelo que causó Chiquito de la Calzada, allá por los noventa, el autor de “El Club Dumas” ya quiso retratarle. Ayer por la mañana, mientras me desperezaba, a Carlos Moreno (el Pulpo) [@elpulpoCOPE] se le ocurrió leer unas líneas del artículo que sigue a continuación en su programa de radio “Poniendo las calles” y recordé la buenísima impresión con la que me había quedado entonces.

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Este es el artículo publicado el 20 de noviembre de 1994 en «XL Semanal»:

Arturo Pérez Reverte (@perezreverte)

A Chiquito de la Calzada, por Arturo Pérez Reverte

¿Se da usted cuen, don Gregorio? Toda la vida persiguiendo los garbanzos de uno en uno, rodando por tablaos de mala muerte hecho un fistro y con más agujeros en el diodeno que la ventana de un chérif. Sesenta años que se le retratan a usted en la cara, doce lustros andaluces y flamencos palma va y palma viene, con el gaznate hecho polvo por los trasnoches y el Machaquito, buscándose la vida a cuatro duros. Y ahora resulta que basta un rato en la tele para que la gente le pida autógrafos, y le den palmaditas en la espalda, y Pepita, que es una santa por haberle aguantado a usted, pecador de la pradera, treinta y seis tacos de almanaque haciendo juegos malabares con la cartilla de ahorros, ya no tiene que andar preocupándose de qué echarle al puchero.

Cuánto me alegro, maestro. Sobre todo porque, como dice la copla, al arriba firmante lo que más le alegra es comer jamón serrano de pata negra y oír a un flamenco contar un chiste. Contarlo además como Dios manda, o sea, dándole a uno igual el chiste que sea, y atento a la manera, que es donde está el duende, por la gloria de mi madre; como una vez que oí a Paco Gandía, que es un monstruo, comprándole un periódico a Curro el de la Campana en la esquina de Sierpes, en Sevilla, y tuve que sentarme en la confitería para no caerme al suelo de risa. Mi mujer, que es rubia y de Huesca, dice que no le ve a usted la gracia. Pero ya sabe usted, don Gregorio, que en España los chistes según y cómo. De Despeñaperros arriba, la historia necesita gracia. De Despeñaperros abajo, el chiste nos da igual. La guasa está en quién y en cómo lo cuenta. Y cuanto más largo, mehó.

Pero me desvío del tema. Lo que quería decirle es que el otro día, mientras me contaba usted el del mono que le endiña el diodeno vaginal al león, o sea, yo le miré los ojos y me encontré de pronto allá, al fondo, toda la tristeza lúcida y resabiada de quien ha hecho muchas palmas y ha cantado muchas coplas mientras la vida le daba, por lo bajini, más cornás que un Vitorino loco. De pronto -y disculpe, maestro, si me meto en lo que no me importa- me pareció verle en las arrugas del careto, en las patillas y el pelo en caracolillo tras la oreja, en esos ojos tranquilos y zumbones, mucha cátedra de la vida y de la puñetera condición humana. De esa que tienen los viejos flamencos; la que nadie, le cuenta a uno sino que se aprende palmo a palmo, noche a noche mirando la vida desde el tablao, entre guitarristas y bailaoras de faralaes llenos de zurcidos, alegrándole la noche de sangría barata a rebaños de guiris que ni entienden lo que se les canta ni se les baila, ni maldito lo que les importa, o a señoritos de fino La Ina y pameses, bautizo en el cortijo, boda, despedida de soltero, cuéntanos otro, Chiquito. Esa mariquita que va por la calle. Ja, ja. Etcétera.

Por eso me alegro tanto de lo suyo, don Gregorio. Aparte de haber enriquecido con un par de nuevas palabras el lenguaje de los españoles -más de lo que han hecho en su vida muchos ilustres escritores y académicos-, es bueno que de vez en cuando aquí triunfe alguien que merezca la pena, no por lo que cuenta, sino por lo que es y lleva a cuestas en su vieja y abollada maleta. En este país donde el éxito suele ir ligado a niñatos canta-mañanas que nacen de pie, a demagogos de lágrima fácil o a tiburones de moqueta, compadre y pelotazo, usted, merced al único golpe de suerte de su vida, se lo acaba de montar a puro huevo, y eso tiene mucho mérito y nunca estará del todo pagao. Porque la gente no sabe que un flamenco contando un chiste es lo más trágico del mundo, y de ese desgarro es, precisamente, de donde sale la gracia. A ver si no, de qué. A ver cómo sobrevive uno en esta casa de putas si se lo toma, encima, por la tremenda.

