“Memento mori”


twitter: @eugenio_fouz

 

Cuando se va la persona a quien queremos, quedarse es morir del todo” (Sabino Fernandez Campo, conde de Latores)

Cada vez que el periodista dibuja el perfil de alguien en un informativo uno piensa que ojalá que se estropee la cinta o lo que quiera que sea donde se guardan las palabras para volver a escuchar el emotivo retrato de Carlos del Amor. El otro día casi de casualidad recogía la voz del murciano haciendo un “flashback” (o recorrido hacia atrás) de lo que fue la vida artística de José Luis López Vázquez.

Eran otros tiempos en los que sólo existían dos canales por televisión, la noche no dejaba un halo de cine ni había color en las pantallas. Y los espectadores en  Orense o en Cádiz veían la misma película a la vez.  Del actor madrileño vienen a la cabeza películas de terror como la del hombre atrapado en el interior de una cabina telefónica -“La cabina”-, comedias como “Atraco a las 3” o dramas como el narrado en  “Mi querida señorita”. Hubo muchas películas y muchos géneros.

Es curioso comprobar el modo en que la pérdida de un extraño hace posible el desconsuelo aunque quien sufra esa pena sea un perfecto desconocido. Parece como si entre ciertos hombres naciese un vínculo subterráneo de alguna clase con la facilidad de acercarlos en la distancia.

 “Recuerda que has de morir” es el mensaje. En un mes en el cual en su primer día se honra a quienes no están con nosotros, o eso creemos, uno piensa en la obra  cinematográfica de Christopher Nolan “Memento” que sigue la idea de “memento mori” a partir de un texto escrito por su hermano Jonathan Nolan. En la película de Nolan un hombre se encuentra en un instante del presente de una situación que no entiende y unos segundos después se borra todo lo que ha vivido. No es capaz de recordar nada. El protagonista necesita escribir lo que piensa a cada instante porque sabe que unos segundos después va a irse de su memoria. Es su agónica pelea contra el olvido, al igual que la escritura o el pensamiento. Intenta reconstruir su vida a partir de un momento y todo ocurre hacia atrás en el tiempo. Como Carlos del Amor la vida se rememora del presente al pasado. Somos lo que hemos vivido.

También somos el ahora, lo que estamos viviendo mientras tenemos este diario abierto junto al café caliente y decidimos leer este artículo o lo dejamos y pasamos a la página siguiente.

Seguramente usted habrá oído hablar de esa serie de televisión americana en la que el mundo entero sufre un colapso y todo se detiene por espacio de dos minutos. Las consecuencias del devenir de la vida seis meses después. En ese estado singular de consciencia la gente palpa su propio futuro en lo que se llama un “flash forward”. Viven con la certeza improbable de conocer lo que no ha sido todavía y probablemente no sea. Por eso, esta vida está llena de relojes, anotaciones, recuerdos, individuos y oxímoron tan bellos como el de la historia de Nolan “no me acuerdo de olvidarte”, “no me acuerdo de olvidarte”.

(publicado en LAVERDAD, 11.11.2009-http://www.laverdad.es/murcia/20091111/opinion/memento-mori-20091111.html )

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