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Carta de Leonardo Haberkorn

18 September 2016

twitter: @eugenio_fouz

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A través de un tuit de José L. Orihuela (@jlori) conocí la carta de un profesor de Periodismo que se ha vuelto viral en las redes sociales estos días. Este escrito ha sido publicada en el blog “El informante”. El profesor muestra su desencanto con los estudiantes que prestan atención a sus dispositivos electrónicos ignorando su clase. La carta contiene otras muchas cuestiones de interés.

*

 Leonardo Haberkorn: 

Con mi música y la Fallaci a otra parte

“Después de muchos, muchos años, hoy di clase en la universidad por última vez.

No dictaré clases allí el semestre que viene y no sé si volveré algún día a dictar clases en una licenciatura en comunicación.

Me cansé de pelear contra los celulares, contra WhatsApp y Facebook. Me ganaron. Me rindo. Tiro la toalla.

Me cansé de estar hablando de asuntos que a mí me apasionan ante muchachos que no pueden despegar la vista de un teléfono que no cesa de recibir selfies.

Claro, es cierto, no todos son así.

Pero cada vez son más.

Hasta hace tres o cuatro años la exhortación a dejar el teléfono de lado durante 90 minutos -aunque más no fuera para no ser maleducados- todavía tenía algún efecto. Ya no. Puede ser que sea yo, que me haya desgastado demasiado en el combate. O que esté haciendo algo mal. Pero hay algo cierto: muchos de estos chicos no tienen conciencia de lo ofensivo e hiriente que es lo que hacen.

Además, cada vez es más difícil explicar cómo funciona el periodismo ante gente que no lo consume ni le ve sentido a estar informado.

Esta semana en clase salió el tema Venezuela. Solo una estudiante en 20 pudo decir lo básico del conflicto. Lo muy básico. El resto no tenía ni la más mínima idea. Les pregunté si sabían qué uruguayo estaba en medio de esa tormenta. Obviamente, ninguno sabía. Les pregunté si conocían quién es Almagro. Silencio. A las cansadas, desde el fondo del salón, una única chica balbuceó: ¿no era el canciller?

Así con todo.

¿Qué es lo que pasa en Siria? Silencio.

¿De qué partido tradicionalmente es aliado el PIT-CNT? Silencio.

¿Qué partido es más liberal, o está más a la “izquierda” en Estados Unidos, los demócratas o los republicanos? Silencio.

¿Saben quién es Vargas Llosa? ¡Sí!

¿Alguno leyó alguno de sus libros? No, ninguno.

Conectar a gente tan desinformada con el periodismo es complicado. Es como enseñar botánica a alguien que viene de un planeta donde no existen los vegetales.

En un ejercicio en el que debían salir a buscar una noticia a la calle, una estudiante regresó con esta noticia: todavía existen kioscos que venden diarios y revistas.

En la Naranja Mecánica, al protagonista le mantenían los ojos abiertos con unas pinzas, para que viera una sucesión interminable de imágenes, veloces, rápidas, violentas.

Con la nueva generación no se necesitan las pinzas.

Una sucesión interminable de imágenes de amigos sonrientes les bombardea el cerebro. El tiempo se les va en eso. Una clase se dispersaba por un video que uno le iba mostrando a otro. Pregunté de qué se trataba, con la esperanza de que sirviera como aporte o disparador de algo. Era un video en Facebook de un cachorrito de león que jugaba.

El resultado de producir así, al menos en los trabajos que yo recibo, es muy pobre. La atención tiene que estar muy dispersa para que escriban mal hasta su propio nombre, como pasa.

Llega un momento en que ser periodista te juega en contra. Porque uno está entrenado en ponerse en los zapatos del otro, cultiva la empatía como herramienta básica de trabajo. Y entonces ve que a estos muchachos -que siguen teniendo la inteligencia, la simpatía y la calidez de siempre- los estafaron, que la culpa no es solo de ellos. Que la incultura, el desinterés y la ajenidad no les nacieron solos. Que les fueron matando la curiosidad y que, con cada maestra que dejó de corregirles las faltas de ortografía, les enseñaron que todo da más o menos lo mismo.

Entonces, cuando uno comprende que ellos también son víctimas, casi sin darse cuenta va bajando la guardia.

Y lo malo termina siendo aprobado como mediocre; lo mediocre pasa por bueno; y lo bueno, las pocas veces que llega, se celebra como si fuera brillante.

No quiero ser parte de ese círculo perverso.

Nunca fui así y no lo seré.

Lo que hago, siempre me gustó hacerlo bien. Lo mejor posible.

Justamente, porque creo en la excelencia, todos los años llevo a clase grandes ejemplos del periodismo, esos que le encienden el alma incluso a un témpano. Este año, proyectando la película El Informante, sobre dos héroes del periodismo y de la vida, vi a gente dormirse en el salón y a otros chateando en WhatsApp o Facebook.

¡Yo la vi más de 200 veces y todavía hay escenas donde tengo que aguantarme las lágrimas!