En cuanto a lo que el diodeno dé de sí, bueno estará y usted lo sabe. Hay gente que sale en la tele y cree, ¿verdad?, que lo de firmar autógrafos y lo de muy bueno lo tuyo es algo que dura toda la vida. Parece mentira, pero en este país donde a uno lo aplauden y al día siguiente lo apuñalan con idéntico entusiasmo, menudean fistros con menos futuro que un espía sordo, de esos que creen que el triunfo llega y no se va nunca. Pero a usted, don Gregorio, no hay más que mirarle la cara. Usted tiene más mili que el cabo Tres Forcas, y nadie tiene que contarle de qué está hecho el éxito. Sobre todo el éxito de la tele, que suele actuar como un macró con las lumis: las pone al punto en las mejores esquinas y luego, cuando están quemadas y hechas polvo, las cede a los compadres de los puticlubs, a precio de saldo.

Así que Dios lo bendiga, maestro. Y que le dure.

20 de noviembre de 1994.-

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Descargue y lea aquí el artículo de Pérez Reverte

vía G-Drive

http://tinyurl.com/y7ts58xq

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Nostalgia de la rectitud

27 October 2017

twitter: @eugenio_fouz

THE BROWNING VERSION, from left: Ben Silverstone, Albert Finney, 1994, © Paramount

Aquellos que guardan respeto por las lenguas clásicas y los profesores de latín no permanecerán indiferentes a este texto de Ignacio Peyró. Difícil no leer más de una vez.

Lea los tres primeros párrafos del texto aquí para pasar a leerlo completo en el enlace que sigue.

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TRIBUNA LIBRE; El Confidencial, 24/10/2009

Amo, amas, amat – Lamentación por los viejos profesores de latín

IGNACIO PEYRÓ

“El tiempo que todo lo engulle ha engullido también a aquellos viejos profesores de latín que llevaban gafas sucias y trajes color caca: esos seres gruñones, arbitrarios, generalmente dispépticos, perfectamente entrañables. Los retrató para siempre Evelyn Waugh en el personaje –“más bien calvo y más bien corpulento” de Scott King. A los profesores de latín cabía agradecerles al menos una cosa: su nula voluntad de parecer modernos. A buen seguro, su relación con el mundo era armónica: el mundo los despreciaba tanto como ellos despreciaban horacianamente al mundo, en una colisión tan evidente que no era necesario añadirle mucho afán.

Al fin y al cabo, los profesores de latín se permitían uno de los placeres más altos de la vida: ser alguien pintoresco, ornamental, inútil, válido tan sólo para decirle al ignaro que las comas no se ponen para salpimentar el texto o que Venus no sólo es nombre de un club de carretera. En fin, los profesores de latín constituían un modelo humano en clara contradicción con el de David Bisbal: eran casi los únicos capaces de decir ‘nosotros, que hemos perdido’, con toda autoridad, con toda dignidad. El consuelo de que su verdad fuera más alta que el mundo podía ser el último refugio en las noches de insomnio y crisis pero –por lo general- era cosa que se resolvía con una sonrisa de escepticismo elegante, también por lo evidente: envanecerse del idealismo propio no deja de ser característico de la inmadurez. Con Hazlitt, venían a mostrar que hay una dimensión distinta a la sumisión fatal a los poderes del día.

Hoy que las facultades de Humanidades son el camión de la basura de la revolución, perdido todo orgullo erudito, con los profesores en cuyas manos temblaba el verso dulce de Virgilio participando en funciones de teatro alternativo o jaleando a Evo Morales, uno sólo puede recordar con emoción a esos profesores que intentaban inculcar las glorias de la civilización a los alumnos, con los mismos argumentos de indefensión que San Francisco ante el lobo. Me gusta imaginarlos repasando a escondidas algunos versos licenciosos de Catulo para aligerar las horas de gramática, o permitiéndose la fantasía de una pajarita o una pipa; acaso emocionándose, una vez al año, al recitar el ‘Beatus ille’ a los alumnos, mientras, naturalmente, los alumnos estaban a cualquier otra cosa. El mundo iba así cuando iba mejor. En The Rector of Justin, la gran novela de Louis Auchincloss, el carácter opcional del latín marca el momento en que la vieja escuela deja de ser la vieja escuela. Entra la modernidad como una bomba fétida y uno supone que no tardarían en entrar el conocimiento del medio o la pretecnología. Por supuesto, el latín necesita reivindicarse tanto como la belleza de Cleopatra: es decir, no lo necesita.” (…)

