Carta abierta a los alumnos que no la leerán


twitter: @eugenio_fouz

(fotografía: Israel Sánchez, LA VERDAD)

(fotografía: Israel Sánchez, LA VERDAD)

No traigas material a clase (ya sabes, libros de texto, libretas, bolígrafos). Queda muy bien y muy fashion pedir cualquier cosa a un compañero y si además es gritando de un extremo a otro de la clase, mejor. De verdad es muy de Gran Hermano (Big Brother style).

Destroza la lengua española con abreviaturas como las que emplearás en los mensajes de texto de los teléfonos móviles (mobile phones) o en la red internacional (on the internet).

Quéjate de todo o de casi todo. No tengas consideración por nadie. El respeto no va contigo. Si no pisas, te pisan. No dejes de hacer lo que los gusanos en ningún momento.

Utiliza anglicismos continuamente y olvídate de aprender palabras que han estado siempre ahí. No toques un diccionario, no seas rarito, a ver si te vas a poner malo, tío.

Lucha porque tu lengua, la española sea una especie de spanglish. Renuncia a tu identidad lingüística de una vez. Sé moderno, chaval. Repite expresiones que todos conocemos y que ninguno imita tan bien como tú: mola, superguay, qué guapo.

Cuando estés en clase y entre un profesor, tú disimula, como si no entrase nadie porque el profesor es el último mono (y probablemente el más avanzado de la especie) No tiene sentido sentarse y guardar silencio ya que el profesor no tiene nada que hacer en la escuela. El primero que debería callarse es él. Tú estás en clase y te has molestado en madrugar, ¿no?

En caso de haber traído mochila con libros o lo que sea, no vacíes el interior de la misma en la mesa. Espera a que el profesor te lo recuerde o te llame la atención. Todo lo que se te pase por la cabeza, grítalo con urgencia. No cierres la boca. Nunca te pares a pensar. Habla toda la hora. Los profesores son unos señores que no te entienden y que ya te están empezando a tener manía. Tú no molestas a nadie. Al profesor le importas un pimiento. No te pongas en la situación del profesor. El profesor no es una persona. Su trabajo es desde luego mucho menos importante que el trabajo de cualquier persona y, por descontado, que el de tu padre, por ejemplo. Ni se te ocurra pensar qué haría tu padre si fuese profesor al oír una mala contestación o aún mejor, si tú fueses profesor o profesora.

Demuestra que no te importa nada de lo que se hace o se habla en clase a diario. Quéjate de todo: el profesor no nos da descanso, nos agobia, hace calor, no puedo salir a los 5 minutos de ver el examen. A este profesor le molesta que hablemos en clase, podemos hablar aunque otra persona esté hablando. Exige siempre la urgencia de ir a los aseos en medio de una clase. Come chicles y chucherías en clase. Para eso se viene al colegio. Hazte importante en clase, insulta a alguien o enfréntate a los profesores porque no hay nadie como tú. La escuela es un mal lugar. Este lugar no es un templo. El estudio, el esfuerzo y los libros son odiosos e innecesarios. Por si fuera poco, el Estado consiente y protege el derecho de todos los ciudadanos a aprender.

[carta escrita posiblemente en el año 2002]

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One Response to “Carta abierta a los alumnos que no la leerán”

  1. eugeniofouz Says:

    Esta carta abierta que publiqué aquí estaba archivada y guardada desde el año 2002 por lo menos. Hoy no veo las cosas igual.

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