También les llevé la entrevista de Oriana Fallaci a Galtieri. Toda la vida resultó. Ahora se te va una clase entera en preparar el ambiente: primero tenés que contarles quién era Galtieri, qué fue la guerra de las Malvinas, en qué momento histórico la corajuda periodista italiana se sentó frente al dictador.

Les expliqué todo. Les pasé el video de la Plaza de Mayo repleta de una multitud enloquecida vivando a Galtieri, cuando dijo: “¡Si quieren venir, que vengan! ¡Les presentaremos batalla!”.

Normalmente, a esta altura, todos los años ya había conseguido que la mayor parte de la clase siguiera el asunto con fascinación.

Este año no. Caras absortas. Desinterés. Un pibe despatarrado mirando su Facebook. Todo el año estuvo igual.

Llegamos a la entrevista. Leímos los fragmentos más duros e inolvidables.

Silencio.

Silencio.

Silencio.

Ellos querían que terminara la clase.

Yo también.”

3.12.2015 por Leonardo Haberkorn (@leohaberkorn en Twitter)

http://leonardohaberkorn.blogspot.com.es/?m=1

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El texto intemporal de Leonardo Haberkorn en versión original:

El escriba sentado

7 February 2015

twitter: @eugenio_fouz

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El escriba sentado

Eugenio Fouz

#ElSubjetivo

¿Adicto?… ¿Quién? ¿Yo? Perdona pero no. Vale, me has pillado contestando wassaps, ¿y qué? La gente quiere saber qué estás haciendo. Llevo el móvil encima porque para mí es importante estar localizable. No te confundas, tío. Yo no soy de esos que pasan el día enganchado … ¿Por qué estoy tirado en el suelo con el Mac si acabo de conectarme con el smartphone? Hombre, el portátil es más cómodo para subir archivos y eso”… [en ese instante se retuerce y vibra el celular caliente sobre la alfombra en la que estamos y el usuario lo intercepta nervioso]

La mayoría de nosotros considera normal salir de casa con las llaves, la cartera y el móvil. Olvidar una de las tres cosas supone hoy en día un problema en España y el mundo entero. Con todo lo que hemos aprendido sobre los males de la dependencia y el estrés que supone el materialismo, a veces parecemos menos inteligentes que los androides que viven en nuestro bolsillo. El planeta azul ha cambiado de azul muy oscuro a casi negro gracias a la invasión de una telaraña gigante de cables enredados por todos lados. No creo que los astronautas vean otra cosa ¿Quién iba a decirnos hace unos años que el teléfono fijo se moriría, que dejaríamos de escribir postales por Navidad o que el objetivo de nuestras cámaras seríamos nosotros mismos?

Sí, nos hemos convertido en adictos a la red social más reciente. Somos internautas devotos de un becerrito de oro. La tentación es grande. Queremos acceder a la Tierra Prometida donde “impossible is nothing”, desnudarnos de Baltasar Bastián Bux y crear nuestro propio avatar. Somos ese escriba sentado que sostiene la cabeza con la siniestra mano mientras la otra acaricia el ratón y medita su próximo tuit.

{escrito publicado en #ElSubjetivo 6.02.2015 vía @TheObjective_es

bit.ly/1ugybWz }

Reginald habla de su adicción en “The Wire”

28 February 2012

twitter: @eugenio_fouz

Reginald-Bubs- el drogadicto de la célebre serie televisiva americana THE WIRE habla de su adicción a las drogas y su vida tras la muerte de un amigo. Este extracto tomado de YouTube forma parte del último episodio de la serie. Bubs, confidente de la policía, se enfrenta a su adicción contando su pena delante de un grupo de drogadictos.

El artículo “Gracias por compartir” (LAVERDAD, 22.02.2012) se refiere a esta escena.

http://mividacomoescritor.wordpress.com/2012/02/23/gracias-por-compartir/

 

 

“En el monólogo, Reginald se presenta al grupo de Narcóticos Anónimos con la frase que iniciaron los grupos de Alcohólicos Anónimos “Me llamo Reginald y soy drogadicto”… Dice que ese día celebra un año sin tomar una dosis y recuerda a gente a la que perdió en el camino de resistencia. Hace unos días sintió muchas ganas de volverse a pinchar y llamó a su “sponsor” pero estaba en una reunión de amigos y no pudo atenderle, y luego echó mano a la hoja con unos números de teléfono de exdrogadictos sin tener ninguna respuesta. Y, en fin, que superó las ganas y no se pinchó. Luego habla de la muerte  de su amigo Sherrod que le pesa y que cree que no debe sentir vergüenza de la pena de la ausencia. Termina agradeciendo al grupo su atención” (“Thanks for listening. thanks for let me share”) 

Ser adicto no es un placer, Mónica

8 November 2011

twitter: @eugenio_fouz

(El bebedor de absenta.- cuadro de Pablo Picasso)

Me dice que le gustaría ser adicta a Twitter y no la entiendo. A mí me habría gustado no tener esta necesidad de estar conectado y condenado a leer el río que fluye, los mensajes y hashtags. Estar atado a la silla para comprobar que no me estoy perdiendo nada ahora mismo. El agua en mis manos se escapa entre los dedos.


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