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https://www.elconfidencialdigital.com/opinion/tribuna_libre/Amo-Lamentacion-viejos-profesores-latin_0_1273672624.html

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He puesto una copia imprimible en @SlideShare vía @LinkedIn:

http://tinyurl.com/y958qpu8

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No he podido evitar relacionar el texto con la imagen de este profesor interpretado por Albert Finney y la escena final con uno de sus alumnos.

Ser español (Cristian Campos)

7 May 2017

twitter: @eugenio_fouz

[Las hilanderas, Velázquez]

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Extracto de artículo de Cristian Campos vía @elespanolcom

LA TRIBUNA

http://www.elespanol.com

“100 razones por las que es mejor ser español que no serlo

Cristian Campos

@crpandemonium

06.05.2017

  1. Por los españoles, claro. Incluidos aquellos que no quieren serlo. Porque esos, precisamente, son los españoles por antonomasia.
  2. Por Pase de pecho, de Miquel Barceló.
  3. Por las veinte mejores canciones de la historia del pop español: La muchachita (canción antinacionalista zamorana) (Veneno), Bella Kali (Las Grecas), Mediterráneo (Joan Manuel Serrat), El ángel Simón (Nacho Vegas), La leyenda del tiempo (Camarón), So payaso (Extremoduro), Joselito (Kiko Veneno), Ni tú ni nadie (Alaska y Dinarama), Reunión en la cumbre (Los Planetas), Maricas (Los Punsetes), Tatuaje (Valerio, León y Quiroga, cantada por Concha Piquer), La casa del misterio (Ilegales), Por qué te vas (Jeanette), Baila Sumeria (Triángulo de amor bizarro), Mi gran noche (Raphael), Cita en Hawai (La Mode), La bien pagá (Perelló y Mostazo, cantada por Miguel de Molina), Calgary 88 (Antònia Font), Groenlandia (Zombies), La chica de ayer (Nacha Pop).
  4. Por la España del siglo XVI, cuando este país era lo más parecido a un Estado de derecho moderno que existía en toda Europa. Y desde luego uno bastante más benévolo y tolerante que la mucho mejor publicitada Inglaterra isabelina.
  5. Por Bambino.
  6. Por Luis Benedito, el taxidermista del museo de Ciencias Naturales que recibió a principios de los años 20 del siglo pasado el encargo de disecar un elefante cazado por el abuelo del actual duque de Alba. Benedito, que nunca había visto un elefante y que no sabía que los testículos de estos animales no son externos sino internos, tiró de imaginación y le encasquetó al pobre animal un par de huevos que lo convirtieron en el único paquidermo sobre la faz de la tierra con los cojones más grandes que el caballo de Espartero. Literalmente.
  7. Por Breve historia de España, de Fernando García de Cortázar.
  8. Por los cafés con leche en vaso. Y por la magdalena que suele acompañarlos.
  9. Por los y las chonis.
  10. Porque tenemos el único himno del mundo específicamente diseñado para que a nadie se le olvide jamás la letra: “LOOO LOO LOOLO LOLOLOLOLOLOLO LOLOLÓ LOO LÓ LOLOLOLOLOLÓ…”.
  11. Por el palo cortado Leonor. Puro zumo de roble. Un jerez que cuesta 20 € y vale 200 €. Si no es el mejor vino español del siglo XXI muy poco le falta.
  12. Por el milenarismo de Fernando Arrabal. De cuando la TV todavía era divertida y no insultaba la inteligencia del espectador.”(…)

Lea la versión completa en http://www.elespanol.com:

http://www.elespanol.com/opinion/tribunas/20170505/213848615_12.html

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El castellano es una lengua antigua

9 April 2017

twitter: @eugenio_fouz

Extracto de artículo publicado en “El Telégrafo”

10.1.2017.-(Ecuador)

“Antonio Martín Soro (Palma de Mallorca, España, 1975) es de los académicos que adora leer a Virgilio y a Platón, pero en su lengua original. Tiene tatuada la fecha de su natalicio sobre cada uno de los dedos y una cabellera que se prolonga hasta la mitad de la espalda, semejante a la de un baterista de heavy metal. Todo esto aparte de una actitud jovial, que admite preguntas al granel. Con una licenciatura en Filología Clásica por la Universidad de Murcia y dos libros escritos -uno sobre teoría grecolatina y una novela sobre los ‘amores tóxicos’-, tiene 5 años en Ecuador dando clases de crítica literaria, griego y latín, ya en la Universidad Estatal, ya en el colegio Cruz del Sur o en cursos particulares en La Casa Morada. Por eso, el tema predominante es esta lengua que, según él, de muerta no tiene absolutamente nada.” (…) 

http://tinyurl.com/huh8yq4

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¡España, adelante! (Alex Grijelmo)

19 February 2017

twitter: @eugenio_fouz

resizer

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artículo de Álex Grijelmo: “España adelante!”

LA PUNTA DE LA LENGUA

“España adelante!”

Los idiomas se prestigian sobre todo con su buen uso; a lo que suele convenir además la transmisión limpia de palabras transparentes

ÁLEX GRIJELMO

5 FEB 2017 .-ELPAÍS

El PP también ha intentado recortar entre los signos ortográficos. Es lo que tiene llevar carrerilla. El lema de su próximo congreso político se mostró así textualmente:

“España adelante! 18 congreso popular”.

Veamos los recortes aplicados ahí:

1. Ausencia de un signo de exclamación. La primera falta consiste en omitir la exclamación de apertura, signo que se considera obligatorio en español y que venimos empleando desde la ortografía académica de 1754. Los responsables del PP se escudaron en una decisión de los diseñadores. Y en efecto, un artista puede buscar la transgresión para hallar nuevos ámbitos expresivos. Sin la transgresión no habrían existido ni el jazz ni el cubismo. Ahora bien, tal vulneración de lo establecido debe abrir caminos interesantes o superar los anteriores; mostrar un rasgo de genialidad que haga perdonar la falta de respeto por la norma. Sin embargo, ciertos artistas se quedan en la transgresión ortográfica como todo mérito, sin que les acompañe ningún talento adicional. Así ocurre en la publicidad, donde a veces se pisotea el español sin más aportación que los propios zapatazos. Pero sería deseable que en ámbitos cultos y formales (como ese congreso del PP) se mantuviesen los útiles rasgos del castellano.

2. Ausencia de una coma. El sustantivo “España” en la oración “España adelante” se entiende como un vocativo, una apelación a actuar o atender a aquello que se dice a continuación. Y esos vocativos necesitan una coma: “Vamos, Rafa”, “Rafa, no te desanimes”. “¡Rafa, arriba!”. Por tanto, debió escribirse “¡España, adelante!”… y esperar a ver qué contesta España.

3. Ausencia del ordinal. A “18 congreso popular” le falta una letra voladita (º) que represente al ordinal “decimoctavo” (18º), pues de otro modo se lee “dieciocho congreso”, una expresión inelegante y poco adecuada para una entidad de la que cabía esperar cierto esmero en la expresión.

Luisa Fernanda Rudi mostró con toda ingenuidad esos tres fallos cuando salió al ruedo para presentar el lema del congreso. Las críticas no tardaron, empezando por los periodistas presentes, y el partido rectificó enseguida su cartel. Suprimió la exclamación de cierre, añadió la coma (“España, adelante”) y mantuvo lo de “18 congreso”. O sea, no abandonaba del todo la política de recortes: incorporaba un signo, pero a cambio de quitar otro y de mantener el despido improcedente de la voladita.

El presidente de la Generalitat de Cataluña remitió días atrás una carta a Rajoy en la que también se deslizaban tres faltas: “remetimos” en vez de “remitimos”, “a parte” en vez de “aparte” y “llegar a la conclusión que” en vez de “llegar a la conclusión de que”. Se hace difícil imaginar que esos fallos los hubiera cometido Puigdemont en catalán, lengua que la Administración autonómica siempre cuidó en todos los detalles de su expresión pública.

El PP bien podría tomar tal pulcritud como referencia para demostrar que los idiomas se prestigian con su buen uso; a lo que suele convenir además la transmisión limpia de palabras transparentes. Y en esa línea sería deseable también una precisa definición de lo que va a significar para todos ese “adelante” del Partido Popular. Porque en política unos llaman caminar “adelante” a lo que para otros sólo supondrá seguir yendo hacia atrás.

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http://elpais.com/elpais/2017/02/03/opinion/1486116704_524947.html

El maestro que todos tuvimos (Juan Cruz Ruiz)

14 January 2017

twitter: @eugenio_fouz

Dvd 327 (06-06-08). Entrevista con Juan Cruz, escritor © Gorka Lejarcegi

Juan Cruz, periodista

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artículo de Juan Cruz Ruiz (@cosmejuan) en EL PAÍS (@el_pais)

El maestro que todos tuvimos 

JUAN CRUZ

Se acabó la Navidad, que incluye los Reyes; la sustancia, desmentida por el extremo uso del comercio, es el afecto; la gente se regala para regalarse a la vez. Y todo es caro, menos lo que queda de la mirada de los niños. Ellos no conocen aún las estadísticas ni los precios de la felicidad impostada que se exhibe en los escaparates y que luego forma parte de sus cuartos. Después vendrán otras ambiciones, la edad adulta, las distintas versiones brumosas de la ruina. Dice el poeta canario José Luis Pernas que hay que buscarse una esperanza para seguir viviendo. Y eso es la vida, la búsqueda de una esperanza para seguir viviendo.

Pero hay una imagen, escolar y adulta, que no nos deja nunca, que es una fortuna y a la vez una ilusión retrospectiva que marca y ejecuta la escultura de niebla que es el futuro. La imagen del maestro, ese hombre que levanta las persianas de la escuela y que luego maneja, con el saber de enseñar, con el saber de aprender él a la vez que enseña, el momento más importante de todos: cuando la vida se sitúa en el exacto momento en que todo puede ser posible o todo se puede ir al garete.

Ese es el momento del maestro; los padres se fueron a trabajar, se despidieron de ellos mismos, y tú ya eres pupitre y encerado, y un hombre o una mujer hablando desde un altillo, junto a un mapa, al lado de un tintero viejo, junto a un encerado; o bien todo es nuevo y el maestro lleva un iPad, un móvil, un power point, esas cosas, y tú tomas notas en cada uno de los soportes que han ido variando con el tiempo.

Instrumentos aparte, la imagen es la misma: esa persona, hombre o mujer, que abre el aula, da al botón de la luz, se dispone a decirnos lo que sabe, calma la algarabía con historias que tú no conocías. Es el momento en que aún no miramos con cinismo lo que pasa o lo que nos dicen. Somos alumnos, el maestro o la maestra nos están diciendo por dónde se va a los ríos, a los libros, es el mayor de los afectos: enseñar.

Y después viene la gratitud, nunca el olvido. Desde hace unos días circula por la Red una de las imágenes más emocionantes de esta historia. Circula por ahí esa imagen, pero circula también por nuestras venas. Un maestro francés, el señor Donnat, deja el aula, pasea cabizbajo por el sendero que han abierto centenares de muchachos que son o fueron sus alumnos; lleva en la mano una bolsa de papeles, regalos seguramente, los aplausos lo acompañan hasta que el sendero se acaba y para él se abre el futuro, que ya tiene tanto pasado; detrás se queda un futuro perfecto, que él ha ayudado a cimentar.

Es inevitable que ese nombre propio, el de un francés cualquiera que además es maestro, se confunda con el nombre que está en nuestra memoria de los maestros, don Emilio, don Domingo, don Luis, la señorita Meca… Quién no tiene ese nombre que ahora aplaudimos, haciéndole pasillos, desde la memoria, a quien nos enseñó a deletrear la palabra aprender.

EL PAÍS, 9.01.17

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Lea el texto en edición de @el_pais aquí:

http://tinyurl.com/gks6p5j

La respuesta de un profesor español indignado al experto en educación Marc Prensky

21 October 2016

twitter: @eugenio_fouz

atticus

Gregory Peck (Matar a un ruiseñor, Harper Lee)

Leo un artículo de prensa fechado hace dos años que no me deja para nada indiferente. Lo firma Alberto Royo. Busco en google su nombre pretendiendo llegar a él a través del Bosque Sagrado que es Twitter. Lo encuentro con una cuenta bajo el nombre de Profesor Atticus. Tiene pocos seguidores en la red ratificando la idea profética de Rubén Caviedes (autor en Jot Down magazine) que evoca la figura del filósofo Sócrates en el mundo de hoy, poco popular y casi anónimo en redes sociales. Ya había ocurrido algo parecido con otro articulista, Gonzalo Ugidos  (@kalminari). En fin, el profesor de música es @profesoratticus en Twitter. Dejo el texto íntegro escrito por Alberto Royo a continuación:

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Alberto Royo

Uno intenta ser siempre moderado en sus valoraciones, pero cada vez es más difícil analizar con seriedad y mesura, evitando la causticidad como válvula de escape, las ocurrencias de quienes se dicen (y a quienes se denomina) «expertos educativos». Y son legión. Abundan, proliferan y se multiplican de forma exponencial. Y lo peor es que sus vacuas pero seductoras suposiciones son tenidas en cuenta y amplificadas por los medios de comunicación. Este y no otro es el motivo por el que, una vez más, me veo obligado, por responsabilidad cívica y dignidad profesional, a salir al paso de los dislates proferidos (y recogidos en ABC) por Marc Prensky, consultor, «experto educativo» reconocido mundialmente como tal.

En una entrevista publicada en la edición digital de ABC, el «experto» Prensky lo daba todo, comenzando por el soberbio (y no va con segundas) titular: «Los profesores de hoy deberían eliminar las clases magistrales». No quiero extenderme demasiado en esto de la magistralidad despreciada, todo un mantra de la neoexpertología educativa, pero sí quiero recordar que una clase magistral es aquella en la que el docente demuestra al discente su maestría (su pericia, su oficio, su sapiencia, su conocimiento…). La palabra «magistra» hace referencia al propio ejercicio del magisterio, esto es, de la enseñanza.

Otra cosa es que Prensky, como muchos de los que participan de esta moda de reprobar al profesor y explicarle cómo debe trabajar, se empecine en asociar la autoridad intelectual de quien atesora el conocimiento con oscuras intenciones humillar y/o atormentar a quienes no saben, precisamente porque requieren de alguien que les enseñe (si todos supieran, no sería necesaria la trasmisión de estos conocimientos), como si saber más (y, en principio, como digo, debemos admitir que entre profesor y alumno el primero sabe más que el segundo) conllevara la voluntad de afear la inferioridad del otro.

Así, se impone una igualdad ficticia entre ambos que evita que el «pobre» alumno pueda sentirse afligido, se desdeña la capacidad del profesor y se caricaturiza su labor, tanto más cuanto mayor sea la competencia de este y sus deseos de formar a un nivel de excelencia. Y llegamos de esta manera a la unión, más que forzada pero ya habitual, entre la idea de clase magistral y la de degradación, doblegamiento, vejación del alumno. No exagero. Según Prensky, «la realidad en la que viven los niños y jóvenes es cada vez más cambiante, incierta, compleja y ambigua» (infortunados pequeñuelos), «su capacidad de atención no ha cambiado» (la perspicacia no parece caracterizar a Mr. Prensky). «Pero», continúa, «sí» han cambiado «su tolerancia y sus necesidades». «No quieren charlas teóricas», sigue. «Quieren que se les respete, se confíe en ellos, y que sus opiniones se valoren y se tengan en cuenta».

O sea, que los chicos no quieren teoría. Y, si no quieren, ¿quiénes somos nosotros para aburrirlos con nuestras batallitas? Quieren que se les respete, se confíe en ellos y se valoren sus opiniones. Bien, no conozco profesores que entren en clase con deseos irreprimibles de faltar al respeto al alumno de la cuarta fila (en todo caso de que no se lo falten a él, si no es abusar). En cuanto a la confianza en los alumnos, me resulta una reclamación ciertamente sui generis. ¿Debo confiar en mis alumnos? No lo sé. ¿En todos? ¿Por qué? ¿Confiar en qué sentido?

Esto me recuerda a una señora muy educada, fan de la Educación Waldorf, con la que coincidí en un debate, que me preguntaba, fuera de cámara, si «quería» a mis alumnos. «Querer, querer…», le dije yo, «…más que nada los respeto…» ¿Y sus opiniones? Pues no tengo especial interés en no valorarlas, pero tampoco en hacerlo a toda costa. No creo que sea esa mi función como docente. ¿Son relevantes las opiniones de mis alumnos? ¿Respecto a qué? ¿Tengo que escucharlos antes de presentar una actividad, plantear unos contenidos o corregir un examen?

Sinceramente, no creo que el alumno deba ser, de ninguna manera, el centro de la educación sino exclusivamente el beneficiario. Es esta una concepción de la enseñanza de consecuencias, no imprevisibles, porque ya estamos comprobando el resultado de la pedagogía chachi, sino nefastas, y que convierten a nuestros alumnos en ignaros narcisistas que encima creen tener derecho a decidir cómo debemos los docentes ejercer nuestra profesión. Es decir, lo mismo que los expertos.

Opina Mr Persky que «el nuevo modelo de pedagogía» debe ser «intuitivo» (admirable estrategia para cargarse de un plumazo todo intento de instrucción rigurosa). Pero esto no acaba aquí. «El profesor», asegura nuestro experto, no debe tener respuestas sino preguntas («preguntas-guía», las llama; también «co-asociación») «que facilitar a los alumnos» y, en algunos casos, sugerencias de posibles herramientas y lugares para empezar y proceder.

De forma que el que antaño era depositario del conocimiento pasa a ser una especie de pringadete que media entre el alumno y lo que sea que quieran estos tipos que aprenda, sea en la internete (las nuevas tecnologías, ¡cómo no!) o en la mismidad de la vida, que, ya se sabe, es «la mejor Universidad». Y encima se permite el hombre exigir al profesor que «diseñe el proceso de aprendizaje» (¿Mande? ¿Que diseñe qué? ¿Las preguntas que deben hacerse los alumnos? Y de manera intuitiva, por descontado) y que “garantice la calidad” (esto ya es directamente grosero).

Aquí queda pues esta humilde semblanza (espero haberle hecho justicia) de «uno de los pensadores más influyentes en el ámbito de la educación internacional».

Así nos luce el pelo.”

Alberto Royo es licenciado en Historia y Ciencias de la Música y profesor de Secundaria, además de presidente de la Asociación de Profesores de Secundaria de Navarra y Secretario General de la Federación de Sindicatos de Profesores de Secundaria SPES.

[Escrito por Alberto Royo y publicado en  ABC, 23-11-2014. ]

 

O artigo mais triste sobre a inocencia dun neno e o seu sentimento de culpa

18 August 2016

twitter: @eugenio_fouz

smolianks

(fotografía de Gunnar Smoliansky.– ref. Blog “Trasdós” vía @20m)

Unas Navidades mi hermano Luis me regalaba un libro de artículos del escritor orensano Carlos Casares. El libro estaba escrito en gallego. Nada más empezar a leer me gustó el primero de los artículos titulado “Acto final”. En él, Casares cuenta la historia de un niño sorprendido por su padre en un acto íntimo que le produce mucha vergüenza. El padre habla con su hijo del castigo sufrido por quienes realizan ese ritual pecaminoso y la condena a muerte para aquellos que repitan el acto un determinado número de veces …

(1) 

https://medium.com/@eugenio_fouz/la-mujer-en-los-párpados-la-cuadragésimo-nona-vez-eugenio-fouz-c2280101668e#.12uyg0qq0

Hace unos años el diario LA VERDAD de Murcia publicó un artículo de opinión (1) en el que yo citaba “Acto final”. En muchas ocasiones quise volver a este relato mágico que tanto me gustó y que creí perdido entre los libros de mi biblioteca.

Hoy he vuelto a recordar el artículo de Casares a raíz de una conversación en @twitter que mantuve con la periodista gallega Ana Cermeño (@lacerme). Sé que a ella también le va a gustar leerlo todas las veces que quiera.

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Este es el artículo de Carlos Casares

Á MARXE, 1995 Obra xornalística IV

(EDITORIAL GALAXIA).-Vigo. 2006

Acto final

CARLOS CASARES

“Débolle a Billy Wilder a primeira risa do ano que comeza. Estaba onte lendo a súa biografía e atopeime cunha historia chea de malicia que merece a pena ser contada. Tratábase dun neno, amigo da infancia do celebre director de cine, a quen o pai sorprendeu un día facendo un pecado.

Co propósito de corrixilo, díxolle que se repetía aquel acto cincuenta veces, morrería. O rapaciño prometeuse a si mesmo emendarse, pero sen conseguilo. Por precaución, cada vez que sucumbía puña unha raia nun caderno.

Pouco a pouco, a pesar de estar convencido de que a súa debilidade o conducía irremediablemente cara a un fatal desenlace, a libreta íase enchendo de raias.

O único que conseguía con moito esforzo era ir retrasando o día da morte, que de todas maneiras se aproximaba de forma inexorable, tal como o seu pai lle tiña anunciado.

A raia número corenta e nove estivo bastante tempo pechando a serie, pero o demo arranxou todo para que a número cincuenta, e definitiva, fose trazada no lugar que lle correspondía.

Antes, o rapaz escribiulle unha carta cariñosa aos seus pais, na que lles explicaba como tiña loitado contra a tentación, pero que ao cabo ía caer por última vez e que rogaba que lle perdoasen.

Meteu a carta por debaixo da porta do dormitorio deles e alá se encamiñou cara ao acto final.

Por fortuna, Deus foi máis comprensivo que o pai do rapaz.”

Luns, 2 de xaneiro

[artigo escrito por Carlos Casares]

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“Aprende a respirar” (César Cidraque)

1 July 2016

twitter: @eugenio_fouz

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[Marilyn Monroe]

He encontrado este artículo de César Cidraque en su página web. Según veo escribe versos en la cuenta de Twitter @YVersos además de su participación en @ProyectoAcope. El artículo que guardo y comparto aquí lo había escrito César Cidraque hace un año.

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APRENDE A RESPIRAR. PROYECTO ACOPE

1 JUNIO, 2015

por CÉSAR CIDRAQUE LLOVET

“Sin una serie de aptitudes emocionales las licenciaturas, grados, cursos y demás especializaciones académicas pueden quedar prácticamente anuladas de cara a la vida profesional y personal. La felicidad y el bienestar no se estudian ni se consiguen, las crea cada uno desde su interior. No hace falta marcharse a Bali, ni de retiro a la India o al Nepal. No busques fuera lo que tienes dentro tuyo, porque no lo encontrarás. A lo sumo te darás cuenta, (que nos es poco), de que lo de fuera tiene sentido en función de cómo has trabajado lo de dentro.

Hagamos una prueba: trata de recordar al profesor o profesora que más te gustó de tu etapa escolar. ¿Por qué te gustaba? ¿Por los exámenes que te ponía? ¿Por enseñarte los ríos de España o la tabla del siete? ¿O era más bien una cuestión de cómo? De cómo explicaba, de cómo te trataba, de cómo te sentías tú por dentro. Pues ese “cómo te sentías tú por dentro” sigue ahí dentro, no a once mil kilómetros. Y lo rescatarás haciendo. Rodeándote de personas como ese profe que tanto te gustaba. Emprendiendo acciones concretas, directas y realizables con esfuerzo e ilusión. Disfrutando de tu esfuerzo, no del resultado.

¿Quieres ser infeliz? Siéntate a esperar a que ocurran las cosas. Vete a buscar por todo el mundo lo que no has sabido encontrar dentro tuyo. Ponte a pensar. Sigue culpando a todo y a todos de lo que te ocurre o de lo que no te ocurre. ¿Quieres ser feliz? Hazte feliz. Ponte a hacer cosas que te hagan sentir bien mientras las haces. Emprende acciones que cubran tus necesidades sin descubrir las de los demás. Sin esperar. Sólo por disfrutar el momento, por disfrutar de lo que haces. Aprende a mirar una flor, a sentir el agua mientras lavas los platos, a sentir dolor en las piernas mientras corres, a escuchar una canción. Aprende a trabajar o a estudiar con pasión, a escuchar con el corazón y a hablar desde dentro, a servir con alegría, a priorizarte a ti para querer mejor a los demás. Aprende a respirar.”

 César Cidraque Llovet

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17 October 2015

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